¿Qué cosa es un clásico?

No se me ocurrió mejor encabezado que este, para abordar de manera frecuente discos y exponentes que dejaron huella indeleble en el mejor blues de todos los tiempos. Como primera entrega retomo un acoplado excelente: Mississippi Moaners, catálogo sonoro del estilo primitivo y vibrante de algunos cultivadores fundamentales del delta blues. El sello es Yazoo. Número de catálogo 1009. Arte y producción de Nick Perls. Notas de Stephen Calt y masterización de Robert Vosglen.

Ya he comentado antes que el estilo regional del blues de Mississippi fue muy bien promocionado por este sello recopilatorio californiano, al grado que su primer volumen está dedicado precisamente a su presencia. Nueve ejemplares después regresa otra joyita del mismo estilo. Son catorce temas grabados en un margen de 15 años, de 1927 a 1942, con la particularidad del estilo acústico en guitarra y acompañamientos, y voces ásperas en cada exponente, de ahí el título, moaners, que significa, gritones, imprecadores, protestadores. En lo particular me encanta este estilo, sin menoscabo de las otras regiones donde floreció el country blues de pre guerra.

1) The new frisco train. Washington White.
Abre el álbum de una manera violenta con una guitarra insistente a ritmo de tren, acompañada por diálogos, gimoteos y una voz cruda, desolada, a cargo de Bukka White; se trata, en efecto, de una de las cuatro primeras piezas que grabó en el año de 1930.

2) Down the big road blues. Mattie Delanay.
Me considero seguidor de esta mujer con una huella tan breve. Adoro el estilo salvaje de su voz, y su guitarra acompasada en atmósferas lúgubres. Mattie únicamente grabó dos temas en 1930, pero con ellas se ganó el cielo del blues vocal femenino, en compañía de otra heroina de tintes campiranos, Lizzie Memphis Minnie.

3) Traveling mama blues. Joe Callicot.
Un caso parecido fue el de Joe Callicot, dueño de una voz cortante insertada en ritmos puntillosos y arcaicos. También grabó un par de canciones entrañables en 1930, pues parte de su tiempo lo dedicaba a acompañar a otras figuras como Garfield Akers. Mucho tiempo después sería reedescubierto en el revival sesentero, y de nuevo pisaría estudios de grabación para compañías como Arhoolie.

4) Gas man blues. Mae Glover.
Los exponentes que transitaron del blues al góspel, o viceversa, fueron continuos en las décadas veinte y treinta del siglo pasado. Mae Glover en vocales y John Byrd en guitarra de doce cuerdas, dejaron al respecto varios estupendos ejemplos en 1929, tanto inspirados en el sermón como en la fiesta dilatada de las bajas pasiones.

5) Stand un suitcase blues. Uncle Bud Walker.
A medio camino entre Arthur Pettis y Walter Vinson, el tío Bud Walker se contentó con grabar unas cuantas piezas empleando para ello su vieja guitarra national, sus añoranzas y una voz retumbante que cultivó en arduas noches de alcohol. En la citada canción, comienza tranquilo y termina en franco torbellino.

6) Special rider blues. Son House.
Esta canción pertenece a su segunda sesión fonográfica, en 1942, cuando Son House ya era considerado una estrella rutilante del blues regional sureño. En un plano más amplio, Robert Johnson había fallecido y en Chicago jovenes alumnos del slide como Muddy Waters, Johnny Shines y Elmore James comenzaban a forjar su propia leyenda.

7) Mississippi moan. The Mississippi Moaner.
Muy pocas cosas se saben de este artista, con excepción de que grabó dos cortes en 1935, que su nombre verdadero era Isaiah Nettles, y que en su voz modulada de notas chillantes se percibía la sombra de Blind Lemon Jefferson. Los de Yazoo pensaron en su canción para titular el disco.

8) Big Leg blues. Mississippi John Hurt.
Estamos en presencia de la antítesis del espíritu general del álbum, de hecho John Hurt siempre pareció haber crecido en Georgia o en Texas, por su voz aterciopelada y sus intrincados rasgeos de guitarra, más que de Mississippi; sin embargo su legado general constituye una honrosa excepción a la música vital y arrebatadora que creció entre las riberas y fecundos valles que cobijaron también a Tom Sawyer.

9) Lonesome Atlanta Blues. Bobby Grant.
Casi nada sabemos de Bobby Grant. Los analistas simplones lo ubican como alumno de Charlie Patton y ya, sin detenerse en el hecho de que probablemente tenía la misma edad, y en consecuencia, haber abrevado de fuentes musicales similares en el Delta. El slide fantasmagórico que acompaña sus únicos temas de 1927, es estupendo, lo mismo que su voz profunda y melancólica.

10) Cherry ball. Skip James.
Todo lo que grabó Skip James en 1931 es un documento imprescindible, un testamento de visiones oscuras y perturbadoras de donde se alimentó gente como Robert Johnson para armar sus alegorías demoníacas. James se complacía en desarrollar intrincados arpegios e imágenes poéticas de un lirismo inquietante. De hecho el blues local que aun se genera en Bentonia sigue las mismas pretenciones.

06_medianoche2Joe Callicot y su guitarra. Leyenda revalorada en los años sesenta

Dos estilos distintos: Mississppi John Hurt y Son House, héroes acústicos

Papa Harvey Hull, Long Cleve Reed y Henry Williams, blues rítmico y armonioso

11) Ham hound crave. Rube Lacy.
Otro de los hombres que normalmente se encasillan como simples seguidores de Patton, cuando en realidad tenía una personalidad propia y seguramente los mismos antecedentes musicales dentro de la fértil veta sonora del Delta. Redescubierto en los sesenta, Lacy se había convertido en ministro religioso, por tanto, su guitarra national y su lamento de imprecador, habían quedado reducidos a simples recuerdos evocadores de una juventud malsana.

12) Married man blues. Blind Willie Reynolds.
Es uno de los pioneros que influenció notablemente a Eric Clapton. Outside woman blues, es el tributo más recordado que hizo The Cream a la personalidad oscura de este hombre, con sus canciones de ritmo accidentado, brillantes pasajes de slide y una voz pálida, preocupada por conseguir dinero y mujeres fáciles, como corresponde a todo bluesman que se precie (en su caso, doblemente difícil por tratarse de una persona invidente).

13) Two little tommies blues. Papa Harvey Hull.
Estamos en presencia de uno de los duetos más celebrados del norte de Mississippi, siempre inclinados en la ejecución de líneas melódicas alegres, que hacían recordar a las antiguas bandas de jarra, me refiero a Papa Harvey Hull y Long Cleve Reed, finos exponentes de requinto y acompañamiento.

14) Devil sent the rain. Charlie Patton.
Cierra el disco con una melodía del venerable maestro que cristalizó los rasgos fundamentales que nutren al blues de Mississippi, Charlie Patton. Son legendarias sus clases y consejos a ese grupo de entusiastas alumnos que deambulaban alrededor de la plantación Dockery, donde Charlie era el mero jefe. Se escucha detrás del scratch de este tema grabado en 1929, el rústico violín ejecutado por Son Sims, otra de las figuras iniciáticas de la vibrante música de este región sureña de Estados Unidos.

Mississippi Moaners, al igual que todo el catálogo de Yazoo Records, es posible encontrarlo en su versión digital CD. No lo desaprovechen.

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