Tres festivales de blues en el centro del país. Parte IV

1.La Organización
Esta última parte pretende exponer aspectos concernientes a la organización de un festival y servir de retroalimentación a experiencias similares. Organizar un festival de blues en una Ciudad, donde este género no tiene mucho arraigo ni tradición, con pocas agrupaciones que se dediquen a cultivarlo de forma genuina, no es empresa fácil. De ahí el enorme mérito que tuvo David Pedraza, director artístico de la banda Serpiente Elástica, al impulsar la idea de tener un festival que fuera representativo, y que fuera creando el gusto por esta gran manifestación musical en un público que en su mayoría no lo conoce o no lo comprende, y que en contraste gusta de escuchar a grupos que toquen covers de rock de los sesentas, setentas, ochentas y más…

Así, de forma modesta, y sin atreverse todavía  a llamarlo festival, surgió hace tres años el primer encuentro de blues en Puebla, contando únicamente con la participación de bandas locales, por no existir  presupuesto para traer grupos de otros lados. Cabe mencionar que ninguna banda de las que participaron, cobró un centavo. En esto contó mucho el poder de convocatoria de David, quien logró aglutinar a las pocas bandas que tocan blues en Puebla y a otras que incluyen blues en su repertorio. Otro acierto del buen Pedraza, fue el de buscar a la Universidad poblana para gestionar el espacio y la difusión del evento.

Una primera repercusión de esta iniciativa fue que, una vez integrado el cartel, varias bandas que usualmente tocaban rock se rasgaron las vestiduras quejándose por no haber sido incluidas.

¡De pronto resultó que Puebla tenía muchos grupos de blues!

Con la gran ayuda del Maestro Daniel Alcántara, jefe del Departamento de Difusión Cultural de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), se logró contar con un muy buen espacio, el Teatro del Complejo Cultural Universitario, y con la difusión del evento por parte de Radio BUAP. Esa primera emisión fue todo un éxito, con un teatro abarrotado en el que por momentos se quedaba gente afuera, esperando para poder ingresar al espacio que cuenta con una capacidad aproximada de 1,200 personas. También hay que destacar el contacto que hizo el líder de Serpiente con la empresa Glabro, la cual desde el primer festival se encargó de grabar y de fotografiar las actuaciones de las bandas.

Por lo tanto, se esperaba que para la siguiente emisión, la BUAP brindara un apoyo igual o mayor para repetir la experiencia. Sin embargo, grande fue la decepción cuando esta vez, las autoridades culturales de la Universidad se negaron a proporcionar de nuevo el teatro del Complejo Cultural Universitario, a no ser que se pagara una muy cuantiosa cantidad por la renta del espacio, como la que acostumbran cobrar por espectáculos comerciales, que son su especialidad. Quizá ante la elevada asistencia que tuvo la primera tentativa, vieron la posibilidad de hacer negocio con este proyecto cultural independiente, pensando que la Serpiente Elástica cobraría por la entrada.

¡Valiente apoyo!

El buen amigo, Daniel Alcántara, que mientras estuvo al frente de su departamento de difusión cultural brindo todo el apoyo que podía, consiguió un espacio más modesto, el auditorio Julio Glockner para el segundo intento. A la par, David Pedraza pudo conseguir un teatro al aire libre en el Parque Ecológico, perteneciente a una dependencia del Gobierno Estatal. Del aspecto musical ya hablamos en el pasado artículo. Sólo diremos que la estrategia de dividir el festival en dos sedes, no resultó como se esperaba y la asistencia de público fue menor que el año anterior.

Por lo tanto, para el tercer festival se necesitaba echar toda la carne al asador, tratar de afianzar el proyecto en el gusto del público poblano, crear tradición y despertar el interés en otras instancias gubernamentales y de empresarios que tuvieran la visión de apostar por esta propuesta cultural, que tal como ha comentado nuestro amigo Gerardo Palacios “Gato Gordo”, puede ser redituable. Y tal parecía que podía ser así, pues en primera instancia, gracias otra vez a Daniel Alcántara y al guitarrista Roberto Prieto, se pudo apartar una fecha en el Teatro de la Ciudad,  espacio  de respeto ubicado en pleno zócalo poblano. Sin embargo, no fue así. Hubo muchos aspectos que influyeron en el resultado final. Uno de ellos fue que con la salida del Maestro Alcántara del Depto. de Difusión Cultural, se perdió el único apoyo serio aunque limitado que se tenía dentro de la BUAP. El depender casi exclusivamente de una sola instancia en vez de diversificarse fue un grave error.

Es una pena ver que mientras la Universidad de Tlaxcala, en la organización de su primer festival de blues, destinó fondos suficientes para la realización del mismo, incluyendo viáticos y honorarios para las bandas participantes, la BUAP nunca aportara recursos para los gastos de las bandas que tocaron en Puebla. Así, faltando ya poco tiempo para su realización, este festival navegó en medio de un gran vacío. El poco interés de la persona que sustituyó al maestro Daniel, propició que la rueda de prensa previa fuera deficiente; se canceló la elaboración de los reconocimientos para los participantes e incluso a última hora se le informó a David Pedraza por parte del Encargado del Teatro de la Ciudad, que había que pagar cierta cantidad por concepto de apertura y limpieza de los baños durante el evento, y para el transporte del ingeniero de sonido y sus asistentes. Ni eso pudo costear la Universidad, ni el Ayuntamiento poblano responsable del inmueble.

De igual manera, quien había fungido como maestro de ceremonias en las emisiones anteriores, Oscar  el “Gallo” López, conocido locutor de Radio BUAP, fue enviado al festival Cervantino sin previo aviso, cuando ya el festival estaba encima y no había ya la posibilidad de buscar a otra persona, que los sustituyera.

La muestra fehaciente del desinterés y desprecio de las instituciones culturales que estaban involucradas en el festival, quedó de manifiesto al no presentarse ningún funcionario el día del evento. De igual manera, ya no se hicieron carteles, ni volantes que pudieran ser exhibidos o repartidos en puntos estratégicos de la Ciudad, lo cual sí se había hecho los años anteriores y había funcionado. Así, la difusión sólo se dio en el ámbito universitario a través de Radio BUAP. El resultado lo resume muy bien Israel Campos, quien ya comentó aspectos musicales del festival:

“En Puebla la difusión fue muy deficiente, ni una pequeña pancarta a la entrada del teatro, que anunciara el evento gratuito a la cantidad enorme de gente que transitaba por el portal y en el zócalo, una lástima, una asistencia muy pobre, desconocía a los grupos, sólo conocía a Serpiente Elástica… ”
Sería absurdo achacarle sólo a la Universidad o a los supuestos patrocinadores que se hicieron ojo de hormiga, el fracaso de esta emisión del festival. Se requiere de un ejercicio de autocrítica que permita aceptar qué cosas salieron mal por parte de la Serpiente. En este punto, creo que faltó más visión, más esfuerzo y trabajo en equipo que por cuestiones internas no se pudo desarrollar debidamente. Quizá sí hubo un exceso de confianza que costó caro cuando los apoyos fueron diluyéndose.

Creo igualmente que no se buscaron a otras instituciones que pudieran haber salido al quite y David Pedraza, principalmente terminó poniendo de su bolsillo, lo cual nadie puede aguantar por mucho tiempo. El hecho es que  no se les pudo pagar a las bandas invitadas y hasta la fecha ignoro los resultados de las gestiones para pagarles, pues ya no pertenezco a la banda. Lo que sí es cierto es que con esto se pierde credibilidad entre los músicos que en buena lid, aceptaron venir al festival.

En conclusión, la suerte de este evento es incierta; quizá ya no pueda realizarse por lo menos en este año y sería una lástima por el esfuerzo, por las perspectivas que tenía, por las buenas bandas que participaron, porque se cerraría un espacio de difusión para el blues en la Ciudad de Puebla.

Sería una lástima…

Martín Javier Pérez Páiz
marjapp2013@gmail.com

Cultura Blues

Revista dedicada a la difusión del Blues en México y el mundo.

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