Eduardo Tejedo. Una vida de blues y rock

Los jóvenes que vivieron los años 60 y 70 del siglo XX, tuvieron que sortear una época de mucho control y mucha represión, bajo las presidencias de Díaz Ordaz y Luis Echeverría, y en el Departamento del Distrito Federal a Uruchurtu y Corona del Rosal. Eran tiempos en los que ser joven te convertía, de manera inmediata, en sospechoso y peligroso. Aún así, pese al hostigamiento de gobernantes y algunos sectores de la sociedad, muchos jóvenes se aventuraron a desafiar al gobierno, a sus familias y se atrevió a romper reglas, abrir el camino para que ahora disfrutemos de mayores libertades en esta ciudad.

A inicios de los años 70, un joven músico y actor de doblaje llamado Eduardo Tejedo fue detenido por elementos de la policía al salir de la casa de uno de sus cuates, Fausto Trejo, quien había participado en el movimiento estudiantil del 68. Sin mediar palabra y mucho menos un juicio, fue llevado al Palacio de Lecumberri, en donde permaneció durante 20 meses. Fue un tiempo duro, en el que, asegura, aprendió a conocerse, supo quién era Eduardo Tejedo, de qué estaba hecho y todo esto aunado a la preocupación que significó dejar a su familia durante ese tiempo.

Desde niño, Eduardo Tejedo Narváez incursionó en la actuación de doblaje. Impulsado por un entorno familiar artístico -su madre administradora de un centro nocturno, y un padre músico amateur, además de constantes reuniones en casa con diferentes personajes del mundo musical-, Ernesto decidió estudiar guitarra clásica en el Conservatorio Nacional de Música.

Bajo la influencia de Ray Charles, The Rolling Stones, Bob Dylan, Peter, Paul and Mary, las bandas de la ola inglesa, entre otros, Eduardo ha explorado a lo largo de varias décadas, géneros como el jazz, blues, rock e incluso el folk.

Hacia finales de los años 60 formó junto con un grupo de amigos como Eleazar Sánchez en la batería, Sergio Negrete, en los teclados, Mayita Campos, en la voz, y Octavio “El Sopas¨, en el bajo la banda de blues y rock La Semilla del Amor. La banda tocaba blues en castellano, con temas originales compuestos por Eduardo. La banda vivía en comuna en un predio en Azcapotzalco, que tenía tres cabañas, hasta que les cayó la ley, les robaron sus instrumentos y tuvieron que exiliarse en Ciudad Juárez, lugar de donde eran originarios algunos integrantes de la banda. Lamentablemente la banda se disolvió a inicios de los 70 y el único material que grabaron con Germán Pérez Salas, comenta Ernesto, fue destruido sin que hubiera la posibilidad de hacer copias, ya que el master se perdió bajo las llamas de un incendio, provocado por Enrique Mejía, que consideró esa música diabólica.

Ya sin La Semilla del Amor, Eduardo continuó con su trabajo de doblaje -el cual es vasto y se mantiene hasta la fecha-, tocó con La Revolución de Emiliano Zapata, trabajó en cabarets, en obras de teatro, estuvo al frente de la dirección musical de programas de televisión como “Ya es ½ noche en China” o en el programa infantil “Barney”, por mencionar algunos. Ya en los años 80, junto con Memo Coria, quien también se dedica al doblaje, ofreció una serie de conciertos de rock y blues en los mítines de Cuauhtémoc Cárdenas, con canciones de carácter político y social, que derivó en la grabación del disco Politirock. Recientemente grabó el disco Alter Ego, con versiones en jazz de algunas canciones como Eleanor Rigby, Sobre el Arcoiris o El Breve Espacio.

Ahora, 30 años después la mancuerna Tejedo─Coria, regresa para presentar Blues Chilango, disco que temáticamente se aleja de cuestiones políticas. Blues chilango, será un disco -se encuentra en los últimos detalles de su producción-, que tendrá 12 temas, en un inicio se subirá a las plataformas digitales, y a finales de año, estará listo de manera física.

Mientras llega a las plataformas digitales Blues Chilango, en la página de You Tube de Eduardo Tejedo, están colgados varios videos con una muestra muy representativa de lo que ha interpretado a lo largo de los años.

Aquí me quedo: Eduardo Tejedo y Memo Coria

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