Iniciación al Blues. Introducción I

Las raíces del blues son los innegables 
cantos de tristeza y nostalgia…

Actualmente el blues es interpretado (reinventándolo y reciclándolo en cada ocasión) por infinidad de músicos en muchas partes del mundo. De una manifestación propia de los segregados pasó a formar parte del acervo cultural del mundo. Muchos de los músicos que contribuyeron a forjar este género, los bluesmen, nunca grabaron y si lo hicieron, vivieron sin recibir reconocimiento alguno.

A continuación, haremos un breve recuento tanto de la música como de los creadores e intérpretes que lograron cimentar una carrera discográfica y que han sido reconocidos por la crítica especializada y por el gusto del público.

Toda referencia al blues debe comenzar por señalar las condiciones de sometimiento en las que vivían los africanos, (esclavos) llevados a Norteamérica. Esos hombres que llegaron en el siglo XVII, desde antaño habían creado una música primitiva, primero vocal y luego acompañada por instrumentos de su propia manufactura. Orígenes que dieron pie, después de la abolición de la esclavitud (1865), a que en el sureste de los Estados Unidos se desarrollaran, en una animada escena, entre las plantaciones y las ferias, los primeros bluesmen.

Con la introducción de los discos (hacia finales de los años 30′), y la inevitable migración afroestadounidense hacia las ciudades del norte de los Estados Unidos, el blues se difundía con mayor rapidez, en tanto que su sonido se iba endureciendo y enriqueciendo a la vez. Hasta antes de 1960, el blues representó el sentimiento de la mayoría de los afroestadounidenses.

Y aunque su influencia era evidente en el folk desde principios de siglo, las canciones de los bluesman fueron catalogadas como subversivas o, por lo menos, marginales. Una manifestación más de la triste vida del campo y de los ghettos de las ciudades.

No obstante ser la primera de varias tendencias musicales recreadas en la urbe por jóvenes afroamericanos, pasó ser de un orgulloso y amenazador desafío a fondo musical de comerciales de televisión. Y aunque es indudable que en la segunda mitad del siglo XX excelentes músicos compusieron y ejecutaron magníficas piezas del género, los historiadores marcan que el blues se terminó hace poco más de cuatro décadas. La música que captó el espíritu de los afroestadounidenses hasta entonces había terminado, pero el espíritu se mantenía vivo.

El soul, el funk, y desde los 80’, el hip hop, son las manifestaciones de la juventud afroestadounidense de las urbes que reflejan las nuevas condiciones de vida y su notable creatividad musical, de la que los blancos no han dejado de nutrirse. Actualmente los afroestadounidenses tienen una visión ambigua del blues, algunos lo consideran parte de una orgullosa tradición, otros, una muestra de la humillación sufrida en tiempos de las plantaciones y la segregación urbana; unos la catalogan como música de protesta y otros, de autoconmiseración. Resulta innegable, no obstante, que representa una de las más fuertes influencias en la música contemporánea.


El compositor W.C. Handy se designó a sí mismo como “El Padre del Blues” (aunque reconoció no haber sido el primero en tocarlo), pues se cuenta entre los primeros autores en incluir el término en el título de una canción (Memphis Blues, en 1912) y sin duda el primero en asentar en una partitura las notas distintivas del género, la tercera y la séptima dentro la escala de cinco notas o pentatónicas.

Sin embargo, para que ostentara tan rimbombante título hubieron de pasar muchos años. En una célebre anécdota referente a su encuentro con esta música (1903), contaba que, en una estación de tren de Tutwiler, un pueblito de Mississippi escuchó a un hombre pulsar las cuerdas de la guitarra con el cuello de una botella de vidrio, técnica que posteriormente se conocería como: slide o bottleneck, de modo que el instrumento parecía imitar la voz humana.

Ese primer contacto con el blues cambiaría su vida por el resto de sus días. La contribución de Handy a la música es innegable, pero está lejos de ser su inicio, que se remonta a las tradiciones musicales de la costa oeste del África, de donde salieron los esclavos desde el siglo XVII rumbo a Norteamérica.

The Memphis Blues de William Christopher Handy

Continuará…