Iniciación al Blues. Las Divas del Blues IV

Bessie Smith (1894-1937).

Durante una de sus presentaciones, Rainey escuchó cantar a una joven llamada Bessie Smith, y le gustó tanto que la invitó a que se integrara al espectáculo en el que ella participaba. Así nació la carrera de la mujer que definiría el blues clásico, cercano al jazz, aunque ciertamente amenazador, que se tocaba en los años 20.

Nació el 15 de abril de 1894 en Chattanooga, Teneessee, en la más absoluta pobreza. De niña le daban limosna por cantar en las esquinas, y de adolescente bailaba en espectáculos de variedades. Se mudó de ciudad en ciudad mientras perfeccionaba su arte y ganaba adeptos hasta que, a principios de los años veinte, era la vedette de su propia revista y recorría el Sur y la Costa Este.

Columbia Records la fichó en 1923 y su segunda sesión discográfica dio: “Ain´t Nobody´s Business If I Do”, un desafío de lo más callejero que se convirtió en uno de sus temas indispensables, y que permanece como un clásico del género. Con el éxito del disco y las subsiguientes ventas, adquirió una fama nacional que le permitió hacer grandes giras, no sólo por el sur sino por las ciudades del norte donde los emigrantes afroestadounidenses se estaban asentando en busca de trabajo y mejores condiciones de vida. Fue para ellos que creó tanto su música como la figura de gran mujer urbana y vulgar que no menospreciaba sus raíces sureñas.

Las letras de sus canciones abordaban la dura realidad de la vida de los afroestadounidenses, aunque por lo general, los temas: amor, pérdida, desafío y perseverancia ante las inclemencias, son universales. Incluso frente al dolor, redirigía su pesar con absoluta firmeza, como si estuviera para tranquilizar el sufrimiento con la mera fuerza de voluntad.

Si bien su registro vocal era limitado, utilizaba gran variedad de efectos vocales (gruñidos, sollozos, lamentos), que convencieron a los aficionados del sofisticado jazz y al que seguía siendo su público bluesero más fiel: la clase obrera.

En 1925 grabó algunas sesiones con un Louis Armstrong que se encargó de contestar, (encantado), a sus versos en “You´ve Been a Good Old Wagon” y “St. Louis Blues”, Armstrong en su línea, no le dio un papel principal y la trató como si ella fuera una trompetista más. Finalmente, fue conocida como “La Emperatriz del Blues” aunque esta designación tampoco hace justicia a su verdadera relevancia: como su paisana: Ma Rainey.

En la madrugada del 26 de septiembre de 1937, conducía por la autopista 61, en las afueras de Clarksdale, Mississippi, cuando su coche topó de lado contra un camión. Quedó gravemente herida y con un brazo parcialmente deprendido. Un médico blanco se detuvo a socorrerla y la subió en su coche que, al poco también sufrió otro accidente. Una ambulancia acabó llevándosela al hospital “de color” de Clarksdale donde murió desangrada.

Así acabo la vida de un símbolo del blues: Bessie Smith, que nos sólo representó la edad de oro del “blues clásico”, de la música popular afroestadounidense de los años veinte, o incluso del blues en general, sino que es y fue una artista con la que todos, sean hombres o mujeres, negros o blancos, y provengan de cualquier ámbito del espectáculo o del arte, han de confrontarse.

Hasta 1926, sólo grababan blues las mujeres (entre las que destacaban además de Rainey y Bessie, Ida Cox y Victoria Spivey) y prácticamente ningún hombre estadunidense grabó música folk.

El blues privilegió entonces una visión femenina del mundo, con letras de mujeres que lo habían visto todo y que se deleitaban en la prostitución, el crimen y las drogas para reforzar su carácter independiente y antisocial.

El blues clásico, altamente comercial y muy cercano al jazz y la música de vaudeville, se vio severamente afectado por la depresión económica que aquejó a Estados Unidos desde 1930 y la irrupción del swing, un ritmo ligero, bailable y contagioso. Para muchos el blues clásico sólo era una perversión comercial, variante de la versión rural y masculino, que nunca había salido del Delta y sus alrededores.

Bessie Smith – Nobody Knows You When You’re Down And Out