Baby please don’t go

Los orígenes de Baby please don’t go, la famosa canción compuesta y grabada por Big Joe Williams, se remontan al 31 de octubre de 1935. El escenario, los estudios de grabación que Bluebird tenía en la ciudad de Chicago, Illinois. Hasta el lugar acudieron tres experimentados músicos: Big Joe Williams, voz y guitarra de nueve cuerdas, Chasey “Kokomo” Collin, tabla de lavar (washboard) y “Dad” Tracey, violín. Ellos llevaban en sus maletas todo el vasto sabor de la rica música sureña, además de los deseos concretos de poder dejar el anonimato.

La sesión estuvo integrada por un puñado de emocionantes canciones, algunas presentando a Williams en solitario y otras con los tres músicos en acción. Ellos justamente grabaron la primera versión de Baby Please Don’t Go, el gran clásico del blues que pervive hasta nuestros días, apasionado y crudo, como dictan los cánones rurales. Como en la mayoría de los buenos clásicos, contiene elementos del dominio público, mismos que Big Joe utilizó para darle forma a un tema vibrante y pegajoso. Lo compuso inspirado en las mujeres que conocía, así como en la vida errante que solía llevar, siempre de un pueblo a otro, de trabajo en trabajo, con alcohol, fiesta y problemas con la justicia. El tema rápidamente se convirtió en hit, muy famoso en el pequeño circuito de la “race music” sureña, junto con otros clásicos de similar espíritu lanzados por diversos bluesman, por ejemplo, Alabama bound y Don’t leave me here. A partir de entonces Big Joe ya nunca dejaría de interpretarlo, tanto en presentaciones personales como en discos y nuevas recopilaciones.

Pero tal vez la mayor difusión del tema ocurrió cuando el guitarrista de las nueve cuerdas formó pareja artística con un armonicista excepcional, John Lee “Sonny Boy” Williamson. La ayuda que se brindaron fue mutua. En 1937 Williams le acompañó en su primer set de grabaciones, de donde surgió el cañonazo Good Morning Little School Girl, y también en actuaciones solistas. En recompensa Williamson estuvo de armónica soporte en casi diez años, tanto en discos como en pequeñas giras, periodo en el cual Big Joe cimentó una sólida carrera. En este tiempo Big Joe y Sonny Boy grabaron juntos Baby please don’t go en varias ocasiones, yo rescato especialmente dos. La primera, en dueto acústico, ritmo apagado, muy sentimental, registrada el 27 de marzo de 1941 en Chicago (la imitación de bajo que realiza William Mitchell, apenas sobresale).

La segunda es diametralmente opuesta. Para ello Big Joe formó un pequeño cuarteto de música “down home”, según lo que empezaba a estilarse en ciudades como Memphis, Texas y Detroit. Le puso una pastilla eléctrica a su vieja guitarra y dio vida a una propuesta violenta y urbana, casi al mismo tiempo en que Muddy Waters intentaba algo similar junto a Jimmy Rogers y Little Walter. Big Joe eligió a Ransom Knowling para hacerse cargo del contrabajo, así como a Judge Riley en la batería, y Sonny Boy Williamson a la armónica. El resultado fue notable, un cuarteto salvaje, con sonidos extraídos de los campos de algodón, pero matizados con la ferocidad rítmica de la urbe. En consecuencia, una muy bailable Baby please don’t go fue grabada el 18 de diciembre de 1947, junto con otro puñado de espectaculares temas. ¡En algunos de ellos Sonny Boy emplea únicamente agudos! algo que no se estilaba por aquellos años (Jimmy Reed utilizó dicho recurso tiempo después).

Como ya dije, Big Joe siguió grabando su conocido hit en cuanta compañía grabadora llegaba, que fueron muchas y muy variadas. Posiblemente las mejores versiones subsecuentes estén durante su paso en Delmark, la compañía propiedad de Bob Koester.

Me quedo con una, aquella aparecida en el álbum Piney Woods, grabada el 18 de febrero de 1958. De nuevo Williams regresa a sus raíces y la presenta únicamente con guitarra de caja, sin ningún otro aditamento, sólo sentimiento y corazón, mismos elementos que el famoso veterano nos ofreció en la recta final de 1982 en el Auditorio Nacional, sí, estimados amigos: Big Joe Williams estuvo en la ciudad de México, actuó bastante afectado de salud en el Festival Internacional de Blues de aquel año, evento que solamente duró -paradójicamente- una sola noche. Ni recomendaciones médicas ni el sentido común impidieron que el inventor de la guitarra de nueve cuerdas ofreciera, ante un público extasiado, unas cuantas melodías del mejor y más intenso blues rural, repertorio que comenzó, precisamente, con el gran himno, Baby please don’t go.

Desde los años sesenta muchos grupos de distintos países y razas han hecho versiones propias de este clásico, los géneros varían, rock and roll, rhythm and blues, skiffle, soul y hasta heavy metal, con los tributos hechos por Aerosmith, AC/DC y Ted Nugent, entre otros. La más popular entre los conocedores es la apropiación que hizo Muddy Waters, sin que ello demerite a su creador, el único, el inmortal, Big Joe Williams.

Big Joe Williams

Muddy Waters

Them

Aerosmith

 

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