Medio siglo con Alejandro Lora

El 12 de octubre de 1968, en una fiesta privada de conocido equipo de futbol americano de la ciudad de México, se presentan por primera vez bajo el nombre de Three Souls In My Mind, tres jovencitos aspirantes a músicos de rock: Carlos Hauptvogel, Alejandro Lora y René Pacheco, muchachos clasemedieros sin presiones económicas de ninguna especie, pero con la carga poderosa de toda la influencia musical que se respiraba en aquellos años de cambio y de alucine.

El hábitat común, la colonia Del Valle, semillero de otras tantas bandas y de personajes que en poco tiempo nutrirían a la onda chicana desde la perspectiva de chilangolandia. Así, un poco jugando y al azar, despreocupadamente, comenzó a tomar forma Three Souls, grupo que años más tarde, bajo otras circunstancias y con alineaciones distintas, inspiraría a varias generaciones de músicos y de letristas que terminarían por darle un rostro propio al rock original de nuestro país.

Los pilares siempre fueron Alex y Charlie, gran vocalista uno, formidable bataquero el otro, los dos fundadores, amigos, cómplices y confidentes, compadres inclusive, una mancuerna que siempre contaría en los buenos tiempos con el apoyo de algún guitarrista imaginativo (primero fue Ernesto de León, después Sergio Mancera), para construir temas pegajosos derivados casi siempre en himnos subterráneos para la juventud rebelde de los años setenta.

Se dice que el letrista era Alejandro, quien daba forma a ideas sugeridas por Charlie, pero también con arreglos musicales y opiniones de Ernesto (y el Cóndor, posteriormente). Es más, en los dos primeros discos de larga duración a cada tema le ponían los créditos. Pero un día, en el año de 1984, la entrañable amistad entre Carlos y Alejandro terminó. Ya se ha escrito mucho sobre los motivos, no es el objetivo de este artículo ahondar más. El baterista se quedó con el nombre y los derechos legales del grupo, y a partir de entonces, de una manera intermitente y azarosa, ha buscado mantenerlo vivo con distintos músicos, tocadas y grabaciones de poca difusión.

Three Souls In My Mind

Por su parte, Alex Lora comenzó de manera rutilante su aventura con El Tri, con bríos renovados y con el apoyo de tres amigos que estaban pasando por su mejor momento creativo a mediados de los ochenta: Sergio Mancera, Arturo Labastida y Mariano Soto. Por lo tanto, El Tri nació con buena estrella. Lora compuso nuevos temas (entre ellos un hitazo que ya venía manejando desde tiempo atrás: Triste Canción), pero también mantuvo en sus presentaciones un buen cúmulo de canciones de antaño, temas ya conocidos por la raza y que echaban mano del legado imperecedero de Three Souls, el grupo “con nombre ridículo en inglés“, el cual gusta de denostar siempre que puede en alguna entrevista (casi siempre por motivos personales), sin reparar en las bases históricas y en la popularidad que a la postre le otorgó entre la fanaticada azteca.

El 12 de octubre, pues, se cumplen 50 años de la carrera artística de Alejandro Lora, medio siglo de andar rocanroleando, también media centuria del comienzo de un grupo muy importante en la trayectoria del rock mexicano, Three Souls In My Mind – además de factor clave en el currículum de Lora, aunque no quiera, y de Carlos Hauptvogel, por ser el otro fundador-, enmarcado en un año decisivo para los cambios sociales de nuestro país, como fue 1968. No es al aniversario del Tri, como siempre remarca Alejandro de forma incorrecta. El Tri lleva 34 años, su nacimiento ocurrió a finales de 1984, y de ese tiempo no queda ninguno de sus otros músicos importantes.

El armonicista Rafael Salgado tiene poco peso en tal sentido, pues en la primera época del Tri, la armónica apenas si era un instrumento invitado en discos y en discretas presentaciones. Que muchos años después adquiriera cierto papel protagónico se debe a otros factores, entre ellos el nulo interés por ponderar ahora a la guitarra líder y a los requintos, pero esa es otra historia.

Resumiendo, de los 50 años de Lora, 34 se los debe al Tri y 16 a Three Souls In My Mind. De ser un músico rebelde y contestatario, el clásico roquero de estirpe, antisistema, ha visto suavizado sus modos al grado de compartir escenarios con artistas comerciales de música tropical, ska, norteño y otros géneros impensados durante sus inicios.

La celebración de medio siglo en el Palacio de los Deportes otra vez lo confirmó. La lista de invitados especiales estuvo integrada por Panteón Rococó, Andrés Calamaro, La Auténtica Santanera, la Orquesta Esperanza Azteca -lo que confirma el fuerte lazo con TV Azteca, y no tanto con Televisa, como suele creerse- La Renga (grupo argentino), C-Kan, Armando Manzanero, Toño Lira, Bátiz, y Norma Valdés, entre otros.

El Tri

Mucho tiene que ver el hecho de que el Tri ya sea una empresa formal manejada de forma íntegra por su esposa, Celia García -una dama de hierro de ideas tan fijas, como los uniformes de cuero negro obligados a usar hasta para ir a la playa- y todo lo mire bajo el tamiz de la comercialidad como negocio rentable. Esa óptica, aunque a muchos enoje y desaliente por su frialdad, también es entendible.

Que la mejor etapa creativa de Lora ya pasó desde hace mucho, la etapa más rebelde y brillante, que hoy la grisura y la repetición de esquemas y de rutinas sean una norma, no impide que gocemos y disfrutemos de las rolas inolvidables de Three Souls, y de aquella primera alineación del Tri, la buena época, sin duda, la que marcó vidas y abrió parteaguas, viejas rolas de rock, ciertamente, pero ejecutadas a todo dar.

¡Qué buenos momentos nos regalaron estos cuates!

Three Souls In My Mind – Three Souls Boogie

El Tri – Mente Roquera

El Tri – Bésame

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