Blues is not black. Parte 3

¿A quién pertenece el blues?

¿Es de todos? ¿O es de unos cuantos – y por ende, éstos pueden con derecho sentirse más blueseros que los demás? O, tal vez, ¿qué otros los creen más blueseros que los demás?

Quiero refutar la sugerencia que blues pertenece exclusivamente a los afroamericanos, o peor, por ejemplo, como dijo George Carlin, un comediante norteamericano (que normalmente me cae bien), que la gente blanca nunca debería tocar blues, ‘nunca, nunca, nunca’.

George Carlin on white people

¿Qué?

Obviamente, yo pienso que el blues es de todos. No concibo que alguien diga – como George Carlin – que los blancos no lo deberían tocar. Y abajo quisiera agregar una razón más que contesta la sugerencia que el blues es del ‘pueblo’ afroamericano – ya que esta música en sí no es pura, ni africana, sino en sus raíces – como todo lo bueno – una mezcla, un mestizaje de las influencias musicales tanto europeas como africanas.

Antes de llegar a esto, existe una noción ‘políticamente correcta’ de que la ‘apropiación indebida cultural’ es reprensible y debería estar prohibida. No estoy de acuerdo. Soy cortés, pero esto me parece que es una noción promulgada por gente que está buscando razones para sentirse ofendida. ‘No puedes hacer esto porque ofende a mis costumbres.’ Vaya ganas de prohibir. Por mí, prefiero el lema de ’68, ‘¡Prohibido prohibir!’ La libertad es más importante. Voy a tocar lo que me pega la gana – y si es blues porque blues es la música que más concuerda con mis emociones, blues será.

Hay otra noción de que si alguien no-afroamericano intenta tocar blues, su producción supuestamente va a ser inferior. Hay mucha gente que toca bien y tantos de todos lados que tocan blues de los más altos vuelos. También, hay mucha más gente que toca mal – y esto es cierto sea lo que sea su ‘raza’. Hay buenos y malos ejecutantes entre los jazzistas, los músicos clásicos, los que tocan cualquier género. No es de sorprenderse entonces que va a haber buenos músicos de blues tanto caucásicos como afroamericanos y va a haber blueseros malos tanto afroamericanos como caucásicos. Además, aún para los buenos, hay días cuando el sentimiento llega y días cuando no. Y para nosotros los mortales, a veces tocamos bien y a veces – demasiadas veces – no tan bien.

Agrego a esta sopa de confusión, que hoy es difícil a veces decir qué sí es y qué no es blues. Por ejemplo …

Yo digo que James ‘Blood’ Ulmer es un magnifico ejecutante de la guitarra, un artista que merece toda la apreciación imaginable y que su ‘Are You Glad to Be in America’ es una canción estupenda. Pero ¿es blues esto?

James Blood Ulmer – Are You Glad To Be In America (1980)

Igualmente digo que Peter Green, en su momento, llegaba a los momentos más finos de blues (con su tono – el que le daba miedo a B. B. King). Aquí, ni el cantante, ni el solista, ni el resto de la banda son afroamericanos. Ni tampoco lo era el compositor Duster Bennett (quien nació en Welshpool en Gales en 1946). ¿Es blues esto? La canción no sigue el patrón usual de una canción de blues, pero tampoco está muy lejos.

Jumpin’ at Shadows – Fleetwood Mac (en vivo en 1970)

¿Es la idea que sólo los afroamericanos pueden llegar a tener ciertas emociones? ¿Y que éstas, y solo éstas, son las que se expresan en blues? Yo no lo creo. Todas las emociones son universales. Todos somos igualmente capaces de sentir extremas tristezas, alegrías y toda la gama emocional en medio, en paralelo y alrededor, en toda su variedad e intensidad. Una cosa innegable: las emociones claramente son más universales que la racionalidad: los celos, la empatía, la curiosidad, la agresión, el resentimiento y todas las demás emociones. Exploraré esta línea de pensamiento en el artículo próximo.

Pobreza

El mes pasado subrayé que atribuir la existencia del blues a la esclavitud no era argumento suficiente. Paralelamente, la pobreza tampoco explica el blues. Si ha habido decenas de millones de esclavos que no eran originarios del blues – sólo algunos millones y esto en el sur de Estados Unidos – también es cierto de los pobres que son aún más innumerables, en todos los países y en todos los tiempos.

Los pobres se mueren jóvenes, se mueren hambrientos y se mueren enfermos, en la guerra y en la paz, tachados de culpables de su suerte; y son por mucho la mayoría de la raza humana. Qué hay tantos hoy en día es indignante, una década cuando recientemente se da a saber de nuevas clasificaciones de los ultra-ricos, ya que hay en Estados Unidos más que un millón de los llamados penta-millionaires, gente cuya fortuna rebasa los cinco millones de dólares. Ver referencia en: http://fortune.com/2016/09/19/wealth-gap-penta-millionaires-study/

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Blues y la Iglesia

Al introducir a la iglesia, siento que ahora nos estamos acercándonos a una de las más importantes raíces del blues. Pero de nuevo la pregunta necia ¿a quién pertenece? Y mi respuesta igualmente insistente… a todos.

Sin duda la música góspel tiene parentesco con el blues, los dos teniendo influencias del espiritual negro, un estilo que surgió en los últimas tres décadas del siglo XIX, y hay muchos músicos de blues de sus primeros años de quienes podemos decir lo siguiente: (1) mucho de su introducción a la música, de su adiestramiento, tomó lugar en las iglesias cuyas congregaciones eran afroamericanas, y (2) que existía un rechazo de la música de blues de parte de la iglesia y de los fieles religiosos, cuidando a sus almas ya que la batalla por sus cuerpos estaba perdida.

No es raro leer los testimonios con tono pícaro de músicos de blues cuyas madres les hayan prohibido tocar blues o que sí podían tocar, pero sólo si tocaran música religiosa, y quienes luego desobedecieron y prefirieron tocar blues, a pesar de todo que les dijeron de que se ponía en riesgo sus almas mortales por todos los pecados anexos, entre estos el baile y el deseo. Como polos opuestos, estaban el alma y el cuerpo – y abogando para el cuerpo, cantaban el blues. Sin pudor y directamente.

Una nota en el margen aquí, podríamos decir que Blind Boy Fuller quien cantaba ‘Sweet Honey Hole’, entre otras, casi parecía ‘pecar’ de respetabilidad en sus canciones cuando se le compara con Lucille Bogan, ‘Shave ‘em dry’ (o ‘Shave me dry’).

‘Sweet Honey Hole’ Blind Boy Fuller, Ragtime Blues Guitar Legend (1937)

Shave Me Dry por Lucille Bogan (aka Bessie Jackson)

Alberta Hunter, ‘You can’t tell the difference after dark’; Sweet Emma, ‘I ain’t gonna give nobody none of my jellyroll’; Bo Carter – ‘Please Warm My Weiner’; o mi favorito, Bo Carter – My Pencil Won’t Write No More; entre muchas otras. Ninguna de estas es una canción adecuada para una iglesia.

Alberta Hunter – You Can’t Tell The Difference After Dark (1936)

Sweet Emma “I Ain’t Gonna Give Nobody None Of My Jellyroll”

Bo Carter – Please Warm My Weiner

Bo Carter – My Pencil Won’t Write No More

Es común notar que hay ‘notas de blues’ – el 3º, 5º y 7º – notas que ‘tienden’ hacia otras notas para así resolverlas – o bien no, prefiriendo la tensión sostenida. Es menos común notar que el resto de la escala es compartida con la música occidental. En la música occidental, la escala que aprendemos como base, que nos sirve para decir si uno está cantando afinado, es un invento formalizado en la época de Bach. Antes de la invención de la tonalidad moderna, (invento entonces reciente para la cual compuso Bach El clavecín bien templado en 1722), una escala (o modo musical), era diferente no sólo en registro sino en las distancias entre las notas. Conocer los viejos modos conocidos inclusive por los antiguos griegos (había uno que desagradaba particularmente a Platón), es un estudio interesante en sí, pero mi pregunta es de ¿dónde aprendieron estas escalas los músicos del sur de los Estados Unidos?

Como nota el artículo en Wikipedia: “Los orígenes de blues están estrechamente relacionados con la música religiosa de la comunidad afroamericana, los espirituales. Los orígenes de los espirituales se remontan mucho más allá de blues, por lo general se remonta a mediados del siglo XVIII, cuando los esclavos fueron cristianizados y comenzaron a cantar y tocar himnos cristianos, en particular los de Isaac Watts, que eran muy populares. Antes de que el blues ganara su definición formal en términos de progresiones de acordes, se definió como la contraparte secular de los espirituales. Era la música ‘de mala muerte’ tocada por los negros rurales.

Dependiendo de la comunidad religiosa a la cual pertenecía un músico, se consideraba más o menos un pecado tocar esta música ‘de mala muerte’: el blues era la música del diablo. Por lo tanto, los músicos fueron separados en dos categorías: cantantes góspel y cantantes de blues; predicadores de guitarra y cantantes. Sin embargo, cuando la música negra rural comenzó a ser grabada en la década de 1920, se notaba que las dos categorías de músicos utilizan técnicas similares: los patrones de llamada y respuesta, notas de blues, y las guitarras tocada con cuello de botella. La música góspel, sin embargo, usaba formas musicales que eran compatibles con himnos cristianos y por lo tanto menos marcadas por la forma de blues que su contraparte secular.”

Entre los puntos que quisiera recalcar es que aquí hay una de las otras influencias musicales que más de un siglo después de la vida de su compositor enriqueció las tradiciones de las comunidades afroamericanas cuyos músicos serían los que formalizaron el blues.

 ¿Quién era Isaac Watts?

Watts era un inglés nacido en Southampton en 1674. De niño demostraba la habilidad de versificar, y luego, por sus composiciones de himnos, llegó a ser reconocido como el padre de la himnología inglesa. Los salmos, tal como indica el Testamento Viejo, él los aceptó literalmente como la obra de David, sin embargo, pensaba que había que renovarlos como si David hubiera sido un cristiano. Un ejemplo renombrado de su obra – por usar letra directamente adaptada de la Biblia – es When I Survey the Wondrous Cross, himno aquí cantado por el Coro de Kings College Cambridge.

When I Survey The Wondrous Cross: Choir Of Kings College, Cambridge

Uno de mis favoritos ejemplos de un himno cantado en las iglesias anglicanas, aunque es una melodía del norte de Francia, es esto:

Let All Mortal Flesh Keep Silence

Una melodía del siglo XVII que comparte raíces con la obra de Isaac Watts y cuya hermosura reside en la escala menor, muy cercano a la escala pentatónica que se asocia con el blues, (de hecho, es exactamente lo mismo agregando sólo dos notas adicionales, el 2º y el 6º menor).

Conclusión

No, George Carlin, el blues en sí no es puro, ni puramente africano, sino en sus raíces hay una mezcla de las influencias musicales tanto europeas como africanas. Y es de todos, y todos lo podemos tocar porque pertenece a toda la raza humana.

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