Charley Patton, el Hendrix de los 20´s

Para 1929 -año en que realizó su primer grabación-, Patton ya contaba con 38 años, es decir, ya era un viejo a comparación de otros músicos del mismo género del blues, por lo tanto, su música influenció a otros músicos como Son House, Robert Johnson, Howlin’ Wolf o Muddy Waters.

Nacido en Bolton, Mississippi en 1891, desde muy joven se interesó por la música del Delta encontrando como maestro de guitarra a un bluesman llamado Henry Sloan, un músico afroamericano del que W.C. Handy lo describe así en su biografía:

“…ser despertado por “… un negro flaco, flojo. Había empezado a tocar la guitarra a mi lado mientras estaba dormido. Sus ropas eran harapos, los dedos de sus pies se asomaban entre los agujeros de sus zapatos. Su rostro llevaba la tristeza de los años. ¡Cómo tocaba!, él presionaba un cuchillo sobre las cuerdas de la guitarra. … El efecto fue inolvidable… el cantante repetía la línea “Goin’ where the southern cross the dog” tres veces, acompañándose así mismo con una guitarra con la música más extraña que había escuchado…

Patton era un hombre bajito, que pesaba aproximadamente, unos sesenta kilos, por lo que su complexión rompía con la imagen que tenía la gente de un hombre alto y obeso, quizás creada al escuchar la potencia de su voz en sus discos.

De hecho, Manuel Recio en su artículo titulado “Engancha mi pony al carro o cómo Charley Patton fundó el Blues del Delta”, hace referencia a la siguiente descripción que hace Ted Giogia:

“…Después de escuchar tus discos, vengo a verte en persona, pensaba que me encontraría con un hombre de 125 kilos, y ¡tú no pesas ni setenta! dijo en una ocasión uno de sus admiradores. Sin embargo, este fan sobreestimó su apreciación, pesaba apenas sesenta kilos.

Patton no llamaba la atención a simple vista, era un hombre en apariencia débil, de constitución pequeña, que medía alrededor de metro y sesenta y cinco centímetros cuando se erguía, cosa que no sucedía con mucha frecuencia. Nadie entendía de dónde sacaba ese chorro de voz. Sus coetáneos lo apodaron como ‘old wide mouth’, (vieja bocaza).

Todo el mundo se quedaba asombrado cuando le veía actuar. No necesitaba amplificación, se le podía oír a cuatrocientos metros a la redonda. Howlin’ Wolf —discípulo de Patton y alguien que de aullidos y potencia sabía un rato—, decía que era como el rugido de un león…”

Charley Patton – Green River Blues

A diferencia de otros músicos de blues de la época, Patton, además de tener una gran habilidad como guitarrista y de tener una potente voz, su éxito radicó en su destreza a la hora de presentar sus shows, a menudo le gustaba chasquear y estirar las cuerdas y deslizar un cuchillo sobre ellas para producir efectos percusivos y quejumbrosos, destacando por su capacidad actoral, sus actuaciones eran obras maestras del espectáculo, era famoso por trucos como tocar por detrás de su cabeza o entre sus piernas, al punto que algunos músicos rivales lo consideraban como un simple tramposo.

Patton no era el músico sutil y el cantante que oímos en los audios, era un hombre que golpeaba con ritmos fuertes, gritaba para que pudiera ser escuchado hasta el fondo de la habitación, y era un showman deslumbrante, a pesar de su repertorio acústico más antiguo, que de alguna manera puede ser considerado como un predecesor de Little Richard y James Brown.

A menudo acentuaba sílabas débiles y palabras de importancia secundaria para el significado de la canción a fin de conceder plena autoridad a cada parte de su ejecución. En muchas de sus canciones pronunciaba un comentario hablado, intentando crear una audiencia y contexto apropiados incluso en los estudios de grabación. Aunque se inspiró mucho en las estrofas tradicionales del blues, muchas de sus letras tenían una sorprendente originalidad y contenían alusiones muy personales.

Sus grabaciones eran de una extrema espontaneidad, parecían canciones en continuo estado de elaboración, productos aún inacabados ofrecidos por el artista para su inmortalización en el vinilo. Uno parece estar oyendo a Charley Patton en el momento preciso en que trabaja su repertorio musical, ocupado en el proceso, enormemente enérgico, de rehacer y refundir. Las canciones que grabó en su primera sesión, en 1929, dan fe de su espíritu inquieto ya que menciona lugares lejanos y describe un turbulento estilo de vida.

Charley Patton – Down The Dirt Road Blues

Pero Charley Patton fue más allá de los temas habituales del blues sobre relaciones amorosas, y llegó a cantar sobre acontecimientos de los que había sido testigo o en los que había participado. En sus canciones trata su vida y sus observaciones como nuevas, creyendo que serán de interés para otros. En dos ocasiones cantó sobre el arresto y el encarcelamiento, aunque se trataba en realidad de un amigo aficionado a la bebida que habían arrestado y en el otro simplemente era él, retenido como testigo de un asesinato ocurrido en un motel de carretera del Delta donde había actuado.

Cantó sobre una huelga de ferroviarios en Chicago que perturbó sus planes de viaje, cantó sobre capataces de la plantación que le desterraron de Dockery por llevar por el mal camino a algunas esposas de granjeros. Grabó un blues que hablaba sobre los efectos de la sequía en la ciudad de Lula, pero su mejor blues sobre cuestiones de actualidad era High Water Everywhere, en dos partes, que narraba el desbordamiento del río Mississippi y sus afluentes en 1927. (Salamanca Blues Historieta Biográfica de Charlie Patton III)

Charley Patton no era alguien fácil de llevar, más bien todo lo contrario. Los que le conocieron le describieron como orgulloso, amante del whiskey, de las mujeres y de los conflictos. Parece ser que tenía una lengua rápida y viperina siempre lista para atacar, y tanto era que fueran africano-americanos o blancos, nadie escapaba de su mordacidad.

La vida de Charley Patton fue conflictiva desde un principio. Fue acusado de ser payaso, donjuán y pendenciero. Se cuenta además que azotaba y golpeaba a sus mujeres. En lo personal, a Patton se le consideraba un dandy en el Delta, un personaje que atraía a las mujeres, aunque no dudase en mantener duros enfrentamientos con ellas (también de eso se habla en sus canciones), y que, a pesar de su baja estatura y su constitución física no muy corpulenta; no rehusaba ni se echaba para atrás en las peleas que a menudo provocaba él mismo por no saber tener quieta la lengua. De resultas de uno de esos encontronazos provocados por asuntos de faldas, una fea cicatriz le acompañó desde 1931 hasta el resto de sus días. Al andar cojeaba visiblemente como consecuencia de una herida de bala.

Algunas de sus canciones tenían connotaciones sexuales. Según Son House, en directo las letras de las canciones de Charley Patton se tornaban muy verdes. Algunas de estas canciones no se grabaron, precisamente, por su alto contenido sexual. En la letra de una de sus canciones, “A Spoonful Blues”, hay alusiones veladas a la cocaína: “Voy a ir a la cárcel por esta cuchara llena”.

Fueron sus líos sexuales y amorosos los que le ocasionaron que fuera despedido de la plantación a principios de los años 20, iniciando así su carrera como músico. Oficialmente, los primeros contactos que el joven Patton tuvo con la música fueron a través de Henry Sloan, bluesman misterioso que se convertiría en su mentor y que posteriormente le enseñaría un tema que se convertiría en su mayor éxito: “Pony Blues”. Proveniente de una mezcla de ancestros negros, blancos y nativos americanos, Patton era un ejecutante divertido que fanfarroneaba con la guitarra. En el escenario, era un frontman sin parangón. Podía divertir a la audiencia con sus letras verdes o con sus trucos de guitarra.

En 1929 graba 14 caras por Paramount Records, entre las cuales se encuentran clásicos como “Pony Blues” o la citada “A Spoonful Blues”. Estas grabaciones se vendieron bien para los estándares de la época y le proporcionaron la condición de estrella entre los afrioamericanos del sur de Estados Unidos. Este éxito llevó a Paramount a solicitar sus servicios dos veces más: una en 1929 y otra en 1930. En esta última graban junto a él, Son House y Willie Brown.

Finalmente, en 1934, unos pocos meses antes de morir, grabó para Vocalion sus últimas canciones. Un año antes de esta grabación, Patton fue casi asesinado y sufrió un severo corte en su garganta que hizo algo de mella en la capacidad de sus cuerdas vocales. El 28 de abril de 1934, un ataque al corazón se llevó a Charley Patton, quién a pesar de su orgullo, posiblemente nunca fue consciente de la grandiosa herencia que había dejado al mundo de la música, tanto en la forma de sus canciones, como en la influencia que tuvo en sus compañeros de profesión.

Al hablar del Festival de Woodstock, lo primero que me viene a la mente es esa imagen de Jimi Hendrix tocando su guitarra sobre las rodillas o  tocándola con la boca o pasándola por detrás de su cuello, imágenes que por muchos años me hicieron creer que el músico considerado por muchos como el mejor guitarrista de la historia del rock había sido el innovador de ese estilo de hacer shows en vivo, sin saber que varias décadas atrás, concretamente en los años 20´s, hubo un músico de blues que no solo hacía lo mismo, sino más aún, lanzaba al aire su guitarra y al “cacharla” ponía el mismo acorde que estaba tocando antes de lanzarla, además de revolcarse por el suelo haciendo muecas y gesticulaciones obscenas, Charley Patton, no fué el Hendrix de los 20´s, sino Jimi Hendrix fue el Patton de los 60´s.

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