Hoppin’ John

Existe una tradición en los estados sureños consistente en consumir Hoppin’ John el día de año nuevo con la intención de llamar a la buena fortuna. Se trata de un plato muy sencillo, a base de arroz, alubias y cerdo, cuyo origen se sitúa en el Low Country, una región costera situada entre los estados de Georgia y Carolina del Sur.

Esta región está habitada por el grupo étnico de los gullah, una comunidad afroamericana que mantiene un idioma y unas costumbres propias de los esclavos que llegaron en el siglo XVIII procedentes de la zona costera de África Occidental que hoy ocupan Sierra Leona y Costa de Marfil.

A día de hoy, los gullah viven en pequeñas aldeas dedicadas a la pesca y la agricultura, y gracias al aislamiento geográfico de la región que habitan, han mantenido una idiosincrasia africana mucho más arraigada que el resto de grupos afroamericanos.

El dialecto que hablan se compone de expresiones africanas mezcladas con palabras inglesas, sus hijos tienen nombres africanos, los cuentos tradicionales que narran son africanos y la artesanía que realizan también es de procedencia africana. Además, no se trata de una procedencia africana genérica, sino que está estrechamente ligada a Sierra Leona. Esta persistencia de la herencia sierraleonesa es única en la historia de la esclavitud en los Estados Unidos.

Normalmente, los esclavos eran comprados en los diferentes mercados de la costa africana, eran trasladados al Nuevo Mundo y allí, vendidos al mejor postor sin tener en cuenta su procedencia. De esta manera, cuando los esclavos llegaban a las plantaciones o granjas donde iban a trabajar el resto de sus vidas, se encontraban en un entorno en el que convivían con otros negros capturados en África con los que no tenían nada en común.

No compartían ni la tribu, ni el idioma, ni la religión, ni las costumbres pues unos esclavos procedían de la actual Angola, otros de Senegal, otros de Guinea… a miles de kilómetros de distancia unos de otros.

Esta circunstancia tuvo como consecuencia una homogeneización en los hábitos y prácticas de los esclavos. Cuando un nuevo esclavo llegaba a la plantación procedente de África, traía consigo sus costumbres, lengua, etc. e intentaba mantenerlas y transmitirlas a los otros que estaban en su situación. Sin embargo, se encontraba con la oposición del resto de esclavos, que también quería preservar y continuar en el tiempo con sus tradiciones ancestrales, produciéndose el efecto contrario: las nuevas generaciones de esclavos, ya nacidos en América, apenas si heredaban los rasgos africanos más marcados, los que eran comunes a las distintas etnias de las que procedían los esclavos, perdiéndose de esta manera los localismos africanos.

Con los gullah se produjo un hecho diferencial que marcó el devenir de esta comunidad. En el siglo XVIII, los colonos de la región del Low Country descubrieron que el clima sub-tropical de la zona costera era propicio para el cultivo de arroz. Desgraciadamente, los colonos americanos no conocían las técnicas del cultivo de este cereal, por lo que se recurrió a la importación de esclavos africanos procedentes de regiones donde este cultivo sí era conocido.

En aquel entonces, había una región de África conocida como la Costa del Arroz (Rice Coast), que abarcaba desde Senegal hasta Sierra Leona. Durante todo el siglo XVIII, los propietarios de tierras en el Low Country compraron casi exclusivamente esclavos de la Costa del Arroz, no importando el precio, creándose de esta manera una comunidad de esclavos que compartía el mismo folclore y pudo transmitir éste a sus descendientes, generación tras generación, hasta el día de hoy.

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Cartel anunciando la venta de esclavos procedentes de la Rice Coast

Los gullah, en su paso del atlántico, trajeron consigo tanto las técnicas de cultivo del arroz, como las recetas para cocinarlo y lo convirtieron en la base de su alimentación. El Hoppin’ John sería una de estas recetas, junto a otras como el rice and greens (arroz y coles) o el rice and okra (arroz y okra).

No se conoce el origen del nombre del plato, y existen varias teorías al respecto, como que este era el apodo de un hombre cojo, y que por lo tanto caminaba dando pequeños saltitos (hopping), que vendía arroz y alubias en las calles de Charleston, capital de Carolina del Sur, muy próxima al Low Country.

También se conjetura con que el nombre podría derivar de los saltos alrededor de la mesa con los que los niños esclavos recibían la paupérrima ración de comida diaria.

O que Hoppin’ John sería una deformación de la expresión francesa pois pigeons, que es como se denominaba en Haití a las judías carillas que conforma la receta clásica.

En cualquier caso, la primera referencia que se tiene de una receta de Hoppin’ John aparece en el libro de Sarah Rutledge, The Carolina Housewife, de 1847.

Años antes, en 1838, en el libro Recollections of a Southern Matron, se menciona el Hopping John como bacon and rice (arroz y tocino).

A pesar de ser un plato presente en la alimentación de esclavos que posteriormente participaron en la creación del blues, no es fácil encontrar referencias musicales al Hoppin’ John, aunque sí a las judías carillas o black-eyed peas (literalmente, judías de ojo negro, en referencia a la mancha que tienen que se asemeja a un ojo amoratado). Tal es el caso de esta canción del songster Louie Lasky:

Teasin’ Brown Blues, de Louie Lasky (1935)


I love you mama
and I’ll tell the world I doBecause can’t nobody treat me
honey like my rider doYou don’t have to cook me no chicken
because your plain old neckbone will do

I’m going to buy you some blackeyed peas
mama and try to get along with you
I’m crazy about the way you do it
I’m talking about your jellyroll


Te quiero, mama
y se lo voy a decir a todo el mundoPorque nadie puede tratarme
honey, como lo hace mi jineteNo necesitas cocinarme pollo
porque tu simple y llano neckbone lo hará

Voy a comprarte unas pocas judías carillas
mama, y voy a tratar llevarme bien contigo
Estoy loco por la manera en que lo haces
estoy hablando de tu jellyroll

Aun así, a continuación se muestran varios ejemplos de canciones muy distintas que llevan como título Hoppin’ John.

La primera, grabada en 1939, es una canción fiddle (violín) interpretada por Fiddlin’ Bill Hensley, un oscuro y legendario personaje nacido en 1873 cerca de Johnson City, Tennessee y que desarrolló su carrera como violinista (o fiddling) en las montañas de Carolina del Norte junto a sus tíos Mac y Rube Hensley.

 

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Fiddlin’ Bill Hensley, mountain fiddler, Asheville, North Carolina. Ben Shahn (1937)

La otra canción es de Paul ‘Hucklebuck’ Williams, un saxofonista de rhythm and blues que junto a sus Hucklebuckers grabó en 1949 este Hoppin’ John, como cara b de su más conocido hit The Hucklebuck.

Dentro del jazz encontramos canciones grabadas bajo el nombre de Hoppin’ John como la grabada en unas sesiones magníficas de 1947 por Johnny Hodges junto a Duke Ellington y sus All-Stars y atribuida su autoría al trompetista Buck Clayton.

Ya en un estilo más moderno tenemos una versión de 1957 interpretada por Cannonball Adderley.

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