En el Foro Sol con The Rolling Stones

Una de las mejores bandas de rock, de las más reconocidas en la historia de la música popular universal, The Rolling Stones hizo su arribo a nuestra Ciudad de México para presentar dos majestuosos conciertos en el escenario del Foro Sol, los días 14 y 17 de marzo pasados, dentro de su gira latinoamericana: Olé Tour 2016, que tuvo como colofón una primera e histórica presentación en la isla caribeña de Cuba, el día 25 de marzo.

Para poder estar presente en uno de los conciertos (en nuestro caso en el del lunes 14 de marzo), el sufrimiento comenzó con la adquisición del boleto, con un precio demasiado alto y con una rara preventa que dio preferencia a un banco diferente del habitual. Las penas continuaron con una larga espera por varios meses de anticipación a la fecha. Y terminó en el día con los excesivos contratiempos de tránsito, búsqueda de estacionamiento, ausencia e ineptitud de personal que oriente como llegar al concierto, así como los atropellos del público derivados de su ansiedad al recorrer el largo camino al Foro, para finalmente lograrlo.

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Lunes 14 de marzo de 2016, 20:45 hrs. al fin nos encontramos ubicados en el lugar asignado a nuestra localidad. El tiempo apenas alcanza para tomar unas pocas fotos del escenario, una selfie y comprar algo para mitigar la sed. En punto de las 21:00 hrs. las luces se apagan, se ilumina el escenario, en las grandes pantallas con una súper alta definición se trasmiten imágenes que dan la bienvenida a Sus Satánicas Majestades en concierto…

Start Me Up. Un tema hecho a la medida para comenzar un concierto de rock. Enciende la pasión de inmediato después de la nota inicial con Richards a la guitarra, las luces sobre el escenario se encienden, los fuegos artificiales explotan, la sangre corre por las venas. El concierto ha iniciado. Mick canta con su voz característica y bailotea igualmente sin falla alguna, Keith mantiene el riff, Ronnie ataca su guitarra con maestría, Charlie impávido mantiene el ritmo cadencioso, Darryl Jones con su técnica rítmica poco vistosa pero muy eficiente, Chuck Leveall golpea las teclas con sapiencia. Los Stones están de regreso en México.

It’s only Rock and Roll. La razón por la que estamos en el ritual rocanrolero, es por la energía que el género ha trasmitido a lo largo de su historia. Y qué mejor con una de sus bandas más representativas y legendarias. Es sólo rock and roll, pero nos encanta. Ronnie en una de sus mejores interpretaciones. Cuenta la historia que mucho tuvo que ver en la creación de este himno, que Mick y Keith terminaron firmando como suya. Eso hoy no importa, y todos en el Foro, los acompañamos en los coros. ¡Majestuosa versión!

Tumbling Dice. En las enormes y espectaculares pantallas se mueven imágenes coloridas de unos dados bailarines y las clásicas lenguas, para dar inicio a otro de sus temas habituales en sus conciertos. Mick aprovecha para comenzar a echarse a la bolsa al público diciendo “Hola México, hola güey, ¿están bien?”. Para interpretar la rola, se unen al escenario los coristas: Sasha Allen y Bernard Fowler; así como los músicos que complementan el personal: Karl Denson en el sax, Tim Ries también sax y Matt Clifford en teclados y percusiones. Mick pide al público lo acompañe a cantar los coros, moviéndose por todo el escenario, así como en la pasarela complementaria, por la que también caminan constantemente Ronnie y Keith.

Out of Control. El diálogo y comunión con el público continúa por parte del carismático Mick: “Hace 10 años que no veníamos a México, un chingo de años. Antes tomábamos tequila, ahora tomamos mezcal”. Comentarios que preceden a una de las piezas más nuevas de la banda, (de su disco Bridges to Babylon). Comienza suave y lenta, para tomar el coro duro y agresivo. Una guitarra wah wah por Keith adorna los arreglos. Para desembocar en un solo de armónica espectacular por Mick.

Street Fighting Man. En su página oficial, los Stones publicaron cuatro canciones a votar para tomar un lugar en el set list de la noche. Yo voté por Bitch, pero bueno. Mick anunció que la siguiente de la lista era Street Fighting Man, clásica rola que originalmente fue grabada por Keith con varias guitarras acústicas mediante su pequeña grabadora portátil, para después trasladarla a la pista oficial que finalmente complementaron los demás Stones y que pasó a la historia. En esta ocasión se trata de una versión con mucha energía, que permitió el lucimiento de Mick a lo largo y ancho del grandioso escenario.

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Wild Horses. Despúes de la tempestad, viene la calma y Mick comentó: “Ahora nos pondremos románticos”. Y así comenzó a sonar el tema extraído de su exitoso álbum Sticky Fingers. Una belleza de tema, interpretado esa noche sólo para nosotros, los más de 60,000 espectadores que abarrotamos las localidades del inmueble.

Paint It Black. Una de las más clásicas de su gran repertorio hizo vibrar a todos. Convirtiéndose en uno de los mejores momentos de la noche. Keith y Ronnie se paseaban tocando los riffs característicos de la rola. El público coreaba. Jagger recorría una vez más todos los rincones del escenario. La base rítmica con Charlie y Darryl, mantenían la justa cadencia. ¡Excelsa interpretación!

Honky Tonk Women. El gran momento siguió, ahora con esta clásica pieza impregnada de blues. En otros de sus anteriores conciertos, esta pieza era presentada con figuras enormes de mujeres y mucha teatralidad. Hoy ese recurso se cambió por la propia música, que fue el elemento que emocionó al respetable. El público se entregó bailando, y cantando los coros, en una comunión total con la banda. Un momento especial: el solo de piano de Chuck que sonó espectacular.

Antes de la presentación protocolaria de la banda, Mick jugueteó diciendo: “¿La estamos pasando bien?; ¡Sean Penn vino al hotel a entrevistarme, pero… me escapé!; Fuimos a las pirámides, pero lo mejor fue cuando fuimos a las luchas”. Uno a uno, Mick Jagger, fue presentando a los demás integrantes de la banda: Bernard Fowler, Sasha Allen, Karl Denson, Tim Ries, Matt Clifford, Darryl Jones, Ronnie Wood, Charlie Watts y Keith Richards. Keith se queda en el escenario para cantar dos temas.

You Got the Silver. Un espléndido blues con guitarra acústica y un soberbio slide de Ronnie. El público se tomó un descanso, y qué bueno, porque así apreciamos en todo su esplendor este sabroso tema extraído de uno de los mejores discos de la banda, el Let It Bleed.

BeforeThey Make Run. Del álbum Some Girls, se arrancó este tema, en donde Keith se deleita en el escenario. Tal vez la canción menos espectacular y menos aplaudida. Pero que sirvió como preámbulo a lo que sería la parte final del memorable concierto.

Midnigth Rambler. El rock-blues se hizo presente con el riff excelso de las guitarras, la armónica apesadumbrada y la sección de ritmo con el bajo y batería en perfecta armonía. Una larga versión que permitió a la banda improvisar de lo lindo, matizar con clase, y mantener la expectativa y clímax durante toda la canción hasta el final. Además, con un Jagger muy bailarín y brincador.

Miss You. Pero Mick no sólo mostró sus grandes dotes en el baile, la contorsión y su condición física, misma que le permite recorrer una y otra vez el escenario y la pasarela. Sino que también dejó claro que su voz está todavía en buenas condiciones. “Ustedes son chidos” comentó, antes de dirigir un coro multitudinario con el público que se le rendía, hasta tomar su Fender Stratocaster negra, para llevar la guitarra rítmica del famoso tema en turno. El público coreaba firmemente el estribillo, haciendo más agradable el ritual rockero.

Gimme Shelter. Mick junto a Sasha Allen, llevaron la voz principal del gran tema que originalmente apareció también en el álbum Let It Bleed, y que fue cantada en la grabación por Merry Clayton. Los Rolling ofrecieron su abrigo musical, en una noche muy agradable a una temperatura cálida y que se tornó en ideal durante todo el concierto.

Jumpin’ Jack Flash. Jagger dijo: “Qué noche tan brutal! ¿Están todos bien?”, para dar la señal e iniciara un festín de fuegos artificiales al tiempo de arrancar con una de las canciones más populares y conocidas de la banda. El tema ha tenido a lo largo de la historia del rock una gran aceptación por muchos artistas que han hecho sus propias versiones. Incluso en nuestro set list (de Rhino Bluesband), tiene un lugar fundamental. Se percibía por instantes a manera que transcurría su estupenda interpretación, que estábamos en el clímax de la presentación. Pero no, vendrían todavía más momentos imborrables.

Sympathy For The Devil. Anunció Jagger: “La última y nos vamos”, para dar paso a uno de los temas más emblemáticos de la banda. Las pantallas se llenaron de un colorido rojo intenso, con figuras demoniacas y algunos símbolos de vudú. Las percusiones se fueron integrando poco a poco, acompañadas de los coros de la gente que gozaba del cadencioso ritmo. La banda se incorpora y toca llena de gozo esta pieza mítica que les valió en su momento el mote de Sus Satánicas Majestades.


Brown Sugar. Con el riff bestial de las guitarras y con la participación de la banda completa, más la locura en todos los rincones del Foro Sol, interpretaron una larga versión que tomó el lugar de gran final. El solo de sax fue muy bueno, pero se extrañó al maestro Bobby Keys, quien falleció en diciembre de 2014. La comunión con el público resultó insuperable. Sin embargo, todavía vendría más… el infaltable y emocionante encore.

You Can’t Always Get What You Want. Sólo unos cuantos minutos de oscuridad, para que comenzara el tema con un gran coro dividido en dos, colocados en los costados del gran escenario. El final se acercaba y todos con nostalgia veíamos la brillante actuación de Las Piedras Rodantes. Tocando, si bien no con precisión, sí con un sentimiento muy especial, entregando toda su energía. Sonó el corno inglés y la pieza se desarrolló nuevamente en un ambiente ceremonioso, como de un ritual exclusivo, de una celebración especial porque el rock and roll sigue vivo, al igual que uno de sus más fervientes exponentes. Y por supuesto de un público mexicano que tuvimos la suerte de ser testigos de una gira, de unos conciertos que puede resultar históricos con el tiempo.

(I Can’t Get No) Satisfaction. Después de unas dos horas de total embeleso, el final llegó con un mítico tema, tocado más con el corazón que nada. Una larguísima versión, que hacia parecer que la banda legendaria no quería abandonar el inmueble, ni dejar el reconocimiento de un público entregado, y porque seguramente también en algún recóndito rincón de su cabeza, pasa el pensamiento de que pueden ser éstos los últimos momentos en concierto de su vida.

Jagger, Richards, Wood y Watts se despidieron dejando su talento en el escenario. Las piedras rodaron. Sus satánicas majestades se sometieron a la ovación continua del público durante todo el evento. A los músicos que los acompañaron en la travesía, se les vio contentos. Toda una noche redonda que permanecerá en nuestra memoria y corazón para toda la vida.

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