Los colores de una ciudad

En esta ciudad,

de gente cínica, atolondrada o despistada,

donde hay todos los colores y sabores,

donde vivir o más bien sobrevivir es un milagro.

 

Muchas veces me he preguntado,

¿Qué fue lo que deformó a aquel hermano

a ser tan vil y destruir?

¿A ser tan bajo y no construir?

 

Entre colores y sabores de gente,

no falta el abusador, el que su cerebro sólo carbura traición,

me pregunto si un día el karma se lo va a cobrar.

 

El vago hace fechorías por su frustración,

por coraje y ambición de las cosas que él no logró.

  

Tantos colores de gente en esta ciudad,

tanta vida y tanta maldad,

tanto bien y tanta luz que puede brillar.

 

La sociedad te marca una sola pareja y ya,

pero se les olvida el instinto natural de la atracción,

ese instinto que te despierta las hormonas,

y te pone a imaginar y a fantasear.

 

Muchos le llaman instinto animal,

que es difícil de controlar y que va relacionado con la fidelidad.

Pocos, pero muy pocos superan la prueba,

son los que realmente aman de verdad,

y los otros, los que viven aterrados de ser culpados por la sociedad.

 

Tocando el tema de las mujeres,

 que les puedo decir,

hoy en la actualidad ya nos soltamos el chongo,

el collar y hasta el bra,

cada mujer decide porque camino pasar,

y en cual camino se va a quedar.

 

Hoy en la actualidad en esta ciudad de gente

con tantos colores y sabores,

donde conocer a alguien es toda una sorpresa,

donde hasta la psicología tiene que entrar para detectar,

si es bueno o malo,

Don Juan o San Pedro,

abstemio o borracho,

mustia o prostituta,

heterosexual o bisexual,

ratero o abusador,

amoroso o patán.

 

Esos son algunos colores de una ciudad,

tú puedes elegir y percibir con que color de gente te quieres quedar,

o simplemente cuál color… te combina más.

 

Con música de fondo, Shy Love por Jeremy Spencer del álbum: Treading Softly

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