Atlas del jazz en México

En las primeras páginas de El Jazz en México. Datos para una Historia, Alain Derbez recupera las siguientes palabras de Manuel María Ponce, escritas y publicadas en la Revista México Moderno en 1920: “… México sufre el yugo del foxtrot y nuestra juventud, que baila y se divierte, ignora o finge ignorar que éste puede ser -Dios no lo quiera- el principio de otro yugo más doloroso”.

Nuestro compositor zacatecano, tenía un desagradable y poco aprecio por el jazz, ideas que compartían Carlos Chávez y José Vasconcelos. Sin embargo, a diferencia de éstos dos últimos, en el Palacio de Bellas Artes una de las salas lleva el nombre de Ponce y justamente ahí es en donde se realizan la mayor parte de los conciertos de jazz, como presentaciones de discos o libros.

Fue ahí, en la Sala Manuel M. Ponce, en una desbordada sala Ponce que se presentó el Atlas del Jazz en México, el libro más reciente de Antonio Malacara, el cual, al igual que la sala del Palacio de Bellas Artes, quedó sobrepasado con la cantidad de información que Malacara recopiló a lo largo de más de tres años.

El Atlas del Jazz en México, pretende ser un vínculo entre músicos, programas de radio, clubes, bares y festivales; entre unos con otros y entre otros con unos, todo ordenado en estricto orden alfabético. El libro está dividido en secciones, la primera y más extensa, contiene textos encargados por Malacara a personajes de cada uno de los estados del país en el que se puede conocer la historia del jazz en cada una de las regiones mexicanas. En algunos casos, las personas en cuestión, prefirieron ser entrevistadas y en esos casos en lugar de un texto se puede leer la entrevista correspondiente.

Las tres secciones adicionales con las que cuenta el Atlas, contienen una agenda con los datos de los sitios -como clubes, bares, antros-, que en cada rincón del país programan jazz. Un apartado más sobre los festivales o ciclos dedicados a este género; una sección más con los datos, muy concretos, sobre los programas de radio de jazz; y finalmente un listado con los nombres y el correo electrónico de los músicos y jazzistas de Baja California a Yucatán.

El libro de Antonio Malacara es sin lugar a dudas un salvavidas en medio de un mar de información, que representa nuestra creciente y sana escena del jazz; al grado de que el proyecto del Altas se extenderá a internet y en poco tiempo se editará una segunda parte con la información que quedó fuera. Fue asombroso y gratificante ver una Sala Ponce repleta de jazzistas, periodistas, gestores y público, atentos a los que se decía en el panel, reír con o que sucedía, aplaudir efusivamente, compartir saludos y miradas cómplices entre ellos, pura buena onda.

De la presentación del libro de Antonio y del libro mismo me quedo, por ahora, con dos cosas que me atañen directamente. Primero sobre la producción de programas de radio en el país. “Sin vuelta de hoja -escribe Malacara-, el jazz nacional se ha mantenido vivo y con buena salud gracias a la gente que hace y ha hecho radio en las diferentes frecuencias y las diferentes épocas de este país”. De 32 entidades federativas, se producen programas dedicados al jazz en 23; más de la mitad del territorio nacional está cubierto por ondas radioeléctricas o transmisión de datos (por Internet) jazzeras. Habría que hacer un estudio sobre cuántas de esas emisiones programan a jazzistas mexicanos, pero eso sería otro libro aparte. El punto destacado es que el mito de que el jazz no tiene muchos espacios en los medios -al menos hablando de radio-, cae por tierra y por el contrario es amplia, fuerte y permanente.

En la presentación del libro, Antonio Malacara reflexionó sobre la necesidad y urgencia de impulsar un relevo generacional en las personas que se dedican a escribir de jazz. Quizá ya no soy muy joven, pero desde aquí levanto la mano y me apunto para continuar aprendiendo y tratar de seguir los pasos de todos aquellos que desde hace más de 60 o 70 años han dedicado tiempo para retratar la escena jazzera mexicana. Lo he dicho en reiteradas ocasiones, estamos viviendo una de las mejores épocas en cuanto a la cantidad de ensambles y proyectos musicales, y también en uno de los momentos en los que más discos se producen y nuestra responsabilidad es darle salida a toda esa información.

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