Híkuri, a trece años blues

Con qué ligereza podríamos referirnos al tiempo sin entrañar en la subjetividad de los días, meses o años; sin sumergirnos en vivencias, emociones, pensamientos y tantas circunstancias que sería imposible describir en unas cuantas líneas. Sin embargo, la música puede acercarnos a esas historias que se esconden detrás. Y existen historias forjadas en el talento, la pasión por la música y la convicción por el trabajo al que se le ha dedicado más de una década. Me refiero, en este caso, a Híkuri, una banda que se ha mantenido en la escena del blues poblano por trece años, a pesar del poco apoyo que hay en México para los proyectos independientes.

La noche del viernes 30 de mayo, una noche azul de lluvia, Híkuri convocó a su público a un ritual muy especial para celebrar el peregrinar de trece años en los escenarios. De la mano del blues, inició la noche del festejo, en la que los asistentes se dieron cita a las nueve de la noche en el foro alternativo Rockutla.

El inicio del ritual

Se abre el telón del escenario para dar paso a Adolfo y Ludwig Ortiz, fundadores de la banda y encargados de las voces, bajo y guitarra, respectivamente. Adolfunk Leiva en las percusiones, Rafa Vázquez en la batería y, en los coros, Sara Muñoz de Cote.

Anega el foro el místico sonido de una ocarina, mientras el primer invitado de la noche se prepara para hacernos cómplices de su poesía. Las primeras notas de “Híkuri” –canción homónima de su primer disco “Entre el Rock y el Blues”– acompañan a Óscar Molina, poeta que participa con Real de Catorce en la mayoría de sus presentaciones. Con voz firme Molina nos narra:

“Esta noche he venido a buscar un dios vagabundo / un corazón que deje las pantaletas olvidadas en el vaho de un espejo / soy el que cuelga las nubes muertas en la ventana de dios / quien lleva en los besos el diluvio del sexo / soy quien busca en los palomares donde duerme la muerte / donde planta su guadaña”.

Entre un público cada vez más numeroso, el blues continuó con un repertorio de casi tres horas. Se escuchan temas emblemáticos de la banda como: Drogavisión, Mota y Hermano Che. Además, de canciones de su más reciente producción “Vivir en Ámbar”, en la cual colaboró Esmeralda Guillén, cantante de jazz y vocalista femenina de la agrupación de música infantil “Los Patita de Perro”. Y precisamente esta extraordinaria cantante es la segunda invitada de la noche. Sonriente, efusiva y desenvuelta, Esmeralda imprimió su esencia en “Paz en la habitación” y “Amor añejo”. Asimismo, hizo una magistral interpretación de “Un año de amor”, tema que dio a conocer Luz Casal.

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Y la fiesta continúa…

Llegó el turno del tercer invitado, Pancho Pata, guitarrista de “Los Patita de Perro”. Entre bromas y felicitaciones, Pancho se mostró entusiasmado en todo momento, entusiasmo que manifestó en el escenario al colaborar con Híkuri en las canciones “Espurio blues” y “Baby be good”. Para ese punto, la energía estaba a su máximo. El ritual departía en una comunión entre músicos y público. En ese clímax ocurrió el momento más emotivo de la noche.

En medio de gritos como “¡Eres un guerrero!”, “¡Arriba maestro!” y “¡Gracias Híkuri!” arribó al escenario José Cruz Camargo, vocalista de la legendaria agrupación Real de Catorce y quien ya había alternado con Híkuri en distintos foros de Puebla y el Distrito Federal. Emocionado, José agradeció a sus amigos los “híkuris” –como él los llama”– la invitación a su aniversario.

La participación del maestro no se debió solo a la amistad que él mismo reconoce con la banda, sino a la confluencia en un punto crucial tanto para Cruz Camargo como para Híkuri: la defensa del blues hecho en español. Y así lo manifiesta José en el prólogo que dedicó a la agrupación en su último álbum:

“Escuchar a los Híkuris y no dejarse atrapar por su música, resulta un acto de negación sin sentido […] Su blues es hispanoamericano; cantado en español con el entendimiento de que mediante el idioma propio reafirman su identidad.”

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Ya con sus armónicas listas, el maestro se dispuso a acompañar a la agrupación en el melancólico blues “Llegaste a mí”. Además, para deleite de los asistentes, interpretó dos temas muy queridos por los fans de Real de Catorce: “Beso de ginebra” y “La medicina”. Por ánimo no paraba la noche, la gente demostraba su emoción con aplausos, chiflidos y ovaciones. Las cámaras capturando cada detalle y las voces a coro enmarcaban el ambiente.

Y así, con el buen sabor que dejó el icono del blues mexicano, continuó el mágico ritual. Era el momento de presentar a la última invitada, aunque no menos importante. En ese vaivén de ritmos y emociones, que no decayeron en ningún momento, se hizo presente Margarita Velázquez Nocedal, la voz de la emblemática canción “No estás aquí”.

Con una interpretación que cimbró todo Rockutla con la potencia de su voz, Margarita además colaboró con Híkuri en los temas “Busco amor”, “Besos de alcoba” y “Habrá tiempo”.

Pero llegaba el ocaso del ritual, el final del cauce azul. Híkuri nos decía hasta pronto, nos decía: “hagamos larga la despedida, pues es difícil decirte adiós…” (La despedida, “Vivir en Ámbar”).

Pero no podían despedirse sin que su público les pidiera la interpretación de la canción más representativa del blues en español, homenaje que es tan querido y emblemático para Híkuri, me refiero a “Azul”, de Real de Catorce. Así veía el Rockutla los últimos momentos de la noche, con un público satisfecho de la velada musical y un grupo lleno de energía y pasión, esa pasión que se refleja cuando se está haciendo lo que se ama.

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Texto: Raquel Hoyos Guzmán – Fotos: Wendy Pardo

Cultura Blues

Revista dedicada a la difusión del Blues en México y el mundo.

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