Jay McShann: toda la onda

Para continuar ofreciendo un panorama amplio de quiénes han sido los más importantes tecladistas de Blues, es necesario mencionar al gran Jay McShann. Un pianista con un sonido preciso, muy bluesero, con todo el swing por dentro y un fraseo con los mejores links.

James Columbus McShann nació el 12 de enero de 1916 en Oklahoma. Pronto se mudó a Kansas City donde hizo buena parte de su vida profesional. A finales de 1930 comenzó a dirigir su orquesta, su big band de Jazz, la Jay McShann Orchestra. Su carrera discográfica comenzó en 1941 con el sello Decca, con grabaciones que a menudo contaban con colaboraciones del cantante de blues, Walter Brown.

Ya en 1942 su orquesta empezó a hacer giras por Estados Unidos y ya contaba en sus filas a un joven saxofonista que iba a ser toda una figura indispensable en el jazz: Charlie “Bird” Parker. Hay una versión del conocido standard Now’s the Time de esta etapa, que recomiendo escuchar. Es interesante confirmar que hubo un tiempo en el que efectivamente el Jazz y el Blues eran dos fuerzas inseparables

También conocido con el apodo de «Hootie”, McShann poco a poco fue direccionando su carrera al blues donde en ocasiones grababa al lado del cantante Jimmy Witherspoon. Las grabaciones que hicieron ambos durante los años 50 son buenísimas. Recomiendo prestar atención a temas como: Spoon calls Hootie, Please stop playing these blues y Rain, Rain, Rain. Durante los años 60 Jay McShann continuó presentándose en foros de Kansas City, aunque su buena reputación lo llevó a empezar a viajar a Europa para algunas giras. 

Así comenzó una modesta pero muy firme carrera solista. Acotemos que Confessin´ The Blues, uno de sus temas más populares que grabó al lado de Walter Brown comenzó a popularizarse gracias a las versiones que grabaron importantes estrellas como: The Rolling Stones, Chuck Berry, Little Walter y B.B. King.

Probablemente, uno de sus mejores álbumes sea el que editó en 1978 titulado, The Last of the Blue Devils donde Jay contaba con una madurez impresionante que le permitía interpretar sus viejas canciones con un sonido de swing, shuffle y boogie woogie, todo perfectamente bien integrado. Para estos años el maestro “Hootie» ya cantaba en vivo y en sus grabaciones lo cual mostraba un combo perfecto.

Cada sonido de su voz y de su piano muestran el más auténtico blues que que se puede tocar. Todo el disco suena impecable, muy bien grabado, bien instrumentado, con algunos metales, un fino contrabajo y en la guitarra por cierto aparecía un joven John Scofield dándolo todo. Confessin´ The Blues, el increíble woggie boogie My Chile, Blue Devil Jump que recuerda su época al lado de Big Bands y el clásico Ain´t Nobody Bussiness entre otros temas hacen de este álbum una obra maestra.



En ese año se hizo una película biográfica, Hootie’s Blues, y apareció en The Last of the Blue Devils, otra película sobre jazz de Kansas City filmada entre 1974 y 1979. Jay además, fue uno de los protagonistas del imperdible documental de Clint Eastwood: Piano Blues (2003), donde una vez más queda ratificada su maestria e importancia en la historia del Blues.

Jay MacShann, un pianista con toda la onda.