Eric Burdon en el Plan Sexenal: abril de 1991

Aquellos que esperaban algo diferente de la actuación de Bob Dylan en el Distrito Federal, o los que se tomaron una Pepsi a la salud de Billy Joel, o aquellos otros que admiraron las canas en tono zanahoria de Rod Stewart, esos mismos ahora se fueron de espaldas mientras veían bailotear las lonjitas de Eric Burdon, enmarcadas por dos inolvidables conciertos que serán recordados durante mucho, mucho tiempo entre nosotros.

Y no exagero. Burdon estuvo respaldado por una compacta banda integrada por solo cuatro elementos: guitarra líder, teclados, bajo y batería. Así nomás. Sin necesitar de otra cosa.

El que es perico donde quiera es verde y lo que bien se aprende nunca se olvida. Como es el caso de Mister Burdon, ese inglés cincuentón con fama de ser trotamundos.

Burdon el hippie. Burdon el creador de la banda War. Burdon el úlltimo rockero que convivió con Jimi Hendrix antes de que éste muriera ahogado por culpa de su propio vómito. Burdon el intérprete de tantos himnos que conmovieron a la juventud de los años sesenta y setenta.

13 de abril de 1991. El Tri de Alejandro Lora es el encargado de abrir el concierto, un evento que sería de los últimos con la participación del gran Sergio Mancera en la fender roja. Al principio de su actuación la sonorización es muy mala, en parte por las deficiencias acústicas que presenta el domo del Plan Sexenal, pero conforme pasa el tiempo las cosas mejoran. A partir de Triste Canción ya podemos hablar de un concierto decente, para seguir con El Niño sin amor, Difícil, FZ 10, Mente Rockera y El Vicioso, con la vocalización excelente de Alex Lora y una guitarra limpia e imaginativa por parte de El Cóndor.

Pero la expectación general está centrada en Eric Burdon y el enigma de su condición artística. “He venido porque fui invitado a tocar aquí, y desde el 68 que no venía, no sé cómo hayan cambiado las cosas en este hermoso país, pero aquí estamos para hacer un espectáculo de rock que le guste a la gente”, declaró en la víspera en una conferencia de prensa.

De acuerdo con la revista Conecte, el productor Mario Olmos pensaba presentarlo en el teatro Ángela Peralta, sólo que también deseaba que se hicieran conciertos más grandes. Por tal motivo contactó a los hermanos Willy y Fernando Castro, de la organización Rock de Alto Nivel, para ofrecérselos. Éstos analizaron la situación y aceptaron. Los primeros lugares que se mencionaron fueron el ex Balneario Olímpico y la Sala de Armas, pero al final optaron por el Plan Sexenal.

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Así, el citado lugar se convirtió durante dos días en la Casa del Sol Naciente del territorio mexica, y el domo multiusos se transformó en el Hangar Ambulante donde aterrizara el Piloto Espacial, y los críticos presenciaban cómo el viejito les recetaba una sopa de su propio chocolate con unos temas de electrizante voltaje, y junto a ellos estaban los punks, y los chavos banda, y los burguesitos que cuidaban el trasero a sus novias, todos rindiéndole homenaje al gran vocalista inglés.

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Y hasta el espíritu de Jim Morrison deambuló en más de una ocasión por el escenario, lo mismo que el de Brian Jones y el de la Joplin, y el de todos sus compañeros muertos que veían cómo Eric –ya tan obeso y tan correoso, la mera verdad- pero con ese vozarrón felino que no le cabe en el pecho, causaba el paroxismo del respetable con un timbre de negro que aún hoy provoca la envidia de las nuevas generaciones rocanroleras. Eric sacaba juventud de su pasado para manipular el pandero como nadie, sacudir el cencerro con furia, hacer el amor con los amplificadores Peavey, y bramar como auténtico animal herido mientras otro veterano, Brian Auger, destrozaba con arte los teclados.

Peace, peace, peace, escupía Burdon por el micrófono. Y la gente pedía más, otra por favor Eric, la que sea, cualquiera que elijas es buena: C.C. Rider, Noches de San Francisco o Shake, “discútete con Amar a alguien, ahora que pude sacar a mi novia¨, le gritaban. Para ver a leyendas como tú, maestro, esperar varias décadas no significa nada, veinte años no son nada, como dice el tango. El sueño terminó cuando media hora después, estando de regreso en casita sano y salvo, Raúl Velasco anunciaba en cadena nacional por televisión, ahora sí con ustedes, señoras y señores, el cantante del momento…. ¡Pablito Ruiiiizzz!

Créditos fotográficos: My Space, Revista Conecte y Colección Particular

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