Alligator Records presenta

Chris O’Leary – The Hard Line

Capítulo 20: Chris O’Leary – The Hard Line (2024)

Chris O’Leary es un hombre fuerte”, escribe Bob Margolin en la información anexa al álbum debut de Chris con Alligator Records, ‘The Hard Line’. “Es un veterano de la marina curtido en la batalla y ex policía federal que puede ser igual de explosivo en un pequeño escenario de algún lugar de la gira o en un gran escenario de conciertos.

Interpreta sus canciones originales, algunas divertidas y otras desgarradoras, con su voz contundente, llena de emoción honesta. Su forma de tocar la armónica de blues puede ser agresiva y atrevida, pero tiene la fuerza para revelar su vulnerabilidad cuando confiesa I Cry At Night (Lloro por las noches). Las historias de sus canciones nos atraen. Su música refleja su vida. Chris se enamoró del blues cuando era niño y luego tuvo la suerte de aprender y tocar con leyendas. Ahora vive la vida de un guerrero de la gira y se ha convertido en una fuerza musical formidable”.

En estas notas del disco, Chris comenta… “En casa de mis padres se escuchaba cualquier tipo de música todo el tiempo. Llegó un momento crucial cuando tenía once o doce años y mi padre me consiguió la pieza musical grabada más importante de mi vida, ‘Hard Again’, con Muddy Waters, Johnny Winter y el legendario armonicista James Cotton. Escuché a Cotton y me enamoré. Mi papá también me regaló mi primera armónica Marine Band…”.

Este disco de uno de los héroes anónimos más talentosos del blues, un vocalista profundamente conmovedor, un poderoso armonicista y un talentoso compositor, brilla con 12 sorprendentes canciones originales que se basan en la rica historia personal de O’Leary. Con observaciones interesantes y agudas sobre la vida y el amor que están llenas de sabiduría y humor comunes, y están complementadas con un divertido R&B, un duro blues de Chicago y baladas desgarradoras.

Lista de canciones: 01. No Rest; 02. Lost My Mind; 03. Ain’t That A Crime; 04. My Fault; 05. I Cry At Night; 06. Things Ain’t Always What They Seem; 07. Lay These Burdens Down; 08. Need For Speed; 09. You Break It, You Bought It; 10. Who Robs A Musician?; 11. Funky Little Club On Decatur; 12. Love’s For Sale.

Desde el principio, con el primer tema ciertamente atrevido, No Rest, O’Leary muestra su virtuosismo en la armónica de blues. Y ya a lo largo del álbum, su sonido áspero y funky se transmite con gran claridad. En Lost My Mind, la guitarra boogie-woogie se presenta al fondo, mientras Chris canta con gran fuerza ‘que ha perdido la cabeza’ (debido a una mujer, según dicta la tradición del blues). El tema Ain’t That A Crime, cuenta con una guitarra firme y una armónica aullante mientras O’Leary canta sobre un corazón roto. El ritmo es hipnótico y la pasión se derrama en la canción que arde lentamente.

El estupendo ritmo shuffle de My Fault, muestra la armónica al frente y a las guitarras gemelas de Greg Gumpel y Vitarello junto con el piano pulsante de O’Brien. En uno de los mejores temas del álbum, I Cry at Night, Chris muestra su lado vulnerable en medio de un torrente de progresiones de guitarra eléctrica y un grandioso órgano de fondo.

Un elemento importante en las bandas anteriores de O’Leary había sido tener dos saxofones en la primera línea, pero eso solo aparece en dos cortes aquí, como en este buen tema Things Ain’t Always What They Seem. La canción Lay These Burdens Down, recorre un terreno similar musicalmente (como en el track 3) con la guitarra de Chris Vitarello añadiendo intensidad a la cansada voz de O’Leary.

El pianista de alto octanaje, Brooks Milgate es un gran impulsor en cinco de las canciones del álbum, por ejemplo, conversando con la armónica en la pista Need for Speed. También lo hace Brooks en You Break It, You Bought It, saltando al ritmo de las líneas de bajo, y de la armónica con clara influencia de James Cotton. Una sensación visceral e inquietante impregna el tema Who Robs a Musician?, cantado por alguien que ha sido víctima de tal incidente.

Funky LIttle Club on Decatur, es un tema muy bailable, que suena como música festiva de Nueva Orleans. La canción se inspiró en un club propiedad de Levon Helm ubicado en esa ciudad musical. O’Leary estuvo de gira con la banda de Helm, Barnburners, durante 7 años y ha dicho que Nueva Orleans es uno de sus lugares favoritos en la tierra. El disco concluye con un rocanrolito sencillo, muy rítmico, y divertido, Love’s For Sale. En conclusión, este es un álbum emotivo de blues que se ha publicado al principio de este esperanzador año 2024.