En busca de la grabación… ¿inexistente?

La grabación de discos de blues mexicano nunca ha sido el fuerte del género pese a que se toca en vivo, hay bandas y solistas sonando, y una pequeña pero muy entusiasta audiencia.

Desde los años 60 o incluso una década anterior, los sonidos blueseros se fueron colando poco a poco por los bordes de la frontera norte. Los pachucos y las sonoridades chicanas, encabezadas por el gran y tremendo Lalo Guerrero, quien junto a sus Cinco Lobos grabó joyas como Marihuana Boggie o Muy sabroso blues, fueron dando cuenta, de este lado del río, de qué se trataba el blues (y cantando con letras en español).

Desde Matamoros hasta Tijuana, pasando por Ciudad Juárez, las ciudades fronterizas fueron los primeros receptores de la cultura blues. “El Brujo” Javier Bátiz, captó perfectamente su esencia, lo reprodujo, lo compartió y lo enseñó. Ya era la década de los 60, en donde varias bandas de rock tenían entre su repertorio uno o dos temas de blues, sin embargo discos 100 por ciento de blues, encontramos pocos, incluso en esa década prolífica musicalmente hablando.

Quiero hacer un doble salto en el tiempo y caer en los años 80. En esta década podemos encontrar materiales blueseros de Betsy Pecanins, Nina Galindo, Guillermo Briseño, por mencionar tres de varios que comenzaron a sonar blues en la ciudad de México; y destacar el inicio de la que es la más exitosa banda de blues de todos los tiempos en México: Real de Catorce.  Hacia los años 90, podríamos hablar de que los mismos mencionados en el párrafo anterior continuaron grabando y dejando huella de su sonido.

¿A qué viene todo esto? Es de llamar la atención que en la edición de Cultura Blues de diciembre pasado (Año 3,  num. 43), en el artículo “120 discos de blues publicados en 2014”, no aparece más que un solo disco de blues mexicano: Nacidos bajo un buen signo Vol. 2.

¿Qué está sucediendo con las bandas, cuando estamos en una época en la que la tecnología nos facilita el grabar materiales?

Tengo un par de hipótesis. La primera es directa y concreta, las bandas de blues mexicanas de la actualidad ya no están grabando, así de simple y sencillo. No me quedo muy convencido, e incluso creo que es parcialmente falso. Una segunda opción está directamente vinculada con la escasa o nula difusión de esos materiales.

Partamos de que una gran mayoría, por no decir que todas las producciones de blues y jazz en el país, son producciones independientes. Luego entonces, no serán materiales que podamos ver en las casas o tiendas de discos, lo cual limita su distribución de manera importante. Aquí es en donde entra en juego el tema de la difusión, o para ponerlo en palabras más coloquiales, cacarear el huevo, algo que los grupos no están haciendo.

Durante el 2014, además del excelente disco y esfuerzo que representa el segundo tomo de Nacidos bajo un buen signo, me viene a la mente el disco Suena la sombra, grabado por Guillermo Briseño y el Glorioso Magisterio… de ahí en fuera no recuerdo más discos de blues, pese a que sé que existen bandas tocando en varias ciudades del país.

La grabación de discos no solo es un tema que tiene que ver con la difusión de las propias bandas, es un tema que va más allá y tiene un alcance de carácter histórico, es decir permite ir formando una historia del blues nacional, la cual carecemos hasta estos momentos.

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@YonAmador
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