Chuck

¿Paul Whiteman “El Rey del Jazz”?, ¿Benny Goodman “El Rey del Swing”?,

¿Elvis Presley “El Rey del Rock and Roll?

“Si hubiera que ponerle otro nombre al Rock and Roll

 debería llamarse Chuck Berry”

John Lennon

Deep down in Louisiana close to New Orleans

Los amos esclavistas veían con temor las manifestaciones culturales de los esclavos, para aliviar su miedo prohibieron que poseyeran sus instrumentos, sólo les quedó, hacer percusiones y cantar.

La liberación de la mano de obra después de la Guerra de Secesión, les permitió cambiar de amo, pero no mejorar sus condiciones de vida; pudieron hacerse de otros instrumentos, desarrollaron sus manifestaciones culturales y cantaron describiendo su penas, miserias, injusticias, alegrías y amores.

Nueva Orleans, crisol de distintas corrientes culturales, básicamente, europea (francesa), negra y mexicana: la villa del pecado, Storyville, canciones alegres con juegos de palabras ingeniosos, cargadas de la libido negra que unificaba la psique y el cuerpo, inquietando a las buenas conciencias, era demasiada libertad para ser tolerada.

Let’s Swing

El movimiento se traslada a Chicago, los establecimientos de los gánsteres destinados a la venta de alcohol y a la prostitución, atraen a innumerables músicos que amenizan las jornadas. Para las buenas conciencias, es el momento de revertir la fuerza del Jazz y el Blues y hacerlo decente para los jóvenes blancos. Y de esa misión se hace cargo el autonombrado rey del jazz, Paul Whiteman, (Pablo Hombreblanco), ideológicamente apropiado para alguien que nunca tocó Jazz y cuya misión era hacer “decente” la música negra. Afortunadamente, aparece el magnífico Louis Armstrong con una trompeta de notas nítidas, canciones con letras atrevidas y alegres; la historia demostró quien era el auténtico Rey del Jazz.

Con la II Guerra Mundial, Benny Goodman y Glenn Miller, trataron de “colonizar” las aportaciones de músicos como Duke Ellington y Count Basie, respaldando la supremacía blanca, en un modelo que privilegiaba la búsqueda de lectores de partituras y no buenos improvisadores.

You Ain’t Nothing But a Houndog

Elvis Presley toma obras clásicas del Blues, That´s alright y Houndog, por ejemplo, y las modifica blanqueándolas, acelerando la cadencia del Blues para incorporarse al movimiento emergente del Rock and Roll, la mercadotecnia hace el resto. (No, Elvis tampoco inventó el Rock and Roll).

Johnny B. Goode

Charles Edward “Chuck” Anderson Berry, nace en 1926, después de ejercer múltiples empleos y por consejo de Muddy Waters pide una oportunidad a Leonard Chess, propietario de Chess Records para grabar en 1955 su primer disco.

Chuck forma parte de la generación de los años cincuentas junto con Little Richard y Jerry Lee Lewis, todos ellos músicos prolíficos que hacen testimonio de las inquietudes de los adolescentes, adoptan temáticas y relatan problemáticas con un lenguaje directo y cercano a la realidad del escucha.

El catalizador de este movimiento fue Chuck Berry, apegado al Blues, (Johnny B. Goode tiene la progresión básica del blues de 12 compases), aporta obras fundamentales, como Thirty Days, No Money Down y Too Much Monkey Business, Maybellene, Roll Over Beethoven, School Days y Johnny B. Goode, que marcarían a generaciones e influirían en bandas como The Beatles, The Rolling Stones, The Yardbirds y The Animals, entre muchos.

Para no perder la costumbre, en 1963 el grupo estadounidense The Beach Boys lanzó el exitoso sencillo Surfin’ USA, cuya melodía estaba basada en la canción Sweet Little Sixteen; Chuck los demandó por violación a los derechos de autor y obtuvo una sentencia favorable, siendo acreditado como uno de los escritores de la canción y, por supuesto con una buena participación de las regalías.

People who fear music are dangerous

Gorillaz


Este mes de junio es para nosotros de Rock and Roll, con una edición que la da una merecida oportunidad al hijo predilecto de nuestro querido género. Y todo, porque a casi 60 años de su primera producción discográfica (After School Session 1957), Chuck Berry, el gran Chuck Berry, planeaba la publicación de su nuevo disco (Chuck 2017), cuando lo sorprendió la muerte a los 90 años de edad. Por tal motivo, esta edición es un homenaje en su memoria.

En el Editorial ya se habla de la importancia de Berry en la historia de la música popular occidental, y en Blues a la Carta, damos un amplio panorama de su trayectoria, incluyendo su discografía. Un punto distinto y distante, pero a la vez válido, se lee en la Colaboración Especial: ¿Qué es realmente el Rock and Roll? El rock-blues sigue ocupando espacio en esta edición con la entrevista a Eric Burdon en Planeta Blues, con las recomendaciones en De Colección de un nuevo disco, Chicago Plays The Stones; y En Video, de tres rockumentales de Netflix: Stones, Chicago y Cocker.

Temas propios de blues vienen a continuación en un Suplemento con los Ganadores de los Blues Music Awards 2017; una completa semblanza de James Cotton en ¿Quién lo Hizo?; algunas importantes consideraciones sobre Magic Sam en el Especial de Medianoche; qué son Los Juke Joints en Lado B; y algo con respecto al centenario olvidado del gran Papa John Creach en Sesiones desde la Cabina; para culminar con otro Suplemento acostumbrado con las recomendaciones de los discos nuevos de Blues contemporáneo.

El blues nacional se hace presente, primero en la nueva columna, Blues Cover Me a cargo de Juan Carlos Cortés, quién se encarga de texto y video con Viri Roots & The Rootskers; seguimos con un par de entrevistas al estilo Huella Azul, a Humberto Fierro de Beto´s Blues Band, y a Eduardo Tejedo de Blues Chilango. Una Colaboración Especial para reseñar el disco de Family Kings Blues Band. Las fotografías originales de Cultura Blues de Visita: en Casa de Cultura Iztaccíhuatl, con su VII Festival de Blues; en Las Musas de Papá Sibarita con el segundo concierto de aniversario. Y, además, la cereza en el pastel, con una cobertura muy completa de la Primera Temporada del Tabacalera Jazz Club 2017.

Para cerrar con broche de oro, tenemos las letras siempre precisas de Los Versos de Norma, y la Agenda, en la que anotamos ya los próximos festivales: Festival de Blues en Pozos (junio); Salvablues Jazz (julio), Festival Nacional de Blues en Querétaro (agosto), Baja Blues Fest en Rosarito, BC (agosto). Pendientes de reportes y testimonios de lo que ahí ocurra. Pero también por supuesto, en el cierre de nuestros conciertos de aniversario, el 10 de junio en El 61.

¡Hasta la próxima!

José Luis García Fernández

1 de junio de 2017

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