Little Charlie Baty: swing en el alma, blues en el corazón

La primera vez que escuché a Little Charlie & The Nightcats fue mediante un cassette que conseguí en el Tianguis del Chopo. Me lo vendió un cuate llamado Neto, cuyo local decía estar especializado en blues. La década de los noventa estaba empezando. Había otros puntos en el mismo mercado en donde era posible conseguir las difíciles grabaciones de blues en el formato de cassette. Su popularidad era simple, resultaban ser más económicos que los originales de larga duración importados de Estados Unidos y otras partes del mundo.

Entre estos vendedores figuraban, por supuesto, José Luis Garnica, quien sigue al pie del cañón cada sábado, y Eduardo Guerrero Tapia, un personaje encargado de distribuir también los ejemplares de la revista Living Blues, antes inclusive de que aparecieran en los aparadores de Sanborns. Las grabaciones a las que me refiero eran transferidas generalmente de los originales discos elepés, a los carretes del tape mediante la tecnología de modulares Fisher, Gradiente o Sony. Y el producto final, en cuanto a calidad de sonido, podía considerarse adecuado.

Ahora que nos hemos enterado de la muerte de Little Charlie Baty, el guitarrista líder de los Nightcats, he recordado sobre todo esa primera grabación de ellos: “All the way crazy” -Alligator 1987-, que me agencié en el Chopo (con el paso del tiempo pude conseguir el original vinyl). Seguramente muchos de ustedes la conocen. La integran diez emocionantes piezas en donde el ritmo bailable es la característica común, aunque también encontramos temas tranquilos de una fuerza oscura cautivante. Ese precisamente era el rasgo de Carlitos Baty, pasar de un género a otro con absoluta limpieza y maestría en los acordes.

Llevaba el blues en el corazón, pero también el swing en el alma. Y junto a ello, el rockabilly, el jazz y hasta el rock and roll clásico. Carlitos siempre se destacó como un explosivo guitarrista californiano, que lo mismo cumplía con decoro en un estudio de grabación, que incendiaba los escenarios durante las presentaciones en directo. También fue habitual su presencia como acompañante de otras figuras. El álbum “All the way crazy” es buenísimo en general, pero si yo tuviera que destacar algunos temas, serían los tres siguientes, los cuales nos dan una idea atinada de la versatilidad de Carlitos.

Little Charlie and The Nightcats – Poor Tarzan

“Poor Tarzan” ofrece un ritmo selvático, hipnótico, pareciera que nos adentramos en plena jungla para sortear infinidad de peligros, cuya recompensa será encontrar como premio a la mejor de las Jane. La voz de Rick Estrin, y su armónica envuelta en un ligero delay, constituyen el complemento perfecto para dicha aventura. En segundo lugar, quiero destacar la canción “Right around the corner”, una tremenda pieza bailable, con un desaforado Carlitos ejecutando escalas admirables del mejor rockabilly, el tema no tiene desperdicio, es el perfecto retrato del amor que el guitarrista sentía por uno de los géneros más estadunidenses que existen.

Little Charlie and The Nightcats – Right Around The Corner

Finalmente, pongo a consideración de ustedes, la perturbadora “I’ll take you back”, una canción lenta, sentimental, demoledora, un reclamo auditivo en donde la voz de Rick Estrin, en tono de urgencia hacia la amada, es el contrapunto para uno de los requintos más fieros, y más imaginativos, que cualquier guitarrista “blanco”, de los modernos, puede ejecutar en materia de blues eléctrico. Sentir escalofrio es algo normal después de escuchar esta melodía, simplemente perfecta. Hasta la vista, querido y admirado Little Charlie Baty (1953-2020).

Little Charlie and The Nightcats – I’ll Take You Back