Muddy Waters, influencia fundamental II

Muddy Waters, influencia fundamental II

En el pasado mes de abril, se cumplieron 110 años del nacimiento de Muddy Waters, el llamado “Padre del Blues de Chicago”. En este mes de octubre se realizará un concierto en la “Ciudad de los Vientos” en su honor, por parte de su hijo mayor: Mud Morganfield y del veterano guitarrista y cantante John Primer. Por tal motivo, el espacio en esta columna Tributo, está dedicado en su honor en el sentido de haber sido, sin duda, una influencia fundamental en la música de blues universal y por tanto en los géneros afines.

Para comenzar, recordemos lo escrito en la nota ‘Muddy Waters, influencia fundamental’ de la edición de diciembre del 2015, que realizabamos en el marco de su aniversario número 100, ya que desde los años 50 se decía que 1915 había sido el año de su nacimiento… “En la historia del blues, Muddy Waters es uno de los más destacados e influyentes exponentes del denominado “Blues de Chicago”, expresión que más que una definición, es una localización histórica. A partir de 1945, después de la Segunda Guerra Mundial, se establecieron en Chicago numerosos bluesmen, procedentes en su mayor parte del sur, y se fundaron varios sellos discográficos que difundían sus grabaciones con la etiqueta de ‘Blues de Chicago’.

El concepto ha prevalecido hasta nuestos días, pero en realidad, solo la grabación era de Chicago, ni los músicos ni el estilo de sus actuaciones podían calificarse “de Chicago”. Tras la conclusión del conflicto bélico, varios clubes de clientela afroamericana, mantuvieron en sus escenarios a un buen número de estos artistas que hacía ya muchos años que se habían fincado en esa gran ciudad: Big Bill Broonzy, Roosvelt Sykes, Big Maceo, Tampa Red, Lonnie Johnson y Sunnyland Slim, entre otros; y a ellos se les unieron varios jóvenes como Memphis Slim, Eddie Boyd y Leroy Foster.

En aquella época, y a petición de Big Bill Broonzy, Sunnyland Slim presentó al público a un joven cantante y guitarrista llamado McKinley Morganfield, aunque pronto se le empezó a conocer como Muddy Waters, por una de sus canciones que hablaba de las “aguas lodosas” –muddy waters-, del Delta del Mississippi. Quería ser músico, predicador, o jugador de beisbol.

Afortunadamente para todos, se dedicó a lo primero, y ha pasado a la historia como el más célebre de los bluesmen que se afincaron en Chicago, aportando una influencia decisiva al desarrollo del blues moderno y, por extensión, al de su hijo, el rock & roll. Por su banda desfilaron algunos de los más prestigiosos nombres del género: Baby Face Leroy, Little Walter, Jimmy Rogers, Junior Wells, James Cotton, Otis Spann, Willie Dixon, Sunnyland Smith, Fred Below, Walter Horton, Earl Hooker, Buddy Guy, etc.

Su ritmo salvaje, cargado de sexo, fue el punto de partida para multitud de grupos que han grabado canciones de su repertorio; Rolling Stones (que eligieron su nombre a partir de un tema suyo), Yardbirds, Cream, Blues Project, Steppenwolf, Hot Tuna (secuela de Jefferson Airplane), The Allman Brothers Band, Dr. Feelgood, Mike Whilhelm, George Thorogood, Stevie Ray Vaughan, y muchos muchos más.

McKinley Morganfield, nació el 4 de abril de 1913 (1915) en una plantación de algodón y maíz de Rolling Fork (Mississippi), y tres años más tarde se trasladó a la plantación Stovall, cerca de Clarksdale, para vivir con Della Jones, su abuela materna. A los siete años comenzó a trabajar y aprendió a tocar la armónica. En 1932 tuvo su primera guitarra acústica, con la que empezó a practicar el estilo “bottleneck”, intentando imitar a Son House, y al año siguiente formó una banda con Scott Bohanner y Henry Simms.

En 1941, el erudito e inquieto folklorista Alan Lomax, lo localizó y grabó dos canciones: Country Blues y I Be´s Troubled, para el archivo de la Biblioteca del Congreso en Washington, por lo que recibió la suma de veinte dólares y dos copias del disco. Su enorme ambición le llevó en 1943 a Chicago, donde tenía algunos amigos que le ayudaron y le consiguieron trabajo en una fábrica de papel.

En esa época reinaban en la ciudad, Memphis Slim, Big Maceo y Tampa Red, gente elegante que nada tenía que ver con el tosco estilo de un tipo inculto y pueblerino, pero con la ayuda de Big Bill Broonzy, Waters logró entrar en el ambiente de los clubes del South Side, adquirió su primera guitarra eléctrica, y formó una banda con Jimmy Rogers (en aquél momento como armonicista), y Blue Smitty (guitarra), a la que se sumó más tarde el pianista Sunnyland Slim.

En 1946 grabó para el cazatalentos Lester Melrose, pero esas canciones quedarían archivadas hasta 1972. También grabó para Mayo Williams temas que aparecieron bajo el nombre de James Carter & His Orchestra. Tras ser fichado por los hermanos Chess para el sello Aristocrat, trabajó como músico de sesión para diversos artistas y en 1948, consiguió grabar su primer sencillo, I Can´t Be Satisfied (en realidad I Be´s Troubled, con el título cambiado) y Feel Like Goin’ Home.

Los años siguientes fueros testigos de su imparable ascenso y entrada a las listas de popularidad, tanto con canciones propias como con otras escritas para él por Willie Dixon: Rolling And Tumbling (1949), Rollin’ Stone (1950), Lousiana Blues (1950), Long Distance Call (1951), She Moves Me (1951), Hoochie Coochie Man (1954), I Just Want Make Love To You (1954), Mannish Boy (1955), Got My Mojo Workin’ (1957) o Close To You (1958), le confirieron una sólida reputación.

Su creciente popularidad lo condujo en 1958, a realizar su primera gira por Gran Bretaña, allí dejó impresionados a Cyril Davies y Alexis Corner, los principales impulsores del blues británico. En 1959, un año después de la muerte de Big Bill Broonzy, le rindió un sentido tributo grabando un disco con versiones homenaje de diez de sus canciones. Con el nacimiento de la nueva década, Muddy Waters actuó en el Festival de Newport, donde se dio a conocer a los seguidores del jazz, y consiguió el reconocimiento del público europeo gracias a las versiones de sus éxitos realizadas por Rolling Stones, Yardbirds y otras bandas inglesas.

A fines de los años sesenta, grabó “The Super Super Blues Band” con Bo Diddley y Howlin’ Wolf, dos discos psicodélicos: “Electric Mud” y “After The Rain”; y “Fathers and Sons” (uno de mis discos favoritos de todos los tiempos), acompañado por los bluesmen blancos, Paul Butterfield y Mike Bloomfield. A fines de 1971, grabó en Londres “The London Sessions”, acompañado por Carey Bell, Stevie Winwood, Rory Gallagher, Ric Grech y Mitch Mitchell. Aquel mismo año apareció en el Festival de Montreux al lado de T-Bone Walker y Koko Taylor. En 1973 sufrió un aparatoso accidente automóvilístico en el que murieron tres personas, y permaneció casi retirado durante una temporada.

Después de romper con el sello Chess, reapareció en 1976, en el concierto en San Francisco que supuso la despedida artística de The Band, filmado por Martin Scorsese con el título “The Last Waltz” (El Último Vals). Luego Johnny Winter se lo llevó a su sello Blue Sky y le editó los discos, “Hard Again”, I´m Ready” y “Muddy ‘Mississippi’ Waters Live”, con los que consiguió tres premios Grammy consecutivos (1977, 1978, y 1979), en el apartado de mejor disco étnico o grabación tradicional. Su fama ya era tan grande que incluso el presidente de los Estados Unidos, Jimmy Carter le invitó a la Casa Blanca.

Para 1979, el blues hizo del Auditorio Nacional su casa en la ciudad de México con la presentación del Segundo Festival de Blues, genialmente ideado por nuestro querido amigo, Raúl De la Rosa. En el cartel figuraban artistas de blues de la talla de Blind John Davis, Willie Dixon y Chicago Blues Stars, Son Seals, Koko Taylor y el gran Muddy Waters y su Blues Band.



En 1981 publicó su último disco oficial con el sello de Winter, “King Bee”, grabó un disco en vivo en Chicago acompañado por Rolling Stones, Junior Wells y Buddy Guy. Al año siguiente tocó con Eric Clapton en Miami. Sin embargo, su salud se estaba resintiendo peligrosamente luego de tantos y tantos ajetreos y viajes. Consciente de que su fin se acercaba, viajó a Chicago, donde murió el 30 de abril de 1983, de un ataque al corazón. En el cementerio de Restrale donde está enterrado puede leerse en su tumba: “The mojo is gone, the master has won” (El mojo se ha ido, el maestro ha vencido).

Después de esta semblanza, también deseo compartirles parte del artículo donde reseñamos un disco muy especial y de colección que fue publicado al igual en 2015, por el motivo señalado de la celebración de los 100 años de Muddy, tomando como base el año 1915 como el de su nacimiento (la segunda parte la publicaré en la columna ‘Antologías’ próximamente)…

Muddy Waters 100 es un disco oficial tributo a Muddy Waters, se trata de un homenaje a su legado con motivo de su cumpleaños número 100 (1915-2015), presentando a John Primer, Billy Branch, Gary Clark Jr., Shemekia Copeland, James Cotton, Bob Margolin, Keb’ Mo’, Derek Trucks, Johnny Winter, Vincent Bucher, Leanne Faine, Tim Gant, Khari Parker, James Teague, Steve Gibons, Keith Henderson y la legendaria banda conformada por Matthew Skoller, Billy Flynn, Johnny Iguana, Felton Crews y Kenny “Beedy Eyes” Smith.

Este álbum se define por la influencia seminal e incalculable que ha tenido la música de Muddy en todas las formas populares de la música estadounidense, una influencia que iba a revolucionar la música alrededor del mundo. Sus raíces fueron del country blues que se mantuvo en su escencia, pero que se transformó por la fuerza que le impregnó a su música. Con la electricidad, el volumen, los riffs de bajo y guitarra, con el piano, la armónica y los tambores característicos, creó el sonido de conjunto y posteriormente la base para futuros grupos de rock y pop.

La potencia y energía de su música, además de su actitud y magnetismo, conformó el prototipo de un estrella del rock & roll, características que siguen siendo los ingredientes principales que inspiran a la música popular que escuchamos hoy en día. Desde la década de 1940 y durante la de 1950, el blues de Muddy fue evolucionando. Esta evolución y la innovación son los principios rectores y la fuerza impulsora del disco.

Este tributo refleja un profundo respeto por la tradición, con la participación de alumnos derivados de los grupos de Muddy Waters y también se destaca en el futuro del blues a través de la participación de artistas contemporáneos que han abrazado esta música y que le han ofrecido ese prominente futuro.

El CD contiene además un libro de tapa dura al tamaño del cd, con 48 páginas ilustradas con fotografías (blanco y negro y de color), realizadas por algunos de los más grandes fotógrafos de la época de Muddy: Don Bronstein, Ray Flerlage, Paul Natkin, Marc Pokempner, Art Shay y D. Shigley, entre otros. También contiene un ensayo original de Robert Gordon, autor premiado con el Grammy por la biografía definitiva de Muddy Waters: “Can’t Be Satisfied— the Life and Times of Muddy Waters”.Lista de canciones: 01. Got My Mojo Working (con Shemekia Copeland); 02. Still A Fool (con Derek Trucks); 03. I Be’s Troubled (con Bob Margolin); 04. I’m Ready (con Johnny Winter); 05. Mannish Boy; 06. Rosalie; 07. Why Don’t You Live So God Can Use You (con Leanne Faine); 08. Good News (con James Cotton); 09. Trouble No More (con Billy Branch); 10. She Moves Me (con Matthew Skoller); 11. Can’t Get No Grindin’ (con Billy Branch); 12. Forty Days And Forty Nights (con Gary Clark Jr); 13. Last Time I Fool Around With You (con Keb’ Mo’); 14. I Feel So Good (con James Cotton); 15. Feel Like Going Home.