The Hook, cien años de leyenda

I heard mama and papa talkin’

I heard papa tell mama let that boy boogie-woogie

It’s in him and it got to come out.

And I felt so good…

Boogie Chillen, John Lee Hooker

 

El sonido de su guitarra y su voz hacían -y lo siguen haciendo gracias a grabaciones-, honor a su mote: enganchaban. Eran (son) un gancho directo y seguro para los oídos, los sentidos, el alma, los huesos y hasta el tuétano mismo; imposible quedar impávido ante ellos. The Hook, le llamaban y sus riffs y su rasposa y ronca voz están ahí para confirmarlo.

John Lee Hooker (1917-2001) no necesitó de un mito para convertirse en leyenda. Sin un cruce de caminos de por medio, tuvo el mismo genio creativo y rítmico, talento para tocar la guitarra y cantar de Robert Johnson, T-Bone Walker, Blind Lemon Jefferson o Charlie Patton, bluesistas que lo antecedieron -los dos últimos incluso los conoció de cerca, ya que eran visitas constantes en su casa-. Lee Hooker forjó por distintos medios su camino hacia la cúspide en la historia del blues, a la inmortalidad.

Fue el más joven de 11 hermanos. The Hook vino a esta vida cerca de Clarksdale, Mississippi un 22 de agosto de 1917 -durante algún tiempo existió confusión con el año de su nacimiento, con fechas que van de 1912 a 1923-. Su padre biológico trabajaba en el campo y era Reverendo, con él y en la iglesia aprendió a cantar góspel; su acercamiento al blues vino de su padrastro William Moore, quien era bluesista y estaba cerca de músicos importantes de la época como Blind Blake o los ya mencionados Blind Lemon y Patton.

Fue así que con la idea de dedicarse al blues, a los 15 años tomó su guitarra y se fue de su casa, primero con rumbo a Memphis, en donde trabajó como acomodador en el Teatro W.C. Handy, exclusivo para negros y en donde continuó explorando y conociendo el blues, ahora de la mano de Robert Nighthawk; para continuar su camino por Cincinnati y terminar en Detroit a inicios de la década de los 40.

 

You know I’m going to big town

Going to make it my home, alright now… (Blues for big town)

John Lee Hooker tuvo un segundo nacimiento, ¿cuántos músicos pueden presumir un doble nacimiento?, ese fue en los años 60 cuando ya rondaba su cuarta década de vida, y se trató meramente del musical. Si bien sus primeras grabaciones datan de 1948, no fue sino hasta 12 años después que gracias a los jóvenes rockeros británicos, quienes lo adoptaron como influencia y retomaron sus temas, que The Hook tuvo un impacto masivo tanto dentro de Estados Unidos como en Inglaterra y el resto del mundo.

Desde un principio su blues, su estilo boogie blues fue bien recibido. Durante la segunda mitad de los años 40 John Lee trabajaba por las mañanas en una fábrica en Detroit, pero por las noches era una estrella entre vecinos y amigos, para quienes tocaba en fiestas. Fue en una de esas tertulias que Elmer Barbee, dueño de una tiende discos lo escuchó, fue tal su impresión que lo presentó con Bernard Besman, dueño y productor de Sensation Records, lugar en donde hizo sus primeras grabaciones. Ahí comenzó la historia.

 

I’m so mad,

I’m bad this morning, like Jesse James… (I’m bad like Jesse James)

Luego de sus primeras grabaciones The Hook firmó un contrato con Bernard Besman y su Sensation Records, el cuál sirvió para buena la cosa, ya que sencillamente casi toda la década de los 50, John Lee se dedicó a grabar con diversas disqueras como Chess Records, Modern, Savoy, Danceland o Vee Jay bajo seudónimos como  John Lee Cooker, Johnny Lee, Texas Slim, Delta John, Birmingham Sam, Johnny Williams, and the Boogie Man.

Tal como le sucediera a bluesistas como Howlin’ Wolf, Muddy Waters o Willie Dixon, John Lee Hooker fue descubierto por jóvenes blancos a muchos kilómetros de distancia y que eran ajenos a la formación racista de los Estados Unidos, por lo que tuvieron la libertad de absorber el blues de los negros americanos sin prejuicios, ni barreras. Bandas como Animals, Yardbirds y músicos como Eric Burdon, Keith Richards, Eric Clapton o Van Morrison, por mencionar sólo algunos vieron en ellos el sonido al que seguir y sobre él cimentaron uno de los movimientos rockeros más importantes de la década.

The Hook fue invitado a dar giras, eventualmente colaboró con decenas de esos músicos y bandas, incluso con algunos de manera mucho más estrecha, como fue el caso de Van Morrisón que en Don’t look back, última grabación de Hooker, en 1997, fue el productor e incluso aportó temas. Sin embargo, resarciendo a los músicos blancos estadounidenses Canned Heat grabó en 1970 el emblemático disco Hooker and Heat, álbum doble en el que la banda y The Hook nos legaron increíble material bluesístico.

Para celebrar el centenario de John Lee Hooker, en Estados Unidos se realizarán diversas actividades como exposiciones, en el Museo del Grammy de Mississippi, en el Museo del Grammy en Los Ángeles, de igual manera el Delta Blues Museum y la Blues Foundation. Además disqueras como Concorde o Craft relanzarán material de Hooker en CD y vinyl.

Muchos de nosotros nos acercamos a The Hook por medio de los roqueros de los 60. Otros tendrán caminos e historias distintas, pero el factor en común es que llegamos a él, a su música y lo seguimos disfrutando, prueba de ello es que a cien años de su nacimiento, su blues está vivo, sus temas son interpretados y de nosotros depende que las nuevas generaciones mantengan vivo el blues de su voz.

John Lee Hooker – Boom Boom (del film “The Blues Brothers”)

@YonAmador

sincopablues@gmail.com

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