El burro, el perro y el gato

“La grandeza y el progreso moral de una nación se mide por cómo trata a los animales”, se cuenta que dijo el Mahatma Gandhi. De ser cierto, estamos dando algunos pasos hacia una sociedad mejor. El pasado 20 de agosto el Congreso de Coahuila prohibió la exhibición, explotación y participación de animales en espectáculos circenses, con una reforma a la Ley de protección y trato digno de los animales. Leyes similares han sido aprobadas también por los estados de Morelos, Querétaro y Colima. Sin duda, falta mucho por hacer en materia de Desarrollo Sustentable y aprovechamiento consciente de los recursos naturales, pero me gustaría pensar que, al menos en este caso, se trata de buenas noticias. Van mis décimas dedicadas a todos nuestros respetables congresistas:

Bien por los legisladores
del Congreso de Coahuila
que de manera tranquila
cumplieron con sus labores.
No quisiera echarles flores
—sólo hicieron su trabajo—
porque sin tanto relajo
se salieron del corral
y en esta “ley animal”
la justicia halló un atajo.

Ya se había propuesto antes
lo que sonaba a utopía;
una ley que defendía
a leones y elefantes
de los circos ambulantes,
del abuso y del maltrato,
pero aquí les paso un dato
tal vez le saquen provecho:
también tienen sus derechos
el burro, el perro y el gato.

No quiero sonar arisco
ni que el verso les asombre
“el hombre es lobo del hombre”
ya lo dijo San Francisco.
Se nota por el mordisco:
son de chivo esos tamales
pero hablando de corrales
yo tengo un sueño profundo:
que no quede en todo el mundo
un circo con animales.

poetaonline@gmail.com

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