Delmark Records presenta

Big Joe Williams: Piney Woods Blues

Capítulo 17: Big Joe Williams: Piney Woods Blues (Delmark DD 602 – 1997)

Big Joe Williams, cuyo clásico de 1935 Baby Please Don’t Go, fue incluido en 1992 al Salón de la Fama del Blues en la categoría de Grabaciones Clásicas de Blues, había estado grabando sencillos, primero en 78 rpm y luego en 45 rpm durante más de dos décadas cuando un nuevo sello llamado Delmar lanzó su primer álbum de 33-1/3 rpm en 1958.

El sello había sido lanzado por un joven Bob Koester en St. Louis, y luego cambió su nombre a Delmark en Chicago, donde Koester continuó grabando blues y jazz hasta que cedió la compañía a la actual administración. Las sesiones de Big Joe en este álbum son de St. Louis en 1958, con Williams en su guitarra de nueve cuerdas acompañado por J.D. Short en armónica y guitarra en 4 temas.

Williams era un espíritu espontáneo tanto en el estudio como en la calle. Un viajero notorio, había desaparecido cuando salió el álbum y las notas de Koester decían que se desconocía su paradero exacto. Parece que en realidad estaba en California, donde grabó un LP para otro sello entonces nuevo y ahora venerable, Arhoolie, pero se convirtió en un músico habitual en el equipo de Delmark, que hasta en un momento vivió en el sótano del Jazz Record Mart de Koester en Chicago.

Lista de tracks: 1. Baby, Please Don’t Go; 2. Drop Down Mama; 3. Mellow Peaches; 4. No More Whiskey; 5. Tailor Made Babe; 6. Big Joe Talking; 7. Some Day Baby; 8. Good Morning Little Schoolgirl; 9. Peach Orchard Mama; 10. Juanita; 11. Shetland Pony Blues; 12. Omaha Blues.

Entre las pistas de este disco se encontrará la música y la personalidad de Joe Lee Williams, viajero, músico, vocalista, compositor, amante de la vida, narrador de cuentos y divulgador de misterios. En este álbum, Joe tocaba una guitarra de seis cuerdas estropeada con una de las clavijas de afinación dañada irreparablemente. Agregó una brida con tres clavijas adicionales para hacer su instrumento único de 9 cuerdas. Lo importante es que Joe sabía dónde encontrar las notas que quería, y que siempre tocaba de la manera correcta para que el contenido de la letra que estaba cantando, fuera emocionalmente aceptable.

¡Este es un álbum clásico, que no se debe dejar de escuchar!