Rusty Zinn / Charlie Christian

1. Rusty Zinn… una estrella en el universo del West Coast blues

Regresamos el calendario a una tarde gélida en la Ciudad de San Francisco, California en 1997. Una larga fila se empieza a formar afuera del famoso Boom Boom Room (en aquel entonces, propiedad del legendario John Lee Hooker), en Fillmore Street casi esquina con Geary y a unos pasos del legendario Fillmore Auditorium, en el corazón de este barrio bohemio que alberga a una interesante serie de antros de blues y jazz, y que preserva una gran historia cultural en esa hermosa ciudad que en los años 60´s y 70´s, fue testigo del nacimiento del llamado “San Francisco Sound”, y de todo un movimiento social y contra-cultural que puso al mundo de cabeza.

Pero en dicha ocasión, fue una noche de west coast jump blues, condimentado con algo de chicago electric blues a cargo de Rusty Zinn, una estrella en ascenso en el circuito profesional del blues.

Su banda tomó el escenario alrededor de las nueve de la noche, con Walter Shufflesworth en la batería, Ronnie James en el bajo (eléctrico y acústico) y Scott Brenton en la guitarra rítmica y la harmónica, abriendo con “Back at the Chicken Shack”, interpretando esta clásica de Jimmy Smith con un tinte de estilo roadhouse blues, mientras el buen Rusty Zinn brillaba con un excelente solo de guitarra utilizando algunos acordes clásicos de T-Bone Walker mezclados con algunos intervalos de jazz.

Rusty Zinn nació en Long Beach, California en 1970 y a muy temprana edad su familia decide moverse al norte del estado, estableciendo su nuevo hogar en Santa Cruz, un pueblo ubicado sobre la costa norte del océano pacífico, conocido como una de las mecas del surf a nivel internacional, y por su atmósfera “hippie” y relajada, un ingrediente que le da un sabor muy especial a esta comunidad que también es sede de la Universidad de California y anfitrión del Santa Cruz Blues Festival que se celebra desde hace 23 años, en una hermosa zona montañosa conocida como Aptos Park Village.

Curiosamente, Zinn empezó tocando la batería, pero el gusanito del blues le picó cuando escuchaba los discos de su hermano mayor, quien era un ávido fan del  “Chess Electric Blues” de Chicago y fue así que decidió dejar la batería y se compró una Stratocaster  hecha en Corea, (sin amplificador porque no le alcanzó el dinero), la cual tocaba religiosamente durante horas y horas encerrado en su habitación. Sus artistas predilectos en ese entonces, eran Jimmy Rogers, Luther Tucker y Buddy Guy.

En poco tiempo, Rusty Zinn mostró un progreso sobresaliente en el domino de la guitarra lo que le dio confianza para acercarse a su ídolo Luther Tucker y empezar a estudiar con él –ya de manera más profesional- el difícil arte de tocar el blues. Tucker le presentó a James Cotton quien lo invitó a subirse al escenario a palomear con él en uno de sus conciertos en Santa Cruz y de ahí en adelante, se formó una gran amistad. Mientras tanto, el joven Rusty se mudó a vivir con su maestro Luther Tucker en Novato, California, quién además lo introdujo a la música de Tiny Grimes, Django Reinhardt (pionero del “Gypsy Jazz Guitar”)  y Lee Jackson.

También durante esta etapa, se integró de lleno a la banda de Tucker quién se lo llevó en una gira con Billy Boy Arnold, Carey Bell, Jimmy Rogers y Dave Mayers. De hecho, Rusty era el único músico de piel blanca en el grupo.

The chill

La asociación de Rusty Zinn con Luther Tucker, fue un evento que cambió su vida, y  lo ayudó a convertirse en el guitarrista predilecto de Snooky Pryor, Mark Hummel y Junior Watson.  Zinn desarrolló la poco apreciada habilidad de tocar “detrás” del guitarrista y vocalista líder, matizando con excelentes acordes, en el espacio y momento adecuado sin tratar de robrase los reflectores.

Fue así que en el San Francisco Blues Festival de 1992, Rusty Zinn conoce a Kim Wilson, originario de Detroit, Michigan y vocalista líder de la legendaria banda “The Fabulous Thunderbirds”, lo que le pavimentó el camino para grabar con Wilson en “That´s Life” y “Tigerman”, ambos discos lanzados por Antone´s Records, y por si fuera poco, Rusty salió de gira con Wilson y al día siguiente de una presentación en Nueva Orleans, el productor Hammond  Scott le abrió la puerta para que firmara su primer contrato con Black Top Records para sacar lo que sería su primer disco: “Sittin´ And Waitin´”.

“Sittin´ And Waitin´” proyecta una gran variedad  de estilos vocales, y en la guitarra se notan las influencias de su maestro Luther Tucker pero a la vez, Zinn incorpora algunos elementos de ese  Rock & Roll que él escuchaba en sus días de   adolescente en la secundaria. El albúm es una hermosa amalgama de rhythm & blues, swamp pop y swing, mezclados con una buena dosis de Chicago blues y rock & roll.

Kim Wilson lo acompaña en las vocales y la adición de los saxofonistas  John Firmin y Rob Sudduth le dan un toque muy especial. El álbum fue grabado en el “Living Room” del pianista Steve Lucky en Oakland, California, pero la verdadera magia de Rusty Zinn,  se aprecia en todo su esplendor, cuando toca en vivo.  Su sonido es  más “rudo y primitivo”, especialmente cuando toca el clásico blues de 12 barras que tanto ama, y es donde transmite con gran sensibilidad, ese lenguaje que el mismo ha creado con su instrumento, a través del tiempo y los años de experiencia y aprendizaje, con los diferentes idiomas de blues que ha absorbido como esponja, al lado de sus grandes mentores.

En la actualidad, sus guitarristas favoritos y de quienes tiene marcadas influencias, son: Steve Freund, Little Charly Baty, Rick Estrin y por supuesto Junior Watson, pero sin olvidar a los artistas que comenzó a escuchar desde su niñez como: Clarence Hollimon, Jody Williams y Bill Jennings.

Después de pulir su arte a base de perseverancia, pasión y la experiencia del camino, tocando en bares y festivales de blues por todo el mundo, hoy Rusty Zinn es un artista consagrado, que se ha ganado su lugar en el mundo del blues, y no deja de sorprender con su estilo muy particular, que toma elementos de sus maestros de antaño y los mezcla con su propia creatividad y fineza en la ejecución de una gran técnica, tanto en la guitarra como en las vocales,( incluso incursionando en el terreno del reggae en su álbum: “The Reggae Soul of Rusty Zinn” lanzado este año -2015-), creando un brebaje único, que preserva un estilo con frecuencia olvidado, pero que es una hermosa fórmula musical, que  hoy sigue viva, gracias a artistas como Rusty Zinn:  El “West Coast Blues”.

Rise up

2. El inmortal Charlie Christian

El nombre de Charlie Christian tiene un doble significado en el mundo del jazz, y en el amplio espectro de la música contemporánea. Su forma de tocar la guitarra representa la metamorfosis de lo que se consideraba como “hot jazz” a “cool jazz”, y también es sinónimo de la evolución del papel que ha desempeñado la guitarra eléctrica, desde los tiempos en que era un instrumento relegado a la parte trasera del escenario, hasta el impacto que ha tenido en la música moderna, y el surgimiento de lo que hoy comúnmente llamamos: “guitar hero”.

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Charlie Christian nació en Texas y creció en Oklahoma, y su experimentación con la amplificación de la guitarra, se remonta a 1937, cuando tenía tan solo 18 años de edad.  Su primer trabajo como guitarrista profesional fue con la orquesta de Anna Mae Winburn, realizando giras en Oklahoma y el área del medio oeste de la Unión Americana.

Más tarde pasó a formar parte del sexteto de Al Trent, donde su técnica de una sola cuerda, creaba una sinergia con la trompeta y el saxofón, generando un efecto de armonía en tres partes, lo cual era algo totalmente nuevo para la escena del jazz.  “Flying Home”, “Gone With That Wind” y “Seven Come To Eleven”, son algunas de las ideas musicales que Charlie Christian proyectó a través de su guitarra, durante su estadía con el sexteto del gran Benny Goodman.

Con un estilo único de improvisación, y una impecable técnica que combinaba elementos de bebop y swing, Charlie Christian fue un gran innovador, que tenía la habilidad de tocar solos de guitarra de Django Reinhardt, en medio de una composición de música popular, una balada de blues, o una pieza de jazz “standard”, creando momentos mágicos en el escenario.
El legendario productor John Hammond, tuvo la oportunidad de escuchar una presentación de Charlie Christian, en un club de Oklahoma, en el año de 1939, y él fue el responsable de conseguirle un contrato con Benny Goodman en la ciudad de Nueva York, y fue así que este joven guitarrista, comenzó a llamar la atención de otros jazzistas que también empezaban a experimentar con nuevas ideas y nuevos sonidos.

Durante esa época, la banda de Benny Goodman tocaba de manera regular, en el bar del Pennsylvania Hotel en Nueva York, y era muy común, que Charlie –una vez que terminaba su presentación- tomaba su guitarra y su amplificador y se dirigía al Hotel Cecil en la calle 118 en Harlem, para palomear en sesiones “after hours”  con otros músicos que tocaban en diferentes clubes y bares de la gran manzana.

El Hotel Cecil, era un lugar muy peculiar, ya que básicamente era un salón dilapidado en una de las zonas más peligrosas de Nueva York, pero la música que ahí se escuchaba noche tras noche, era de alto calibre.  Las “Jam Sessions” en el Hotel Cecil, eran legendarias, al grado que un buen día, un saxofonista de nombre Henry Minton, transformó el lugar en una especie de casa abierta para todos los jazzistas de la ciudad que quisieran participar en estas sesiones, que para entonces, ya se realizaban diariamente, comenzando después de la media noche y hasta las primeras horas de la mañana.

Swing to bop

Las sesiones “After Hours” en el Hotel Cecil, siguieron tomando relevancia, en gran parte, gracias a Charlie Christian, y cuando pasó a ser manejado por Henry Minton, el lugar fue rebautizado como “Minton´s”.

Los sábados por la noche, el bar se abarrotaba de decenas de músicos y entusiastas del jazz, que querían ser parte de esta experiencia, al grado que en ocasiones, el pequeño escenario llegaba a tener hasta más de 15 personas tocando al mismo tiempo, y cuando esto sucedía, el buen Charlie, que siempre se caracterizó por su caballerosidad y compañerismo, se limitaba a tocar acompañamientos y dejaba que otros tomaran los reflectores con solos de guitarra que parecían no tener fin.

En los días que había menos audiencia en Minton´s, y el ambiente era más relajado, Charlie complacía a los asistentes tocando algunas de las composiciones que lo hicieron famoso trabajando con Benny Goodman.

Una característica peculiar de su estilo,   era que él no absorbía influencias de otros guitarristas, sino más bien de trompetistas y saxofonistas. El citaba a Lester Young y Herschel Evans como sus grandes ídolos, y de hecho, siempre afirmaba que su idea era que su guitarra, sonara como un saxofón. Esta es la razón que lo llevó a desarrollar una técnica, que dio como resultado, que la guitarra dejara de ser un simple instrumento de acompañamiento.

Charlie Christian fue una gran esencia en el mundo del jazz, siendo fuente de inspiración para guitarristas como:   Oscar Moore, Tiny Grimes, Les Paul, Barney Kessel, George Benson, Herb Ellis, Grant Green y Wes Montgomery, entre muchos otros. Además fue un gran pionero de la guitarra eléctrica moderna, pavimentando el camino para otros artistas innovadores como: T-Bone Walker, Sccoty Moore, Chuck Berry y B.B. King.

La salud de Charlie Christian, comenzó a deteriorarse a mediados de los años 30´s, cuando se enfermó de tuberculosis, y aunque siguió tocando con Benny Goodman y en las sesiones de Minton´s en Harlem, finalmente el 2 de Marzo de 1942, falleció en un hospital de Staten Island en Nueva York.

El nombre real de este gran artista, fue Charles Henry Christian, y nació un 29 de julio de 1916 en el poblado de Bonham, en Texas. Es una lástima que haya muerto a los 25 años de edad, ya que no tuvo oportunidad de hacer ninguna grabación como líder, es decir, siempre fue lo que en el mundo de la música se conoce como “sideman”, por lo que su discografía se limita al material que grabó con las grandes bandas de las que fue miembro, y algunas grabaciones de sus legendarias Jam Sesions en Minton´s, (en su mayoría hechas por aficionados), que no son de gran calidad técnica.

Charlie Christian pasó a formar parte del Downbeat Jazz Hall of Fame, en 1966 (24 años después de su muerte) y de igual forma, su nombre también quedó inmortalizado en el Oklahoma Jazz Hall of Fame en 1989 y en el Rock And Roll Hall of Fame en 1990.  Sus restos descansan en el cementerio Gates Hill de Bonham, Texas y una Avenida de  Oklahoma lleva su nombre, pero lo más importante, es que el legado de su arte, permanece con nosotros, y continúa siendo fuente de inspiración para las nuevas generaciones de guitarristas, en el jazz, el blues y el rock.

Charlie Christian Documentary

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