El amor lo tenía en casa

Cuando comprendí el arte de amar,

claro, ya había recibido una cantidad de madrazos.

Ya había dejado de comer, de dormir, ya me había enfermado,

y a todos les había llorado.

 

De todos estilos y sabores, de todos tamaños y colores.

 

Ya la había hecho de detective,

y a dos que tres las puse en su lugar para de ellos poderlas alejar.

Ya me había puesto el mejor vestido, la tanga más seductora,

el mejor collar y el labial más sensual para poderlos conquistar.

 

Nada mas no les di agua de calzón,

porque en ese momento no me andaba de orinar.

 

Cuando comprendí el arte de amar,

ya me había gastado en ellos mucho dinero para recibir migajas de amor.

Y por su puesto, ya me había dado depresión.

 

Cuando comprendí el arte de amar,

de no poseer, más bien actuar con confianza y libertad.

 

Ya los había bloqueado, con la esperanza que un día me iban a buscar,

para ahora yo, con ellos, poder jugar.

 

Había soñado que era la princesa del castillo,

y que Luis Miguel en mi boda iba a cantar.

Ya cansada de espantar mujerzuelas y fastidiada de todo,

observo a mi derecha y descubrí que ahí estaba el amor,

 

Sí… estaba jugando Xbox.

 

Estaba esperando mi abrazo, y que yo le pusiera atención.

Estaba ahí sentado pidiendo en silencio, como tantas tardes mi amor.

Cuando comprendí el arte de amar,

comprendí que había cosas que tenía que modificar.

 

Que el amor es paz, armonía y tranquilidad,

que la vida es un suspiro que en un segundo se puede escapar.

 

Ser feliz es mi responsabilidad,

sólo mía y de nadie más.

Soy responsable con quien convivo, por quien suspiro,

por quien lloro y por quien río y de quién me debo alejar.

 

Hay muchas aguas con las cuales no te debes empapar,

pero también, hay muchos parques verdes por los cuales puedes caminar.

 

El día que comprendí el arte de amar,

la vida ya me había dado una cachetada, una estocada para reaccionar.

 

Y comprendí que mi maestro incondicional,

ese que diario me da lecciones de amor,

vive en mi casa y ya juega conmigo… Xbox.

Con música de fondo, Love as I know it por Big Apple Blues de su disco Manhattan Alley

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