El coco ya no asusta

En este número, mis rábanos van para Cuba y la noticia del restablecimiento de relaciones con los Estados Unidos, esperando -por supuesto- el consecuente fin del bloqueo económico a la isla.

A los cincuenta y seis años
de resistencia cubana
sonó por fin la campana
para reparar los daños.
Festejan propios y extraños
el anuncio que hizo Obama
con Raúl, el fin del drama,
para el caimán del Caribe
y por eso quien escribe
celebra ese panorama.

Como el salmón cuando nada
va contradiciendo al río
—no es necedad, su albedrío
lo alerta de la emboscada—
así en aquella alborada
del año 59
se nos mostró de relieve
que la historia se moldea
desde el bohío y la aldea
cuando el humano promueve.

…una sociedad más justa,
medicina, educación,
y hacer, al ritmo del son,
una patria más robusta.
Hoy, el coco ya no asusta,
terminó el tiempo más feo,
y yo —como todos— creo
que para sanar la herida
urge que el Tío Sam decida
ponerle fin al bloqueo.

Sobre Frino

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