SISSY MAN BLUES 5a y última parte

El ejemplo masculino más conocido y exitoso fue Frankie ‘Half Pint’ Jaxon, un actor, comediante y cantante de vaudeville de poco más de un metro y medio, motivo de donde le venía su apodo, y que hizo famosos sus números en los que con una voz muy femenina y vestido, en ocasiones, de mujer interpretaba canciones subidas de tono y con doble sentido (hokum songs).

Hokum songs: tipo de canciones con origen en los minstrel shows y que se caracterizan por sus letras con un doble sentido de carácter sexual.
En la siguiente canción tenemos a Frankie Jaxon cantando con la banda de Tampa Red una orgásmica versión de la canción titulada My man rocks me (with one steady roll), “Mi hombre me sacude (con un firme rollo)”:

My man rocks me (with one steady roll), de Tampa Red’s Hokum Jug Band (1929)

I feel so happy, I have a smile, [both all the while]
Since my man came back home to stay, night and day
He’s made life snappy . . .

My man rocks me, with one steady roll
There’s no slippin’ when he wants take hold
I looked at the clock, and the clock struck one
I said now, Daddy, ain’t we got fun
Oh, he was rockin’ me, with one steady roll
My man rocks me, with one steady roll
There’s no slippin’ when he wants take hold
I looked at the clock, and the clock struck six
I said, Daddy, y’know
I like those tricks
Cause he was rockin’ me, with one steady roll
My man rocks me, with one steady roll
There’s no slippin when he takes hold
I looked at the clock, and the clock struck ten
I said, glory, Amen
My man was rockin’ me, with one steady roll

Sobre travestis difícilmente distinguibles de una mujer (You can?t tell the he?s from the she?s) y prostíbulos donde podías tener relaciones con gente del mismo sexo (Some freakish sights you?ll surely see) encontramos un relato muy interesante en una canción de 1929 de la poco conocida Bertha Idaho (tan sólo grabó cuatro canciones).

Down On Pennsylvania Avenue, de Bertha Idaho (1929)

I want to tell you about a street I know,
In the city of Baltimore,
And every night about half past eight,
The broads that strollin? just won?t wait,
You?ll find „em every night on Pennsylvania Avenue.

Let?s take a trip down to that cabaret,
Where they turn night into day,
Some freakish sights you?ll surely see,
You can?t tell the he?s from the she?s,
You?ll find „em every night on Pennsylvania Avenue.

Now if you want good lovin?, and want it cheap,
Just drop around about the middle of the week,
When the broads is broke and can?t pay rent,
Get good lovin? boys for fifteen cents,
You can get it every night on Pennsylvania Avenue.

La canción describe de forma muy vívida una calle de Baltimore (Pennsylvania Avenue), centro de la vida nocturna de esta ciudad. Una calle donde, según el relato de Daphne Harrison en el libro Black Pearls: Blues Queens of the 1920s, chulos, putas, chaperos, jugadores y corredores de apuestas, codo con codo con hombres y mujeres de negocios negros, buscaban un poco de acción al caer la noche en el lado freaky de la vida.

Aunque para freaky y poco habitual en el mundo del blues, tenemos una canción sobre un hermafrodita. Más concretamente sería, según lo expresado por Paul Oliver en su libro Blues Fell This Morning: Meaning in the Blues, una canción autobiográfica, llamada Peach Tree Man Blues y cantada por Guildford ‘Peach Tree’ Payne.

Según Oliver, en el cinturón negro de Estados Unidos (el black belt) se utilizaba la denominación peach tree (melocotonero) para referirse a una persona con pechos de mujer pero genitales masculinos. Este trastorno, llamado ginecomastia no tiene nada que ver con el hermafrodismo siendo únicamente un problema estético, aunque en la cultura popular sí se han confundido ambos trastornos, por lo que se ha tratado a las personas que lo padecían de una forma cruel, con insultos y bromas continuas.

Black belt: inicialmente, este nombre le fue otorgado a una región del centro de Alabama por los primeros pobladores europeos debido a que la composición geológica del terreno le profería un color oscuro a su superficie. Posteriormente se instalaron en él grandes explotaciones de algodón, que se fueron extendiendo desde Texas hasta Maryland. Dado que la gran parte de la población negra esclava se concentró en estas explotaciones, el nombre atiende tanto a una cuestión geológica como demográfica.

En la canción de ‘Peach Tree’ Payne se pone de manifiesto las chanzas de las que es objeto por parte de niños (“Mama, ahí viene ese viejo Hombre Melocotonero” “Mama, here comes that ole Peach Tree man,”) y adultos (“¿Dónde está? Creo que deberías coger un bushel de sus melocotones, si puedes” “Where is he at? I thought you better get a bushel of his peaches if you can.”).

Peach Tree Man Blues, de Guildford ‘Peach Tree’ Payne (1923)

My home ain’t here, it’s down in Peach Tree land,
My home ain’t here, it’s down in Peach Tree land,
Everyone down home calls me that Brownskin Peach Tree man.
Why, even the li’l children says, “Mama, here comes that ole Peach Tree man,”
Why, even the li’l children says, “Mama, here comes that ole Peach Tree man,”
Your man says, “Where is he at? I thought you better get a bushel of his peaches if you can.”
You care ‘em in the spring-time, you eat ‘em in the fall,
You care ‘em in the spring-time, you eat ‘em in the fall,
The little girls say “Papa, mama, says you carry his peaches skins and all.”
You really oughta steal my peaches, slip in my doodla at night,
You wanta steal my peaches, tip in my bed late at night,
If I fix them bulldogs on you, be careful and don’t let ‘em bite.

Bushel: unidad de volumen utilizada en los países anglosajones en el comercio de granos.

Y es que siendo el blues la música del diablo, llamada así por poner voz a las personas que no dirigen sus vidas según los preceptos morales impuestos por los intereses de una sociedad religiosa ultraconservadora, esta música no podía dar la espalda a un colectivo siempre perseguido y acosado, cuya única falta ha sido hacer caso a sus sentimientos tomando una decisión sobre cómo llevar sus vidas totalmente inofensiva y, en cualquier caso, respetable.

El blues, como hemos visto, se ha hecho eco de las diferentes maneras en que hombres y mujeres han buscado su felicidad, a veces desde un tono irónico o jocoso, pero casi nunca, excepto en las dozens, con un tono ofensivo, insultante o amenazador.

Porque, hagámonos la siguiente pregunta ¿Quién es más desviado o anormal? ¿Una persona que dedica sus esfuerzos a ser feliz según sus sentimientos o preferencias sexuales o una persona que dedica todas sus energías a impedir que otras personas lo sean?

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