Blues Underground, Blues Clandestino

El ‘Blues Clandestino’ llegó a mi vida en una etapa muy importante, el comienzo de la preparatoria, cuando el gusto por mis aficiones principales se fincaba con gran autoridad. Este disco, desde su título, así como el diseño de portada y el rico contenido musical, significó una especie de escuela con respecto del auténtico blues afroamericano en su época dorada, junto con otras grabaciones que pude conseguir de Chess y de Columbia. «Underground Blues» quedó hecho como anillo al dedo para mí. Lo compré en el mero corazón de Tepito, con un cuate que solía ponerse con su caja de discos de vinyl en plena calle, entre Carpintería y Peluqueros.

Lo encontré por casualidad, deambulando en busca de playeras y pantalones. Si bien es cierto que ya conocía varios puntos establecidos en donde vendían discos lps de blues, el hecho de toparme con este catálogo de históricas grabaciones, resultó una venturosa coincidencia. El sello es United, cuya calidad de sonido, y de presentación, no es muy buena, por ser de línea económica.

Me explicaré, esta compañía asentada en Los Angeles se enfocó en reeditar íntegramente el catálogo de blues -y de rhythm and blues- del sello Kent, cuyo renombre sí es importante. Mientras Kent ofrece la mayor parte de sus discos con funda doble, con datos de grabación en interiores, lo mismo que fotos y otros detalles, United lo hace con fundas sencillas, sin ningún dato adicional en contraportada y con una carencia completa de fotografías de los artistas.

El sonido es monaural, con poco realce en los tonos, pero a final de cuentas eso no importa tanto. Lo relevante consistía -y consiste- en la posibilidad de tener esas joyas fonográficas a nuestro alcance, a precios relativamente accesibles, tomando en cuenta de que son discos gabachos originales, importados.

Efectivamente, este vendedor tenía en su caja la mayor parte de los 100 discos que integran el catálogo de Kent ¡en su versión United! Casi me vuelvo loco al revisar todo aquello: Smokey Hogg, Howling Wolf, Elmore James, Johnny Otis, B.B. King, Betty Everet, además de las compilaciones antológicas de Texas, Detroit, Mississippi, Memphis, Arkansas, el Deep South, etcétera. El primer disco que compré fue, precisamente, ‘Underground Blues’.



Son 16 temas selectos grabados en los años 50 con puros maestros: Jimmy Reed (You don´t have to go y Big Boss Man); Elmore James (I believe, Good Bye Baby); John Lee Hooker (Queen Bee, Boogie Chillen); B.B. King (The Woman I Love You, Five Long Years, You done lost your good thing now); Lightning Hopkins (Lonesome Dog Blues, Santa Fe Blues, Tell me pretty mama, Give me back that wig); y Howling Wolf (Crying at daybreak, Don´t Dog Me Around -How Many More Years-, y Moanin’ At Midnight).

Mis tres años preparatorianos estuvieron acompañados por este acetato, y algunos otros ejemplares importados que me aleccionaron en mi iniciación por el disfrute del cadencioso ritmo. Según recuerdo, visité como cuatro sábados consecutivos al afortunado vendedor de Tepito, comprando 10 ejemplares fabulosos de la serie Folk Blues.

Después desapareció misteriosamente y nunca más volví a saber de él. Yo continué comprando lps en otros puntos del mercado, hasta el día en que fui asaltado de manera aparatosa. A partir de ese momento dejé de frecuentarlo. Sin embargo, hasta hoy, muchos años después, continúo con su imagen de isla misteriosa, repleta de tesoros enterrados de pasta oscura, joyas fonográficas que inclusive hoy en día circulan en mi corazón a 33 revoluciones por minuto.


Jimmy Reed – Big Boss Man (Live)


Howlin Wolf – How Many More Years (Live)


Lightnin’ Hopkins – Lonesome Dog Blues