Yer Blues y los 50 años del Álbum Blanco

El llamado “White Album” de The Beatles, conocido en castellano como el Álbum Blanco, fue el único disco doble que el cuarteto de Liverpool grabó como conjunto, en el año de 1968. Existe otro álbum oficial que también incluye dos discos, y que fue lanzado mientras el grupo aun no se disolvía: The Beatles Story, pero, en esencia, es una obra plagada de entrevistas y de testimonios hablados, tanto de ellos como de diversos personajes, y no una obra original integrada por canciones inéditas del grupo.

En diversas ocasiones tanto el productor George Martin como el baterista Ringo Starr expresaron su extrañeza por el lanzamiento del Álbum Blanco. Decían que el hecho de que fuera “doble” constituía una exageración. Tantas canciones y tan diversas hubieran podido ser resumidas en un buen disco individual. Paul opinaba lo contrario: “Somos los Beatles y podemos hacer lo que queramos“. A John y a George simplemente les daba igual.

El gran público que es fanático de los Beatles, por su parte, han colocado al Álbum Blanco como una de las obras más consentidas, por su diversidad y amplitud, compuesta por pequeñas joyas individuales que ofrecen pistas de la carrera que cada uno seguiría por separado, también como el último gran aliento creativo antes del desenlace esperado.

En días pasados se anunció en Liverpool el programa cultural de este año que incluye el 50 aniversario del lanzamiento del citado Álbum Blanco. Como ya sabemos The Beatles viajaron a la India para nutrirse de inspiración antes de aterrizarlo, así surgieron canciones como Revolution, Back in the USSR, Dear Prudence, Glass Onion, Blackbird, While My Guitar Gently Weeps, Helter Skelter, Marta My Dear, Birthday, Happiness Is A Warm Gun, Ob-la-di, Ob-la-da y Sexy Sadie, entre otras. Esta última constituye un desalentador reclamo de John hacia el Maharishi Mahesh Yogi por dedicarse a intentar fajar a Mia Farrow en lugar de “meditar trascendentalmente”. Por lo tanto, la mayoría de las canciones del disco, cuya portada es blanca sin textos ni colores psicodélicos, fueron concebidas durante su estancia en Rishikesh, en la primavera de 1968.

Para armar la celebración de medio siglo, la directora de Marketing Diane Glover, viajó el año pasado a Rishikesh, al norte de la India, para seguir los pasos de los Beatles en el que fuera el centro de meditación de Maharishi Ashram, que en ese momento estaba en ruinas, y que hace poco abrió como una atracción turística.

La primavera de 1968

Si bien es cierto que los cuatro Beatles ya no permanecían tan unidos en el estudio -por lo regular cada uno grababa su parte y después el ingeniero las unía-, y que la idea de la separación ya empezaba a circular (Ringo estuvo ausente por un tiempo), aún permanecía intacta la magia “beatle” a la hora de armar el ensamblaje acústico. Por ello el disco ofrece canciones y arreglos de verdad memorables.

Una de ellas es Yer Blues, original de John Lennon, 12 siniestros compases entrelazados que dan paso a un sobrecogedor tema autobiográfico, como era costumbre en John Winston. Se dice que aprovechando la presencia de Eric Clapton en los estudios de Abbey Road, el “mano lenta” se hizo cargo de una de las guitarras líderes. De hecho, la duración original superaba fácilmente los cuatro minutos que hoy podemos escuchar, pero George Martin decidió cortarla de tajo. Clapton también tomó parte de la grabación de “Mientras llora mi guitarra”, haciendo eco de la invitación hecha por George Harrison. Tiempo después, al menos dos veces más Eric Clapton acompañaría a Lennon en la ejecución de Yer Blues, en el Rock and Roll Circus de los Rolling Stones y en el Festival de Toronto en 1969. A continuación. reproducimos la letra de la canción mencionada y su traducción al español:

Para el año de 1968, tiempo en que se grabó el Álbum Blanco, Lennon había decidido separarse definitivamente de su esposa Cynthia Powell, andaba muy vital por todas partes y con ganas de reinventarse en el plano artístico. También experimentaba mucho con el ácido. En algo coincidían tanto él como sus compañeros de grupo: el Álbum Blanco debía concebirse como la antítesis del Sgt Pepper: lo acústico en lugar de la alta orquestación, la crudeza y el poco refinamiento en lugar de la depuración tecnológica (a excepción de Revolution # 9), como si quisieran expulsar algo de su interior con esa amplia gama de composiciones.

En palabras del crítico Manuel Recio: “Allí no pudieron llevar amplificadores ni guitarras eléctricas, ni pianos, solo las acústicas. Muchos de los temas del Disco Blanco presentan esa desnudez de ornamentación tan pura como bella. Componer con la guitarra y no con el piano, como ocurrió en Sgt Pepper, dotó al cuarteto de una sonoridad distinta, más limpia y directa, sin la capa de arreglos de discos precedentes“. En el interior de la edición original en vinil, el disco regalaba dos grandes posters con la letra de las canciones y fotografías del cuarteto, además de cuatro cromos por separado, tamaño carta, con los famosos rostros a colores de Lennon, McCartney, Harrison y Starkey. Seguramente para el aniversario número 50 habrá alguna edición especial y conmemorativa, de esta obra tan amada, tan recordada.

Yer Blues. Rock and Roll Circus

Dear Prudence

Blackbird

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