Bob Koester, Delmark Records y el Blues 3

Una entrevista con Bob Koester en el 2008 (segunda parte)

Marcus. Tienes fama de ser un productor que deja hacer, que da libertad a los músicos. ¿Cuál es tu papel en el proceso de grabación? ¿Hay alguna circunstancia en la que tienes que intervenir y empujar las cosas en una dirección concreta?

Koester. En primer lugar, yo ya no soy productor. Steve Wagner se encarga de esas cuestiones, pero yo hago alguna sugerencia cada día de grabación. No soy músico, así que no voy a decirle a alguien lo que tiene que hacer. No soy partidario de la producción. No voy a meter un montón de cosas que no podrás oír hacer al músico sobre el escenario de un club, por ejemplo. Incluso cuando metemos metales o cuerdas o cosas por el estilo, no soy yo el que hace los arreglos. Es curioso, ¿sabes?, porque firmamos a Luther Allison para que grabara tres discos, y no quiso cumplir el contrato porque decía que no le dábamos suficiente producción.

Puedo entender que un tipo quiera volver y corregir sus errores, pero, francamente, no me puedo permitir que un tipo gaste 20 horas de estudio trabajando en un tema para que suene perfecto. De todas formas, tampoco quiero la perfección. Lo que busco es a los músicos echándole muchas ganas, el sonido que tienen por la noche cuando tocan al máximo, eso es lo que quiero grabar. Cuando escojo a alguien para hacer un disco, lo hago porque me gustan sus ideas, lo que trata de hacer sobre el escenario, con la música, no porque tengan técnica. Alguna gente que he grabado en realidad no toca nada bien la guitarra, se acompañan, si acaso, pero las cosas que hacen con la voz son alucinantes, y eso es lo que quiero. Lo que hacen es impresionante, eso les hace lo que son.

Marcus. ¿Cómo describirías tu relación con los músicos con los que trabajas?

Koester. Normalmente es una buena relación hasta el punto en que se convierten en tus empleados. Qué va… en realidad depende de los grupos y las personas, ya sabes. Como decía, es probable que una de las razones por las que pago tan pocas grabaciones en base a las regalías, es para que no haya dudas sobre el dinero, ni que se time a nadie. No tenemos unas ventas como para hacer contratos con regalías que le merezcan la pena a nadie, especialmente al músico en cuestión.

Marcus. Delmark fue uno de los primeros sellos que grabó jazz avant-garde de Chicago en los sesenta. ¿Cómo se produjo esa asociación?

Koester. Siempre he sido consciente de que el jazz ha experimentado y sigue experimentando muchos cambios. Todo lo que tenías que hacer era escuchar qué se hacía de década a década. En los años veinte y treinta había barrelhouse y boogie-woogie. Swing y big bands en los treinta y cuarenta, y después vino el be-bop. Cuando yo empezaba, en San Luis, en los cincuenta, tuve el primer disco de Sun Ra en mi tienda ya entonces, y eso era en 1956. Uno de los discos que siempre tengo disponible es el del famoso concierto en el Massey Hall.

Marcus. ¿El Massey Hall de Toronto, en Canadá?

Koester. Sí, ése es. Es una grabación de Dizzy Gillespie, Charlie Parker, Charlie Mingus, Bud Powell y Max Roach, es el único disco que está catalogado bajo cinco nombres distintos, porque podrías ponerlo a nombre de cualquiera de esos tipos y no importaría. ¿Sabes que es aun más increíble?  Ese disco, tocavía hoy, vende unas 10,000 copias por año.

El sonido se grabó tan mal, que a Mingus apenas se le oye en los másters. Se los pasaron antes de mandarlo a fábrica y regrabó todas sus partes. Sin embargo, en lo que respecta a la avant-garde o el jazz moderno que grabamos en Delmark, se debió principalmente a que Chuck Nessa trabajaba conmigo en aquella época. La AACM (siglas en inglés de la Asociación para el Progreso de los Músicos Creativos), era parte de un movimiento de jazz muy serio con base en Chicago por aquel tiempo, pero aún no habían grabado nada.

Estamos hablando de gente como Roscoe Mitchell, Joseph Jarman, Muhal Richard Abrams, Anthony Braxton y Kalaparusha Maurice McIntyre. Fue Chuck el que produjo esos dos primeros álbumes que hicimos con la AACM, que a la postre fueron las primeras grabaciones de ese movimiento. También hemos comprado los másters de Transition, el sello que produjo los dos primeros discos de Sun Ra con la Arkestra, y los hemos reeditado.

Lo que estos músicos estaban haciendo era una de las músicas más importantes de aquel momento, y aún lo es. He de decirte que todavía no sé si en realidad entiendo siempre lo que hacen, pero lo que importa es que lo hagan. También recuperaron la improvisación en grupo, que era un rasgo del jazz tradicional que desapareció cuando la atención se centró sobre la labor de los solistas, que era el enfoque del bebop.

Es curioso, ¿sabes?, porque esta gente no toca jazz tradicional, pero recurrieron a ese estilo para inspirarse. Lo que aprecio verdaderamente es el hecho de que comprendan que hay una historia de la música, que no teman utilizar lo que se ha hecho antes como trampolín para saltar hacia cosas mejores y de mayor calado. Lo que me descontrola es que los medios especializados ignoren el jazz tradicional, y que tanta gente no le dedique un instante o que lo desdeñe sin escucharlo. La pena es que es música verdaderamente buena. Una cosa que he notado es que ha renacido cierto interés en el jazz tradicional desde el Katrina y las inundaciones de Nueva Orleans… quizás salga algo bueno de todo esto y la gente vuelva a escucharlo.



Marcus. Ha habido un montón de cambios en la industria discográfica desde que empezaste, como el paso de lo analógico a lo digital. Parte de ese cambio ha implicado que sea más fácil producir discos y videos de actuaciones en vivo, gracias a los DVD. Delmark ha lanzado su propia línea de DVD recientemente, con conciertos en vivo grabados en bares y locales pequeños. ¿Cuándo y por qué empezaste a producirlos?

Koester. Tienes que pensar que yo fui a la Universidad a estudiar cinematografía, o sea que a mí siempre me ha interesado el cine. El problema es que no era rentable antes de que salieran las videocámaras y los medios digitales.

En general son mis hermanos Tom y Steve los que se encargan del rodaje. De hecho, Tom es operador de cámara y ha participado en series como The Rockford Files (Los casos de Rockford), y fue director de fotografía en otras historias. A veces usamos hasta diez cámaras en un rodaje. Evidentemente hubo que hacer un desembolso inicial para comprar todo el equipo, pero lo planteamos como una maniobra comercial que funcionaría y tendría sentido por lo que habíamos tratado de hacer con todas nuestras grabaciones, tratar de capturar el sonido en vivo.

Hemos tenido éxito con las ventas, especialmente al final de los conciertos. Para muchas de las bandas que grabamos, las ventas que hacen tras los conciertos son muy importantes porque, como decíamos, ya no hay tiendas como antes, que vendan discos de jazz y blues y que mantengan un fondo de catálogo. Antes había cadenas en las que podías colocar un disco en todo el país, pero ahora te puedes considerar afortunado si te metes en algo como Wal-Mart. La única cadena que queda de las que abarcaban todo el país, ni siquiera paga sus facturas ahora mismo, y tampoco es plan andar persiguiendo gente para que te paguen lo que te corresponde, porque al final casi es más caro que lo que te deben. En Toronto solía haber una tienda muy buena.

Marcus. Sam The Record Man, sí, cerró hace algún tiempo.

Koester. Sí, lo sé, así que tampoco queda mucho en Canadá en cuestión de cadenas a nivel nacional.

Marcus. Bueno, está HMV y otra más pequeña, Sunrise, pero no sé si ésta abarca todo el país.

Koester. Así están las cosas en Estados Unidos ahora que Tower Records ha cerrado. La otra cosa es que ni siquiera quedan muchos distribuidores, quizás cuatro o cinco realmente importantes que te pueden meter en las tiendas, pero muchas de nuestras bandas no tocan fuera de Chicago, así que ¿quién va a comprar sus discos en Peoria, Illinois o algún pueblo del Medio Oeste?

Por esa razón las ventas después de los conciertos son tan importantes, y los DVD son otro producto que podemos vender. La gente ha estado viendo a la banda sobre el escenario, y el DVD es una oferta atractiva porque te permite llevártela a casa de un modo que no te permite el CD.

Marcus. Te has dedicado a esto durante cincuenta y cinco años. Supongo que la pregunta inevitable es si cuando empezaste a hacer esto pensaste que ibas a durar tanto, si tu negocio crecería tanto como lo ha hecho y si hay algo que lamentes.

Koester. El caso es que es más difícil dejar el negocio que entrar en él. Acabas empeñando tanto dinero que parar no es algo que te puedas permitir. Los últimos cinco años han sido duros, y estamos empezando a salir de los números rojos… quizás. Los DVD han ayudado y hemos tenido suerte con un par de CD del año pasado, que vendieron más de lo que esperábamos.

Sólo puedo esperar que siga así y que mi esposa y mi hijo puedan ver parte del dinero que perdimos. Lo único que lamento son las ocasiones que he perdido de grabar a alguna gente, por no haber estado en el sitio adecuado en el momento adecuado. Estuve a punto de hacer unas grabaciones de folk, aunque en realidad no era lo mío, porque había gente muy buena tocando en Chicago.

En una ocasión estaba este tipo tocando en la ciudad y todo el mundo me decía que tenía que ir a verle y todo eso, pero lo iba aplazando. Ya sabes cómo son estas cosas, la gente te dice que hay un tipo que es increíble y en realidad tampoco es para tanto. El caso es que resultó que el tipo, John Prine, sí era increíble y fui donde él después de su concierto y le dije, «mira, tengo un sello discográfico y me encantaría grabarte«. Me dijo que ya tenía dos ofertas, una de Atlantic y creo que la otra de Capitol. Le dije que fuera con Atlantic porque tenían mejor reputación a la hora de tratar a la gente. Al final firmó con ellos, así que quiero pensar que quizás le ayudé a decidirse. Pero bueno, en realidad me ha ido bien. No tengo niguna queja…”