Louis Jordan, padre del Jump Blues

La crisis económica originada por la segunda guerra mundial también afectó a la industria de la música en Estados Unidos. En los años posteriores a la guerra, las bandas de jazz dejaron de hacer música bailable. Y aquéllas grandes bandas de los años treinta que amenizaban los espectáculos más importantes en la época dorada del jazz y del swing, mejor conocidas como Big Bands, conformadas normalmente por más de diez integrantes y llegando a tener en sus nóminas hasta treinta elementos tuvieron que desaparecer.

En otros casos el hecho fue aprovechado por músicos que comenzaron a formar bandas más pequeñas, conformadas por menos músicos, y en las que destacaban los “honkers” o “shouters”, que eran saxofonistas y vocalistas escandalosos que dominaban al público con sus tonos agudos y desenfrenados, cantando fuerte, casi al grado de gritar las canciones, con lo que mantenían la atención de la gente de principio a fin.

 La crisis económica motivó a los músicos a darle un giro a la mecánica musical a la que estaba acostumbrado el público amante del jazz y del swing, creando un nuevo estilo música, fusionando estos dos géneros incluyendo además al Blues, resultando una explosiva combinación que atrapó de inmediato a la gente sedienta de pisar las pistas de baile.

Diego Losada Muñoz, en su artículo “Jump Blues”, publicado por explorando el Blues, destaca “Las corrientes del jazz y del blues pueden haberse acercado mucho en la década de 1940, más de lo que llegaron a estar en cualquier otra década. Una de las ramificaciones más grandes de este entrecruzamiento fue el Jump Blues, una forma que prosperó particularmente en las décadas de 1940 y 1950.

Con su vaivén rítmico, bulliciosos vocalistas y a menudo alegres canciones acerca de las fiestas, de beber y del swing, no recibieron un análisis crítico tan extenso como el que se le dedicó a otros estilos, como con los guitarristas de blues del Delta o de los blues eléctricos de Chicago. Durante la década en que prosperó, sin embargo, puso gran parte de las bases para lo que se conocer como Rhythm & Bues (R&B) y así, por extensión, del Rock ‘n’ Roll.”


Louis Jordan & His Tympany Five – GI Jive


Al músico Louis Thomas Jordan, mejor conocido como Louis Jordan, no solo se le atribuye ser el padre de esta fusión de géneros denominada Jump Blues, sino también se le atribuye ser el verdadero padre del Rock & Roll, quien a pesar de que nació y se crio en el ambiente del jazz, nunca fue de su interés formar una banda de jazz. Su padre le inculcó la música, y muy joven logró unirse a la orquesta de Chick Webb quien contaba también en sus filas con la gran cantante Ella Fitzgerald.

Jordan fue hijo de un músico itinerante de nombre, Jim Jordan, que alentó el interés de su hijo por la música enseñándole clarinete y saxofón y presentándole el mundo de los entonces populares espectáculos de juglares ambulantes. Durante las vacaciones escolares de su adolescencia, Louis ya actuaba con músicos y bailarines en espectáculos de juglares del sur, en particular con los famosos Rabbit Foot Minstrels y, según se dice, con la igualmente famosa Gertrude ‘Ma’ Rainey, recordada como ‘La madre del blues’.

Los espectáculos de juglares, que partían de raíces hogareñas con un estilo de vodevil, eran una rica fuente de música y espectáculo. Estos elementos fueron encapsulados por Jordan y luego muy exagerados por el rock ‘n’ roll. Las primeras grabaciones de su banda “Tympany Five”, fueron piezas con el sonido swing, pero poco después ya comenzó a grabar blues, desarrollando un sonido pleno, acentuando los ritmos aleatorios del boogie-woogie con letras y composiciones que desarrollaron los primeros sonidos característicos de lo que más tarde se convertiría en Rock ‘n’ Roll.

La vitalidad rítmica en su música, combinándola con letras inteligentes y su presencia desbordada en el escenario, logró cautivar las audiencias blancas y negras. Como explica Nelson George en ‘The Death of Rhythm & Blues’, la gran innovación de Jordan fue equipar su banda con menos trompetas. Con más espacio en sus arreglos, el ritmo se hizo más pronunciado. El «jump blues» que creó el grupo se convirtió en el sonido más popular. Ningún artista de blues que vino después de Louis Jordan pudo escapar a su influencia. Incluso si no se preocuparon por su música o tomaron prestados directamente elementos de su estilo, fueron testigos de su éxito y su estrellato. Quizás más que cualquier otra cosa, entonces, Louis Jordan fue una inspiración.

El invento americano de las «jukebox» que fueron famosas máquinas de músicas habituales en los bares, garitos y clubes de los Estados Unidos, le valió para adquirir una tremenda popularidad con canciones que fueron el número uno en las listas de éxitos: «Let the Good Times Roll» o «Five Guys Named Moe» fueron ejemplos de ese éxito.

En aquélla época el éxito de sus canciones le llevó a grabar con figuras del espectáculo musical americano como, Bing Crosby, y también con los grandes del swing como, Louis Armstrong o la propia Ella Fitzgerald. Jordan tenía un estilo espectacular de interpretar sus canciones, toda vez que sabía manejar su voz de tal manera que dominaba una diversidad de estilos musicales tales como el jazz, el swing, el soul, el blues o el country.



Josep Pedro lo define en su artículo “Louis Jordan y la fragilidad de las barreras estilísticas”, publicado en Blues Vive, de la siguiente manera:

Sin duda, un aspecto fundamental de la música de Louis Jordan es su tremenda habilidad como cantante. Sabía adaptarse al contexto de la canción, ya fuera el swing más clásico de los primeros años o el blues más pantanoso aunque destacaba especialmente en ritmos rápidos. Ahmet Ertegun, célebre fundador de Atlantic Records, admite que el sonido de Louis Jordan era difícil de imitar. En Atlantic Records, solíamos usar su ritmo pegadizo en algunos de los temas que grabamos con (Big) Joe Turner. Pero lo más importante era el sonido de la voz de Jordan, el modo en el que cantaba. Era una especie de hablar cantando.

Algunos han querido ver su forma de cantar como precursora del rap. Probablemente sea así pero el estilo hablado de Jordan en canciones como “I Want You to be My Baby”, “Beware” u “Open the Door Richard” puede enmarcarse en la tradición del talkin’ blues. Louis Jordan era un gran cantante pero también un gran músico y tocar el saxo alto desde pequeño, sin duda, marcó su forma de crear e interpretar las melodías”.

Jordan participó en varias películas, entre ellas, un curioso western en el que, al galope, cantaba algunas de sus canciones. A mediados de los años cincuenta, su salud le obligó a retirarse de los escenarios y del espectáculo. En los años setenta, ya recuperado de su enfermedad, logró reunir a unos nuevos músicos en su ya legendario «Timpany Five» recibiendo el calor y el cariño de su público y admiradores. Louis Jordan, será recordado siempre, además de por sus cualidades musicales, por su sentido del humor, y las dotes de «entertainer» que caracterizaron a este brillante músico popular.   

El estilo musical de Jordan ejerció también una profunda influencia en las escenas de blues de Memphis y Chicago. B.B. King y Muddy Waters citan a Jordan como una inspiración temprana, sin embargo, lo fue más directamente relevante para músicos de rock’n’roll, entre los que destacaron Chuck Berry y Bill Haley, de ahí que le vinculen como el verdadero padre del rock´n roll. El riff de Chuck Berry en su canción «Johnny B Goode» es una copia directa de «Ain’t That Just Like a Woman (They’ll Do It Every Time)» de Louis Jordan.



Chuck Berry llegó a decir: «Me identifico con Louis Jordan más que con cualquier otro artista. Tengo muchas cosas frívolas como las que tenía Louis, cosas cómicas y cosas naturales y no demasiado pesadas”. Por desgracia, Jordan no se benefició de su creación que motivó a la evolución de la música pues durante los años en que se promocionó el rhythm and blues y el rock ‘n’ roll, Louis ya estaba fuera de la música, golpeado por el cansancio y la mala salud, consecuencia de un par de décadas de trabajo duro y una vida rápida que pronto le pasó la factura, por lo que se vio obligado a adaptarse a una forma de vida más tranquila, con mucho menos energía en el escenario, y apareciendo con mucha menos frecuencia.

 Louis Jordan murió de neumonía en Los Ángeles el 4 de febrero de 1975, sin embargo, años después, muchos grupos revivieron su material, de hecho, su música volvió a las listas de éxitos a mediados de 1981 cuando el vocalista Joe Jackson hizo una versión de varias de las composiciones de Jordan en un álbum titulado, Jumpin’ Jive. Jordan fue incluido en el Salón de la Fama del Blues (1983) y en el Salón de la Fama del Rock and Roll (1987), y en 2018 recibió un premio Grammy por su trayectoria, y hoy se siguen interpretando canciones inolvidables como “Caldonia” o “Let The Good Times Roll” en todos los escenarios del mundo.