Alubias rojas con arroz – Red beans and rice. Parte 2

Como hemos visto, este plato (Alubias rojas con arroz), está ligado a la tradición culinaria y social, no sólo de Nueva Orleans, sino de todo el sur de los Estados Unidos. No es de extrañar, por tanto, que fuese un elemento de añoranza y melancolía entre los miles de negros que abandonaron sus hogares del sur para buscar una vida nueva en las ciudades norteñas.

Memphis Minnie así nos lo hace saber cuándo habla de las maravillas de Nueva Orleans en su canción Down in New Orleans:

Down in New Orleans, de Memphis Minnie (1935)

I’m going back down in New Orleans
I’m going back down in New Orleans
Well, I’m going where I can get my rice and beansWe are the cooking’est Creoles in the world you ever seen
We are the cooking’est Creoles in the world you ever seen
And if you don’t believe me, follow me back down to New Orleans

Well, my man is a doctor and he lives off of rice and beans
Well, my man is a doctor and he lives off of rice and beans
That’s why he done gone and left me back down in New Orleans

I’ve got the cooking’est sister in the world you ever seen
I’ve got the cooking’est sister in the world you ever seen
But she can’t cook nothing but them rice and beans

And you can’t tell me nothing, baby, that I never seen
And you can’t tell me nothing, baby, that I never seen
And if you don’t believe me, follow me back to New Orleans

Vuelvo a Nueva Orleans
Vuelvo a Nueva Orleans
Sí, voy donde pueda conseguir mis alubias con arroz.Somos los Criollos más cocineros que hayas visto
Somos los Criollos más cocineros que hayas visto
Y si no me crees, sígueme hasta Nueva Orleans

Sí, mi hombre es un doctor y vive sólo de alubias y arroz
Sí, mi hombre es un doctor y vive sólo de alubias y arroz
Es por eso que me dejó ir y volver a Nueva Orleans

Tengo la hermana más cocinera que hayas visto
Tengo la hermana más cocinera que hayas visto
Pero ella no puede cocinar otra cosa que alubias y arroz

Y no me puedes decir nada, nena, que yo no haya visto
Y no me puedes decir nada, nena, que yo no haya visto
Y si no me crees, sígueme hasta Nueva Orleans

Tal es el caso de Kokomo Arnold, que cuando se fue de su Georgia natal para ir a Chicago, las cosas no le fueron nada bien y quería volver a su casa donde podría comer de nuevo alubias rojas con arroz.

Red Beans and Rice, de Kokomo Arnold (1937)

 

When I was down in Georgia,
I was doing mighty well
Since I been here in Chicago,
I been catching a plenty hell
Says I’m going down to the station,
ain’t going to take no one’s advice
Says I’m going back to Georgia,
where I can get my red beans and rice
Now these Chicago women,
have give me such a hard way to go
Says they done took all my black money,
and they got me running from door to door
Now I been setting here looking
way down that lonesome road
Says I’m raggedy and I’m hungry,
and I ain’t got no place to go
Now I been rolling,
I been rolling from sun to sun
Says I got where I can’t get no loving,
not until my payday comes
Cuando estaba abajo, en Georgia,
no me iba nada mal.
Desde que estoy aquí en Chicago,
estoy en el mismo infierno.
Digo que voy a ir a la estación,
no voy a seguir el consejo de nadie.
Digo que voy a volver a Georgia,
donde puedo comer mis alubias rojas con arroz.
Ahora esas mujeres de Chicago,
me lo van a poner difícil.
Digo que ellas me quitaron todo mi negro dinero,
y me hicieron ir de puerta en puerta.
Ahora estoy aquí sentado mirando
el camino que baja esa solitaria carretera.
Digo que estoy andrajoso y hambriento,
y no tengo ningún lugar a donde ir.
Ahora estoy rodando,
rodando de sol a sol.
Digo que estoy en un lugar donde no consigo amor,
no lo consigo hasta que no llega el día de paga.

Efectivamente, esta canción está llena de añoranza por el hogar, donde las cosas eran más sencillas y nunca faltaba un plato de comida en la mesa. La migración en busca de El Dorado, trajo hambre y desencanto en las pobres gentes rurales que se encontraron de lleno con un ambiente hostil y mucho más competitivo que los lugares de procedencia, donde los tiempos los marcaba la naturaleza: las cosechas, las lluvias, las estaciones…

Pero para una persona que quisiese romper con su pasado rural y aparentar una integración total y absoluta en la ciudad, comer arroz con alubias rojas era una muestra de ordinariez. Sólo un paleto comería estos platos propios de esclavos. Y esta era una forma de pensar muy extendida entre los emigrantes negros, que veían en la ruptura con las tradiciones campesinas la forma idónea de encajar en los nuevos círculos sociales que se creaban en los clubs y cafés de las grandes ciudades.

Los jóvenes se burlaban de las costumbres de los más mayores y tanto la cocina tradicional, como la música popular, esto es, el blues rural, como las ropas o la forma de hablar que pudiesen recordar al campo, y por ende, a la época de la esclavitud eran renegadas. Como si negar la existencia de los descendientes de los esclavos borrase el estigma que dejaron los látigos sobre las espaldas de los negros.

En las siguiente canción, que fue el primer single de Irma Thomas, podemos comprobar cómo compara la forma en la que le tratan su marido y su amante: uno le compra alubias rojas con arroz y el otro filetes, uno la trata bien y el otro como una reina, uno es un paleto y el otro un cosmopolita:

(You Can Have My Husband But Please) Don’t Mess With My Man, de Irma Thomas (1960)

 

You can have my husband
But please don’t mess with my man
You can have my husband
But please don’t mess with my man
I’m telling all you women
I want you all to understandNow, when I was with my husband he was really mean
But when I’m with my man he treats me like a queen

You can have my husband
But please don’t mess with my man
I’m telling all you women
I want you all to understand

Now the money my husband made was for red beans and rice
My man gives me steaks, now ain’t that nice?

Yes. . . he’s mine
Don’t mess with him
Leave him alone!

Puedes tener a mi marido
Pero por favor, no tontees con mi hombre.
Puedes tener a mi marido
Pero por favor, no tontees con mi hombre.
Os lo estoy diciendo a todas vosotras
Quiero que os enteréis todas.Ahora, cuando estaba con mi marido, él era realmente el término medio.
Pero cuando estoy con mi hombre, él me trata como una reina.Puedes tener a mi marido
Pero por favor, no tontees con mi hombre.
Os lo estoy diciendo a todas vosotras
Quiero que os enteréis todas.

Ahora, el dinero que ganaba mi marido era para alubias rojas con arroz.
Mi hombre me filetes, ahora, ¿no es esto precioso?

Sí… él es mío
No tontees con él
¡Déjalo en solo!

Afortunadamente, en las ciudades siempre hubo grandes artistas que reivindicaban estos pequeños placeres. El caso más llamativo fue el de Louis Armstrong. Armstrong era un glotón insaciable. Tal era su pasión por la comida que escribió decenas de canciones dedicadas a diversos platos y recetas. Incluso firmaba sus cartas con un Soul Foodly Yours (algo así como Comestiblemente Tuyo).

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Louis Armstrong en Roma con su esposa Lucille en 1949

Su vida está llena de famosas anécdotas relacionadas con la comida, como por ejemplo, sus intentos por abrir el primer restaurante de comida china en Nairobi, Kenia. Otros aspectos culinarios de su vida son menos conocidos, como su eterna lucha contra la báscula. Armstrong tuvo durante años grandes variaciones de peso, alternando periodos en los que comía como un perro (según sus propias palabras), con otros en los que seguía un régimen estricto.

Sin embargo, las dietas a las que se sometía Armstrong no eran en absoluto una carga: Louis adoraba hacer dieta. Y le encantaba utilizar laxantes y antiácidos como ayuda para perder peso. Entre estos productos estaba el Pluto Water, un agua mineral con efectos laxantes que también se convirtió durante un tiempo en su firma: Pluto Waterly Yours.

Otro producto que probó fue el preparado a base de hierbas llamado Swiss Kriss, que se convirtió en su producto dietético favorito. Ante la espectacular pérdida de peso que el uso de Swiss Kriss provocó en Armstrong, unos 45 kilogramos, éste recibió cientos de cartas preguntando cuál era su secreto, a las que Armstrong contestó mandando un sobre en el que había una muestra de Swiss Kriss y una foto suya sentado en un inodoro, con un bote de Swiss Kriss en la mano y con su nueva firma: Swiss Krissly.

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De todos los platos que Louis Armstrong conocía, su preferido eran las alubias rojas con arroz, como no podía ser de otra forma para un neo-orleanés de pura cepa, y también fue una de sus gastronómicas firmas: Red Beans and Ricely Yours. Tal era su pasión por este plato, que cuando en 1942 conoció a la que sería su cuarta esposa, Lucille, le preguntó ni más ni menos si ella sería capaz de prepararle un buen plato de alubias rojas con arroz.

Para una chica nacida en el Bronx, éste era un plato más entre mil, pero sabía de la importancia que tenía para Satchmo, así que le pidió unos días para preparar la receta, tras los cuales le invitó a comer a casa de sus padres, donde había preparado una inmensa perola de alubias rojas con arroz.

Años más tarde, Armstrong escribiría lo siguiente de aquella comida:

The Red Beans + Rice that Lucille Cooked for me was just what the Doctor ordered. Very much delicious and I ate Just like a dog. I said forgive me after I had finished eating. I just had to make some kind of excuse. She accepted it very cheerful. Because I am sure that Lucille has never witnessed any one human being eating So much. Especially at one sitting. I had her to save the rest of the beans that was left over. Then I’d come another time and finish them. We commenced getting closer ‘n closer as time went by.

[Las alubias rojas + arroz que me prepara Lucille era justo lo que el Doctor me había mandado. Mucho más delicioso y comí como un perro. Dije, olvidadme hasta que termine de comer. Tenía que poner algún tipo de excusa. Pero ella lo entendió alegremente. Porque estoy seguro que Lucille nunca había sido testigo de un ser un humano comiendo de esa manera. Sobre todo de una sentada. Tuve que guardar el resto de las alubias que habían sobrado. Luego volvería y acabaría con ellas. Comenzamos a estar cada vez más cerca y más carca con el paso del tiempo.]

Y casi treinta años fue este paso del tiempo, quedando demostrado cómo Lucille conquistó a Satchmo a través de su estómago. Afortunadamente para el resto de mortales, Lucille y Louis compartieron su maravillosa receta de alubias rojas y arroz, con una recomendación a pie de página: veinte minutos después de comer, Bisma Rex y Swiss Kriss…

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