Un evento de gran nivel

La reciente visita a la Ciudad de los Vientos, en particular al 36º Festival de Blues de Chicago, me ha permitido entender más y valorar el significado de la palabra “nivel”. Por ejemplo, en días pasados comentando con un entrañable amigo, me hacía referencia al trabajo que por más de 10 años he realizado con respecto a la difusión del blues en México. Lo decía, haciendo un comparativo mío con ciertos personajes en el medio bluesero, que también han realizado de alguna u otra manera, incluso durante muchos años más, esa labor de difusión.

En efecto, el “nivel”, no sólo se logra con el tiempo, se logra haciendo cosas, mejores cosas cada vez, se logra manteniendo una continuidad, se logra también, con respeto y educación, y con muchos aspectos más que van de la mano con estos temas mencionados.

De esa manera, concluí que, a pesar del arduo trabajo, en ocasiones agotador, que se ha hecho por lograr un objetivo preciso, claro y contundente, y no precisamente económico, en Cultura Blues; todavía hay mucho por hacer, mucho por alcanzar, mucho por convencer, de que sí es posible mantener vivo el género consentido… en nuestra colonia, en nuestra región, en nuestra ciudad, en nuestro estado, en todo México. A pesar de la crisis de muchos tipos que se vive día con día en el país. Y así, un día poder decir que también nosotros alcanzamos ese “nivel”.

El nivel, en muchos sentidos en el Festival de Blues de Chicago, es altísimo, en infraestructura, en organización, en lo musical, en lo técnico, en lo económico, en la intervención de las diferentes instituciones gubernamentales, en los patrocinadores, en todos y cada uno de los músicos y las agrupaciones, pero algo, en especial, en el público ahí reunido; disfrutan, se divierten, escuchan, bailan, cantan, se emocionan, con las diferentes propuestas musicales (que por cierto no todas de sólo Chicago Blues), beben, comen, compran mercancías, respetan colores de piel, respetan géneros, diversidad sexual, edades, clases sociales, no tiran ni dejan basura por todos lados, etc.

El respeto prevalece en todo momento, los músicos cuidan todos los detalles en sus actos, son puntuales al principio y al final, se ven limpios, se visten para actuar, no suben bebidas distintas a una botella de agua al escenario, son felices de compartir el momento con sus compañeros, no permiten en general “palomazos obligados”, en tal caso son actuaciones especiales ensayadas, que dan como resultado, presentaciones profesionales impecables.

Los técnicos, también hacen un trabajo correcto. En todos los seis escenarios, al menos en las actuaciones que tuve la fortuna de presenciar, no hubo un solo momento en que el sonido fuera estruendoso o que algún micrófono o amplificador se viciara, se apagara o fallara. Los músicos desde luego contribuyen, no hacen ruido innecesario al principio o entre canciones, no afinan en el estrado, no golpean micrófonos, no cambian condiciones del backline en el momento, se ajustan gustosamente a las reglas, etc.

La educación en todo lados y momentos sale a flote, los músicos se saludan, se quedan a ver las actuaciones de los amigos y compañeros, y más. Esos días son para el blues, para gozarlo en toda la extensión de la palabra. Es precisamente, por ese nivel de evento, con todos los aspectos ya mencionados, por lo que se ha convertido en el festival de blues más importante, y más grande del mundo… ¡ah y es gratuito!


Esta edición de julio de 2019, el número 98, está dedicada especialmente al Festival de Blues de Chicago. Con todo acerca del multicitado Festival, reseñas, entrevistas con cinco herederos del Chicago Blues, fotografías originales, y videos de la transmisión oficial.

Por otro lado, tenemos cosas muy interesantes sobre Rory Gallagher, una reseña sobre la edición de lujo de su disco compilatorio triple: Blues, recientemente publicado. De igual manera, escribimos acerca de otros discos recientes como el del Reverend Shawn Amos, Kitchen Table Blues Vol. 2; el de Kenny Parker, Hellfire; el de Savoy Brown, City Night; y el de los 44’s, Twist The Knife.

Tenemos la acostumbrada semblanza de estándares del blues, ahora con la canción The Sky Is Crying, La segunda parte de Los Plagios en el Blues.

Además, una entrevista con Los Blues Knights, fotografías de Rumorosa Blues Band, Big Danny´s Blues Band, Eduardo Méndez y de la Banda de Betsy Pecanins. El programa 6 de Palabra de Blues… al aire.  Un especial de medianoche: Espíritus sonoros de la calle.

Recomendaciones de más discos de reciente publicación, la poesía de Norma, listas musicales, videos y mucho más…

¡Avanzamos con paso firme hacia otra meta cercana… hacia la edición número 100!

¡Hasta la Próxima!

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