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Entrevista con Perikles. Parte I

Quiero ver que pasa allí
Las noticias son confusas allá afuera
Nadie sabe que decir
Bajando a Buenos Aires

Este mes tenemos un entrevistado de lujo el multifacético Hernán Campodonico, mejor conocido como Perikles, líder, compositor y guitarra de La Impredecible Blues, y, por si fuera poco, de Rastrillos, esta entrevista apunta a algo fuera de lo común, repleta de experiencias, y, sin más… ¡vamos a darle! (Foto: Rafael Arriaga)

CB. Para ti ¿cuál es la fórmula para mantener unida a una banda?

Perikles. Hay muchos tipos de bandas, depende de lo que quieras hacer. Está la banda real, en donde somos un grupo de seres humanos con los mismos intereses y determinadas metas, ahí se supone que jalamos juntos y cuando uno no jala junto, vienen los problemas y vienen los cambios. Están también las bandas donde está un solista donde hay un líder, ahí la cosa cambia porque el colectivo responde al solista o al líder; yo, por ejemplo, ahora estoy viviendo ambos casos, en Rastrillos somos diez músicos, mantener a diez músicos es todo un tema, sin embargo, se da que allí hay una comunidad humana muy fuerte, se dan puntos de vista encontrados, pero los resolvemos, no hay ningún problema.

CB. En ese momento ¿se democratiza el grupo?

Perikles. Sí, diferencias hay siempre, pero, son diferencias que se dan dentro de un contexto de amistad, de comunidad de intereses, son cuestiones plenamente resolutibles; nos manejamos democráticamente; en Rastrillos cada uno es un componente de un todo, cada uno es uno más y no un líder, en las cuestiones de liderazgo se resuelven en otros puntos; Rastrillos es una banda conocida tiene unas responsabilidades que a lo mejor con otras bandas uno no tiene, prensa, cuestiones administrativas; en Rastrillos hay lideres para cada sector, ¿me explico? Uno se encarga de tal cosa, otro de tal otra, uno de redes, otro de la logística, no usamos manager, somos totalmente independientes, lo hacemos entre todos, en la parte musical participamos todos, que es lo principal, la parte artística del asunto, cada uno es dueño de su instrumento. A mí como guitarrista nadie me dice lo que tengo que hacer, viene la rola y propongo, tú como músico tienes la posibilidad de ofrecer varias opciones, entre todos decidimos.

Distinto es el caso con La Impredecible Blues, porque es mi proyecto, yo convoqué a los músicos que me interesaban y, ahí yo sí manejo, más o menos todo el asunto, los ensayos, obviamente consensuando, porque tampoco hay dinero, La Impredecible Blues es un proyecto mucho más chico que Rastrillos, entonces, ahí tiene que entrar más la cuestión de que te guste y que creas en el proyecto, yo no puedo obligar a nadie o decirle lo que tiene que hacer, porque no le estoy pagando, el dinero resolvería en esos casos. Los solistas dirían vas a tocar esto, vas a salir vestido de azul y te vas a parar acá, vas a ensayar tantas veces por semana y te pago tanto.

En definitiva lo que hay que hacer es hacer política, tener capacidad para resolver y si no puedes, entonces se buscarán cambios; sin buscar la vía dictatorial, hay quienes la buscan, yo no; por eso cuando elijo, para mí lo más importante es la mesa del café, la charla y todo eso… y después… ¡a ver como toca!, porque allí hay una convivencia humana además de artística, yo soy un amante de las buenas relaciones; he tocado en infinidad de bandas y he convivido con gente con la que me llevaba mal y es un infierno, y a esta altura de mi vida yo no quiero eso, yo quiero convivir con gente con la que me llevo bien y que tira para adelante en un proyecto.

CB. En ese sentido es más solidaria la formación y florece el producto que entregas al público.

Perikles. ¡Tiene que!, la autenticidad es algo vital. A ver, yo toco blues, a pesar de ser más conocido por Rastrillos el reggae y en Argentina por haber tocado con Fidel Nadal, pero yo soy guitarrista de blues, esa es mi base, entonces por eso armé La Impredecible Blues. A mi muchos me cuestionan que haga blues en español, el español es mi idioma yo no puedo salir a hacer algo en inglés, yo ni siquiera se decir yes, no sé hablar inglés.

CB. Estuve oyendo con atención tu disco, Bajando a Buenos Aires, la cadencia y la rima de las canciones de La Impredecible son muy diferentes a la estructura fonética del blues en español que se hace en México, ustedes traen toda una cultura desde la escala de rock argentino, como me has dicho, el tango, Soda Estero y todos los grupos de blues que han destacado en Argentina.

Perikles. Te digo es mi escuela y buena o mala, es mi personalidad, entonces yo tengo que desarrollar eso y, te repito, en primer lugar yo no puedo salir a hacer cosas en un idioma que no es el mío tengo que hacerlo en el mío porque es el idioma que entiendo, es con el que me estoy comunicando, todo esto que estamos hablando yo no te lo puedo decir en inglés, porque no sé, ni tampoco me interesa hablar inglés, y por otro lado tampoco puedo salirte a hablar del trabajo en los campos de algodón y que sé yo, porque yo no trabajo en los campos de algodón.

CB. Yo esperaría escucharte hablar más de arrabal y malevaje.

Perikles. ¡Claro! De otra manera parecería una caricatura, yo siento que mi obligación como músico, como artista es expresar mis sentimientos, reflejar la realidad que me rodea, que es mi barrio, mi gente, la situación en la que vivo yo, mis amigos, mi familia; la realidad que tengo a mi alrdedor, yo puedo hablar del puesto de tacos de la esquina, pero nunca de los campos de algodón, porque en mi vida vi un campo de algodón ¿de acuerdo?

Ahora, si puedo hablar, en todo caso de la injusticia social, la que viven los obreros de los campos de algodón, porque eso también me afecta, porque soy parte de una sociedad, una sociedad desigual e injusta a nivel mundial; que los obreros de los campos de algodón sean explotados me afecta, como individuo, como ser humano, como colectivo social, pero, no puedo decir que “yo, cuando trabajo en los campos de algodón” …

Volviendo al tema de las relaciones grupales, yo tengo que hacer que los que están conmigo crean en eso, jalen para el mismo lado. A ver, sin hacer algo que parezca discriminación, yo tengo mis ideas, yo soy un tipo de izquierda, políticamente de izquierda, soy historiador, es mi segundo oficio, entonces yo no puedo compartir un proyecto con un tipo de pensamiento de derecha, por ejemplo, no porque lo discrimine, sino porque ¡es otro! Yo puedo, compartir con una persona de derecha una taza de café, me puedo divertir, podemos debatir nos podemos llevar bien, no soy de esos que “ah tú piensas así, ¡fuera, no te quiero en mi vida! Pero no puedo compartir un proyecto con alguien que está ideológicamente en mis antipodas. Por eso digo que el músico lo elijo primero en la mesa del café, que sea algo afín ideológicamente, musicalmente… y, entonces, una vez que logras eso, las cosas se dan solas, marchan bien y después, como la vieja metáfora del matrimonio, todo mundo alguna vez se separa y, bueno, ni modo, yo sigo por mi lado tú sigues por el tuyo y todo bien.

CB. Y ocurre que de pronto te reencuentras y ocurre la magia otra vez o ya no pasa nada.

Perikles. Sí, y no pasa nada, a mi me ocurre que me da mucha pena ver bandas, que se reúnen. A ver, recién vi una presentación de Creedence y eran sólo el bajista y el baterista y no estaba Fogerty y no estaba el otro Fogerty, traían un cantante que cantaba como Fogerty, un guitarrista que tocaba más o menos igual que el otro, tenían los mismos arreglos, ¡sonaban impresionante! ¡era Creedence, qué divertido! En realidad lo que estaba viendo era un patética banda que, por más que suene bien, era una banda tributo a sí mismo; en cambio tú vas a ver, por ejemplo, un concierto de Paul McCartney y estás viendo a un tipo que no hace homenaje, a pesar de que haga todas sus canciones, si ves a alguien que esta dando un espectáculo distinto, que tiene unos músicos que cada uno toca lo que siente, que no se está imitando a sí mismo, mete cosas nuevas, o los Rolling Stones; hay una banda argentina que a mi siempre me gustó mucho, que se llama Ataque 77 cuando empezaron tenian 17 años, tenían un hit que decía hay que poner una bomba en el colegio ¡revolucionarios, etcetera! Los tipos ahora tiene sesenta años y siguen cantando hay que poneer una bomba en el colegio, es para decirles ¡paráte! ¿quién eres tú? ¿el director del colegio? (risas).

CB. Esta parte de la autenticidad, que te legitima como músico, exige congruencia.

Perikles. Para mí. Sí.

CB. Sí, y se refleja en lo que haces.

Perikles. No puedes estar compartiendo un proyecto de este tipo con alguien que no es congruente. Cuando John Lennon grababa sus discos solistas les daba a todos los músicos, incluyendo el baterista, las letras de las canciones impresas y les decía: Quiero que lean la letra y toquen con la letra que están leyendo, no se trata de que sólo toques, acá estoy diciendo algo, quiero que toques con lo que estoy diciendo.

Es dificil trabajar con gente que no cree en tu proyecto, que te está dando el avión que te está poniendo jetas por atrás, por más que toque bien.

CB. Eso no significa nada al final del concierto. Lo que vale es lo que te entregan los artistas.

Perikles. Para mí lo importante es lo que una banda transmite, el sentimiento; yo no quiero, poniéndome en el lugar del espectador, que me estén mintiendo por más que suenen bien; porque yo quiero identificarme y quiero crecer junto a ellos y quiero creerles. 

CB. Eso es lo que te cambia la sensación que te llevas al salir del concierto.

Perikles. Eso es arte. Cuando sales de un concierto de Creedence Revisited dices: “ah, me divertí, ¡qué chido!”, cumplieron! Pero al salir de un concierto de King Crimson saliste distinto, porque ahí no hay una pose, no hay un tributo a sí mismo, una cosa vacía. Ahora si a mí, me vienen Doug Clifford y Stu Cook con un proyecto propio, haciendo otras cosas, digo ¡qué chido!

CB. A ver… ¿es importante reinventarse?

Perikles.  ¡Claro!

CB. ¿Aunque toques lo mismo?

Perikles. ¡Exactamente! La mejor manera de reinventare es ser honesto y congruente contigo mismo, expresarte a ti mismo libremente. ¡Porque uno madura, uno crece! y esa maduración debería ser evolutiva, yo hoy quiero ser mejor que hace diez años en todos sentidos; entonces eso es lo que debo llevar arriba de un escenario.

CB. ¿Tú estás, entonces, a favor de la libertad en un escenario?

Perikles. Sí, Claro, si yo tengo a mi disposición a músicos de gran talento, quiero estar escuchando allá abajo ¿para qué quiero músicos de gran talento, si quiero que hagan lo que yo quiero? Dentro de mi banda quiero también, tener músicos que me cuestionen, porque eso te hace crecer. Que te digan: ¡no, eso no va!, Digo: ¿por qué no va? Por esto y por esto y yo aprendo de esto.

Tú, como músico ¿cómo aprendés? ¡De otros músicos! No me voy a poner en el plan egocéntrico de decir tú tocas lo que yo quiero y como yo quiero y ya, lo he padecido.

Alguna vez toqué para un solista que tenía un director musical y en una rola que sonaba a reggae, yo, como especialista en reggae, le sugerí al tecladista que ejecutara de otra manera y el tipo, muy soberbio y me dice: tú no eres el director musical y poco después me agarra el director musical aparte y me dice: Que sea la última vez que me contradices, por lo que le dije si quieres que suene así, así va a sonar, pero va a sonar una cagada, pero lo que pasa que el que está tocando la guitarra soy yo y lo que tú me estás obligando a tocar, no está bien, te estoy tirando  una buena onda  ¿no te interesa sonar bien? O ¿te interesa tu ego y sonar como tú quieres? Obviamente me fui, en esas condiciones no podía trabajar. No hay que tener soberbia, no confundamos el ego con la soberbia; no hay que tener soberbia, hay que tener ganas de aprender.

Como decía más arriba, es una entrevista fuera de lo común el espacio me resultó insuficiente, aún me quedan cerca de ¡tres horas de entrevista! Pero, en resumen, en esta ocasión Perikles nos compartió sus conceptos sobre los tipos de bandas, el valor de la participación democrática de los miembros de la banda, su experiencia como músico en Argentina y las diferentes bandas en las que ha participado, su gusto por la libertad creativa al interior de la banda y su impacto en la gratificación del público, la importancia de renovarse, reinventarse siendo siempre leal y congruente con uno mismo como artista. Esto no ha terminado, nos leemos en la próxima entrega.

Continuará…

Perikles y La Impredecible Blues – Café La Giralda

The blue line was my blues, and
The red line was my mind.

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