Orejas de burro

El domingo -21 de agosto de 2016-, la periodista Carmen Aristegui dio a conocer un reportaje en el que se expone a Enrique Peña Nieto, ofreciendo pruebas de que por lo menos la tercera parte de su tesis para obtener la licenciatura en Derecho incurre en delito de plagio. Aunque algunos esperaban un reportaje de las dimensiones del que trajo a la luz el fraude de la Casa Blanca, las implicaciones éticas de esta nueva investigación son obvias, más aún cuando desde el gobierno federal se exige una educación de calidad como fundamento para la polémica Reforma Educativa. “Árbol que crece torcido, jamás su tronco endereza” decía -cito la fuente- mi abuelita.

No es que no supo citar

bien en la bibliografía,

no es un tema de autoría

ni faltó entrecomillar.

El tema es como lograr

pronto una titulación,

pero tiene solución

esta afrenta a la verdad:

ir a la universidad

para pedirles perdón.

Un licenciado en Derecho

que se titula por plagio

resulta un fatal presagio

para este país maltrecho.

Que gobierna en su provecho

eso se sabía desde antes,

¡Pifias insignificantes!

¡Detalles que no lo estresan!

a Peña no le interesan

ni maestros, ni estudiantes.

Los libros le dan jaqueca

los maestros le disgustan,

los estudiantes le asustan,

se marea en la biblioteca.

Si jamás tuvo una beca

¿cómo le piden que escriba?

La congruencia desde arriba

se ejerce… ¿va a renunciar?

por allí podría empezar

la Reforma Educativa.

A México iba a salvar

y hoy no se salva ni él solo:

“sí robé, pero sin dolo”

se intenta justificar.

Ahora ¿qué más va a inventar?

-en mis adentros discurro-

“Perdón” dirá en un susurro

y México -por copión-

lo va a mandar al rincón

con dos orejas de burro.

Nuevos versos de Frino cada martes en:  www.cortandorabanos.blogspot.mx

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