Nick Tremulis: Mundo enrarecido

La Nicholas Tremulis Band, formada en 1982, la primera creación de Nicholas Tremulis fue descrita como música punk antigua, con funk de James Brown y el movimiento de jazz armónico de Ornette Coleman. En 1985, la banda se había transformado en una gran unidad moderna de funk/soul lanzando dos discos a finales de los 80: Nicholas Tremulis, producido por Craig Williams, y More Than the Truth, con los artistas invitados Maceo Parker y Bonnie Raitt, producidos por Rob Fraboni.

De 2000 a 2004, la Orquesta Nicholas Tremulis, junto con WXRT, The Metro y Jam Productions, organizó un concierto benéfico para la ‘Neon Street for Homeless Youth’, titulado «The Waltz», inspirado en el concierto de despedida filmado para de The Band «The Last Waltz». Nicholas y la banda actuaron con artistas como: Rick Danko, Keith Richards, Ivan Neville, Billy Corgan, Alejandro Escovedo, David Amram, Ian Hunter, Blondie Chaplin, Lonnie Brooks, Jeff Tweedy, Gary Louris, Steve Earl, Graham Parker y otros.

Prolífico cantante, compositor y arreglista, Nicholas Tremulis ha regresado a un mundo post-covid con su nuevo álbum innovador Rarified World (agosto  de 2021), un primer lanzamiento como solista en casi diez años. Tremulis eligió su camino fuera del infierno de la única manera que sabe hacerlo; sumergiéndose profundamente en la escritura y grabación junto a un asombroso grupo de músicos de Chicago, dirigido por productores de toda la vida, Rob Fraboni (productor, The Last Waltz, Keith Richards, Eric Clapton) y Rick Barnes (propietario de Rax Trax Recording y guitarrista de la Nicholas Tremulis Orchestra).

La Entrevista. Fotos por Sandro Miller

Mike. ¿Qué has aprendido de la cultura rockera? y ¿qué significa el blues para ti?

Nick. Podría decir que ser músico y compositor son los únicos lugares en los que me siento vivo, así que… he aprendido todo. Hay una gran diferencia, creo, en tener una profesión basada en una «vocación» en lugar de elegir un rumbo. Siento que la música me eligió desde que tengo memoria. En cuanto a vivir en la cultura de la misma, es agradable estar cerca de artistas de cualquier tipo que la crean como una forma de vida. Ayuda a que sientas que no pierdes la cabeza.

Sobre el blues; es la primera forma de música improvisada que escuché, aprendí y sigo aprendiendo, así que es todo. Así es como funciona mi mente.

Mike. ¿Cómo describes tu sonido y repertorio? ¿Qué caracteriza tu filosofía musical?

Nick. Intento no repetirme. Me tomo un poco de tiempo entre grabaciones, no porque esté experimentando el bloqueo de un escritor. Simplemente no quiero hacer la misma cochinada una y otra vez. Algo tiene que encenderlo para que se sienta como una aventura nueva y exótica. De lo contrario, no estoy realmente interesado hasta que ocurra ese momento.

Mike. ¿Cómo han influido los Beats y la Contracultura en tus puntos de vista sobre el mundo y los viajes que has tomado?

Nick. Me entusiasma cualquier momento de la historia que tenga una especie de iluminación. Con los Beats es escribir lo no escribible. Con Sócrates es acercarse a todas las cosas con ojos de asombro. Ha sido lo mismo para mí.

Mike. ¿Con qué conocidos has tenido las experiencias más importantes? ¿Cuál fue el mejor consejo que alguien te ha dado?

Nick. Muchos como para enumerarlos. Rob Fraboni, Rick Danko, Hubert Sumlin, mi padre. El mejor consejo que recibí fue a principios de mis 20 años justo en el momento en que firmé con Island Records. Un amigo mío, Stephen Lloyd Smith (poeta, pintor, cineasta) me dijo: «A medida que tus sueños comienzan a tomar vuelo, aquellos que más te aman podrían tratar de descarrilarte inadvertidamente. Es solo que tienen miedo de perderte. Necesitas hacer que se sientan seguros en tu amor. Es parte del trabajo«.

Mike. ¿De dónde viene tu impulso creativo? ¿Cómo quieres que tu música y canciones afecten al público?

Nick. Es difícil decir de dónde viene mi impulso creativo. Ciertamente estoy influenciado por todas las formas de arte: música y cine, que veo y escucho. La diversidad o mezcla de géneros en este disco se puede resumir en casi 12 cuadras en cualquier dirección en la ciudad de Chicago, y he tocado, escuchado y actuado para cientos de ellos. A medida que he madurado como compositor y arreglista, el espacio entre estos vecindarios se ha difuminado en un solo sonido. Solo puedo hacer música cuando escucho en mi cabeza algo que no he escuchado antes. Entonces, es cuando comienza a brotar, derramándose.

Mike. ¿Cuáles son algunas de las lecciones más importantes que has aprendido de tu experiencia en los caminos de la música?

Nick. Rick Danko me dijo: «Nunca adaptes tu música para una sola audiencia. Llega más lejos. Nunca toques una guitarra como cualquier guitarra. Encuentra otra voz para ello. Esto se aplica a todos los instrumentos. Acércate a todo con ojos y oídos de asombro”.



Mike. ¿Hubo algo en específico que experimentaste que te hizo comenzar a pensar en la contracultura/formas fuera de la ley, o fue más bien una compilación de experiencias?

Nick. Mis padres eran esencialmente beatniks en su gusto por la música, el arte y el estilo. La contracultura fue en su mayor parte nuestro escudo familiar. Siempre me ha atraído la exploración, los viajes y las sorpresas que se producen. Como músico de rock y blues en mi adolescencia, entrabas al club por la puerta trasera, te pagaban por debajo de la mesa y tomabas muchas drogas ilegales. El legado de la música, al menos en los Estados Unidos en el pasado, siempre fue un estilo de vida fuera de la ley.

Ahora, eso ha cambiado un poco a medida que el jazz se enseña en todas las universidades y ahora, incluso el blues y el rock and roll. Pero en su mayor parte, sigue siendo el jazz y el teatro lo que hoy en día te dará una subvención y/o dinero cultural, sin importar cuán artística sea la música que estés creando. Nunca he recibido una beca y estoy como muchos artistas. Es una visión del mundo muy antigua sobre lo que es culturalmente significativo. Creo que es una percepción de que si le das a una persona como yo una beca de arte, podría usar el dinero para comprar heroína.

Mike. ¿Qué dirías que caracteriza a la escena musical de Chicago en comparación con otras escenas locales de Estados Unidos?

Nick. Estamos llenos de diferentes etnias en toda la ciudad. Porque venimos de un pueblo que estuvo extremadamente segregado desde su nacimiento, puedes tener una auténtica experiencia india, griega, africana, polaca, mexicana o puertorriqueña, musicalmente, en la comida y en la moda, en aproximadamente diez cuadras. Combina esto con el hecho de que somos el destino de la gran migración, y del hogar del blues eléctrico, el góspel y que tenemos un barrio chino.

Mike. ¿Cómo puede la cultura del rock ‘n’ roll inspirar el activismo? ¿Cómo crees que has crecido como artista desde que empezaste?

Nick. Bueno, si eres una gran estrella del pop, puedes combinar una letra socialmente significativa con un video convincente, supongo, aunque no lo veo con demasiada frecuencia. Para mí, como letrista abstracto en su mayor parte, trato de hacerlo pero en mi propio estilo existencial.

Como persona que se crió en el blues, solo me inspiro o consuelo en canciones, libros y películas que cuentan historias de la lucha por encontrar respuestas en un mundo sin respuesta. Internet, por diseño como gran comunicador, al final, nos hace a todos eventualmente insensibles a cualquier causa que nos apasione. El gran agotamiento y sobreestimulación mundial parece quemar el impulso de seguir con una causa, sin importar cuán noble sea.

Trato de ayudar localmente, en las calles y centímetro a centímetro para hacer un mañana mejor. Nunca podría escribir una canción de lucha o querer hacerla. Solo trato de encontrar las cosas que habitan dentro de todos nosotros y ponerlas en palabras por primera vez para mí y, con suerte, para los demás. Para que todos sepamos que no estamos solos. Como diciendo: «Lo entiendo. Yo soy como tú«.

Mike. ¿Qué es lo que más echas de menos de la música del pasado? ¿Cuáles son tus esperanzas y temores para el futuro de la música?

Nick. Nada de que perderse, de verdad. Lleva lo que te gusta contigo y sigue adelante. Nunca ha habido un momento más emocionante para estar en la música. El miedo es para los tontos.



Mike. ¿Hay algún recuerdo de los grandes bluesmen: Lonnie Brooks, Mighty Joe Young y Hubert Sumlin que te gustaría compartir?

Nick. ¡Vamos con Hubert! Mi banda y yo respaldamos a Hubert y David Johansen tocando el repertorio de Howlin’ Wolf ¡tuvimos que hacer eso! Tocamos en el mismo evento al año siguiente. Hubert y David fueron contratados de nuevo, pero el nuevo productor del evento pidió que hiciéramos nuestro propio set y ellos que tuvieran otro grupo de blues experimentado.

Con cierto desgano estuve de acuerdo. Los chicos detrás de Hubert se perdieron en varias partes de cada canción. No conocían un solo riff. En la última canción del set me subí a unirme, para enderezar lo mal que lo estaban haciendo. Después del espectáculo, Hubert me llamó, acarició mi cara con sus manos y me dijo: «¡Chavo! ¡Estaba seguro que subirías! ¡Para tener un poco de revancha!»

Mike. Si pudieras cambiar una cosa en el mundo musical y se convirtiera en una realidad, ¿cuál sería?

Nick. Más honestidad. Todo de frente. Eso es todo.

Mike. ¿Cuál es el impacto de la música de blues, rock y jazz en las implicaciones raciales, políticas y socioculturales?

Nick. Creo que todo el mundo puede responder a esta pregunta con un pequeño crucero por Internet, así que no voy a dar una lección de historia. La música fue la mejor embajadora de la igualdad que existe y probablemente lo siga siendo, si quieres que lo sea.

Mike. Tuviste un proyecto bastante interesante: The Waltz, en beneficio para ayudar a los adolescentes sin hogar. ¿De dónde sacaste esa idea?

Nick. De ver la película, El último vals. La película documental sobre el concierto final de The Band en el que tocaron una docena de grandes luminarias de la época. Es un momento idílico que quería recrear, que hicimos cinco veces. También, para ayudar a los adolescentes sin hogar; los menos propensos a levantar una mano en la ciudad. Recaudamos un cuarto de millón de dólares.

Mike. Hagamos un viaje con una máquina del tiempo, ¿adónde y por qué realmente querrías ir durante todo un día?

Nick. A Minton’s Playhouse, Harlem a principios de la década de 1940. Durante toda una noche, más de un día. Solo para ver al Be Bop nacer con sus creadores. Eso sería algo, creo. ¡Fin!