José Cruz y Real de Catorce – Discografía y Canciones Parte VIII

“El cráneo de José sobre un fondo azul burbujeante y las palabras Voy a morir forman la portada del álbum número diez de Real de Catorce… El disco es una espiral de las influencias de José.” Textos que se leen en el capítulo XI del libro de Juan Pablo Proal “Voy a morir. Biografía de José Cruz, fundador de Real de Catorce”.
10. Voy a Morir – 2002 (CDDP-1235) FONARTE LATINO S.A. DE C.V.

1. Crecimiento cero
2. Busco a mi padre
3. El virrey
4. Vacía
5. Esa luz
6. Voy a morir
7. El boxeador
8. Veneno
9. Columnas de hiel
10. Dramas para piano y violín
11. El suicidio del cisne
12. Mi piel

Letras y música: José Cruz Camargo.

Real de Catorce: José Cruz/voz, armónica, guitarra, slide, requinto al final de “El Virrey”; Fernando Abrego/batería; Julio Zea/guitarra, slide en “Dramas para piano y violín”; Carlos Torres/violín y teclados; Jorge Velasco/bajo.
Invitados: Dj Pepster (tornamesa en “El Virrey”); MC Luca (texto y voz en el rap de “El Virrey”); Trío Muna Zul (coros en “Mi piel”); Alberto Obregón (trompeta en “El Boxeador”).

“Crecimiento cero”, el disco abre con una balada a lo rupestre, acompañada con el bajo y  algo de teclados con ambiente electrónico, extraña rola de tinte experimental. La letra inspirada en el momento político de la época.

Las olas llegaron a un metro de la soledad de mi cama
No tuve noticia que un viento tiró nuestros sueños al agua
Entonces subieron los maresy nos devoraron el barrio
El cielo navega en los mares como un capitán sin horario.

Los días son pájaros ciegos buscando refugio en mi casa
Y lloran enfermos de miedo y el miedo no sabe qué pasa
Entonces mi casa está oscura me cuida la luz de una vela
Y siento un derrumbe que apura como si estallara la guerra.

Los viejos demonios guardianes devotos de la mariguana
fabrican las muertes normales que llenan los diarios mañana
La noche bastante mugrosa, se acerca irradiando belleza
Podría parecer peligrosa pero es una tierna ramera.

El amor, en verdad, no viene no llega a pedirnos perdón. ¡No, no!
El amor en verdad, no viene no llega a pedirnos perdón. ¡No!

Busco a mi padre”, estupendo blues con una dosis de angustioso llamado a aliviar dolorosos pasajes autobiográficos, se destaca la guitarra requinto durante toda la parte cantada y la armónica en el solo.

Busco a mi padre, es un hombre noble, avergonzado
Quizá sea un alcohólico, perdido en la trama de un delirio
Tal vez sea un hombre, remendándose el corazón

Lo necesito, para sobrevivir
No lo encuentro, en el amor de mis mujeres
Lo he buscado tantas veces, en los lugares equivocados
Lo he esperado desde el odio, a pocos pasos del amor.

Aquí en el hombro derecho, tengo la huella de sus golpes
Y en el pecho un sentimiento, de abandono y rechazo
¡Por favor, si lo ven, díganle que lo necesito!

“El virrey“, la exploración de la banda en diferentes géneros llega en este tema hasta el rap, la combinación suena rara, pero resulta. Violín y scratch, y en el fondo el teclado acompaña; el bajo y batería complementan la obra. Y para el final un estupendo solo de guitarra.

Eres un pequeño borracho soñador
vagando en la ciudad, como un virrey,
cargas tus venas de coca y crack y gritas:
Amigos!!!: soy una pluma fuente! …en una jaula de papel.

Limpias con la lengua la sangre en el cristal
hurgas en las faldas de un angel ciego
nada te importa el oro de su voz
quieres el botin:
Quieres reventar la luna! Antes de que amanezca.

Llegas… al terreno de la muerte, las puertas estan… abiertas.
Hueles… tu propio miedo, como un perro huele su mierda.

Sangre en cristal, dosis de realidad
saliva expuesta rompiendo felicidad
poniendo grapas en tu acta de nacimiento
yo pongo el viaje
tu te vas con el viento.
Soy la pluma que tu vida pinta
con mi tinta, tu alma extinta.
Mi elemento el fuego, mi amor el juego
enseñandole colores a los ciegos
tapando el sol, con un solo dedo,
me trago yo mi ego.
Quieres grifa? Tambien soy el bueno.
Todos saben que mi mierda nunca apesta
todos me conocen como el alma de la fiesta.
Muchas entradas, una salida,
ese es el panteon, mi condena es la vida.
Búscame en la esquina o mi celular
si no quieres tu vida yo te puedo ayudar. (x3)

¿Escuchas? es la vida de un dealer en la calle
yo soy el que vende este debraye.
No hay nadie que me apañe:
acompañame.

Eres un pequeño borracho soñador
vagando en la ciudad, como un virrey,
cargas tus venas de coca y crack y gritas:
Amigos!!!: soy una pluma fuente!… en una jaula de papel.

Limpias con la lengua la sangre en el cristal. (x3)
Limpias con la lengua la sangre…

Limpias con la lengua la sangre en el cristal, si no quieres tu vida yo te puedo ayudar
Limpias con la lengua la sangre en el cristal, búscame en la esquina o mi celular
Limpias con la lengua la sangre en el cristal, búscame en la esquina o mi celular
Si no quieres tu vida yo te puedo ayudar.
Limpias con la lengua la sangre en el cristal, si no quieres tu vida yo te puedo ayudar
Limpias con la lengua la sangre en el cristal, si no quieres tu vida yo te puedo ayudar
Limpias con la lengua la sangre…

“Vacía“, un interesante rock con todos los ingredientes y la fuerza del estilo, tiene una letra insistente, perturbadora y obsesiva.

Voy a ser breve, es hora de cerrar
Tengo que apurar mi trago de mezcal.
Me arranco un abrazo de mujer
Veo por última ocasión bailar a esos hombres que eligen llegar al alba con una devoción sincera.

Es poco lo que quiero decir
No voy a alborotar la sangre
La mujer que apenas conocí no tiene vocación de amante
Está trágicamente vacía no hay nada que motive a amarla.

Está vacía, como un salón de baile fantasmal.
Está vacía, como un andén sin tránsito.
Está vacía, no sabe hablar su corazón.
Está vacía, me duele hacerle esta canción.

Está vacía, como un salón de baile fantasmal.
Está vacía, como un andén sin tránsito.
Está vacía, no sabe hablar su corazón.
Está vacía, me duele hacerle esta canción.

Soy un perdedor y mi mujer me odia.
No hay un bar en mi calle, así que tomo un taxi y cruzo la ciudad.
Soy un perdedor: en 15 minutos ya estoy borracho.
El bar tender es mudo y yo quiero hablar de ti.
Cada beso que te he dado es jodidamente honesto.
Cada beso es la muerte pequeña, la muerte pequeña.

Está vacía, como un salón de baile fantasmal.
Está vacía, como un andén sin tránsito.
Está vacía, no sabe hablar su corazón.
Está vacía, me duele hacerle esta canción.

Está vacía, como un salón de baile fantasmal.
Está vacía, como un andén sin tránsito.
Está vacía, no sabe hablar su corazón.
Está vacía, me duele hacerle esta canción.

Voy a ser breve, es hora de cerrar.

Esa luz, una balada-rock con un arreglo complicado y una buena letra que se entrelaza, aunque en momentos muy a la fuerza, se destaca el solo de violín que la hace notable.

Un televisor para charlar o discutir, una mesa sucia de cannabis y poemas
Una cama herida de delicias y bajezas, bosques de botellas y mi alma en confesión.

Esa luz, esa luz brilla en mi cabeza, esa luz, esa luz
Mis masturbaciones, son ‘vivir como los demás’… sin paz.

¿Cuál es el valor de un corazón en el mercado?, ¿cuánto te daría tu sagrada religión?
Sueñas con el triunfo y su máquina de engaños, pero no comprendes cuánto vale un corazón.

Esa luz, esa luz brilla en mi cabeza, esa luz, esa luz
Mis masturbaciones, son ‘vivir como los demás’.

Voy a morir, esta pieza suave de buen blues es una de mis favoritas del disco y de la banda, una tonada pegajosa con una letra crítica que envuelve su postura ante la religión. La armónica y el riff de piano son magníficos.

Voy a morir, muy firme entre tus piernas
Voy a morir, de una muerte turbia y perversa
Pero antes dime, ¿porqué Jesús perdió la fe?

Voy a morir, dolido de adicciones
Voy a morir, fumando yerba buena
Pero antes dime, ¿porqué Jesús no regresó?

Voy a morir, afuera de tu iglesia
Cargaré con mi cruz, mientras rezas por tu bien
Pero antes dime, ¿qué harías si yo fuera él?

Voy a morir, de una muerte violenta
Voy a morir, según como viví
Pero antes de irme, dime, ¿porqué Jesús sufrió de sed?

Voy a morir, al fuego de tu hoguera
Cargaré con tu cruz, mientras rezas por tu bien
Pero antes dime, ¿qué harías si yo fuera él?

El boxeador, se trata de una pieza en dos partes, la primera una poesia musicalizada y la segunda un ejercicio de free jazz.

¿Puedes amar a un boxeador con sangre en las encías,
sin lana, y con la muerte esperando en el vestidor?
¿Te educaron para salvar a tu hombre,  y curarlo de los males del mundo
que se alojan como coágulos en el corazón?

Eres una joven linda de falda gris nube, recreando sueños de amor…con papá.
Y vienes al hotel  a darme una transfusión de alcohol y carne y vienes…
te vienes…  y vas.
Soy la calle donde dejas caer la sombra.

Soy el vago que te arranca el aroma para existir pero, por favor
recuérdame que ya estoy muerto.
El cielo se va y tú me velas: prende con tachuelas mi cuerpo en la pared  y pinta el hotel.
Tira las puertas  con los puños de tu amor  extráñame de una vez
como a un forastero.
Soy el lobo comelón de moho, soy la lumbre de los ácidos y anfetas
soy el más viejo del bar, un criminal  por guardarme el silencio de los ebrios santos
que me han dado su gracia.

Eres una joven linda de falda gris nube recreando sueños de amor…  con papá.
Y vienes al hotel  a darme una transfusión de alcohol y carne  y vienes…
te vienes… te vienes.

¿Puedes amarme así aunque te cene, aunque te viole con mi órgano de ángel?
¿Puedes amar a un boxeador, después de perder el último combate?

¡Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve, fuera…!

Veneno (a John Lee Hooker), se trata de un boogie al puro estilo de Hooker en su honor, interesante recreación musical pero con una letra muy especial, nada sencilla.

¡Eh, boogie woogie! ¡Eh, boogie woogie!
¡Feel so good! ¡Feel so good!

La muerte me pela el diente, la muerte me pela el diente;
me dice: “John Lee Hooker, vine por ti”.
Si tuvieras 16 -le contesté- , si tuvieras 16
te trataría como a una reina, te llevaría a un hotel
y te daría un gran bistec.

¡Eh, boogie woogie! ¡Eh, boogie woogie!
¡Feel so good! ¡Feel so good!

La noche de blues abierta, tarda en mojarse las piernas
entra y sale desnuda de las nubes sin luna.
Los hoteles sangran demasiado lento: clavan voces roncas en el firmamento
tañen las muchachas tocadas en su pistilo avivado.
¿Quién fundó el tugurio que retumba como infierno?: Los viejos, que de niños rezaban.

¡Eh, boogie woogie! ¡Eh, boogie woogie!
¡Feel so good! ¡Feel so good!

Ayer descendió un ángel negro, lo invitamos a montar
hoy vinieron por sus llaves y sus botas;
sus alas luminosas, ardieron en la estufa, sus manos sin pecados ardieron por un boogie.

¡Eh, boogie woogie! ¡Eh, boogie woogie!
¡Feel so good! ¡Feel so good!

Columnas de hiel, una pequeña pieza musical dedicada, seguramente, para algún mal escritor o periodista.

Ahora está ladrando, ese perro cobarde molido de miedo
se sabe mi nombre y no puede dejar de morderse la pluma
pues le arde en las manos la sólida página de mi dignidad.

Valen los amigos… aunque el mundo ya es viejo
la envidia tiene hijos, creaturas mediocres que escriben muy triste y cobran muy triste
y escupen muy tristes… columnas de hiel.

No te haré el favor de voltear a ver cómo lames fiel la mano de tu amo
tengo una misión que debo atender con el corazón, para el corazón
un asunto humano.

Así que por favor… puedes seguir ladrando.

Dramas para piano y violín, de nuevo una pieza en partes, otro poema musicalizado y una parte de tango, para regresar al tema inicial con un violín estilo clásico. Lo extraño de este drama es que no tiene piano.

Dramas para piano y violín… en la mesa
una mujer se va y te deja sin voz, sientes que un pájaro extraño se aleja
y el corazón ennegrece, se vuelve carbón.

Cuántas canciones, en fin, cuánta perla, cuánta visita nocturna y breve
das y te quedas desnudo en la cama, con un tiro en el alma
sangrando luz.

¿Quién lo soporta? esa pregunta me duele
y la respuesta prefiero ignorarla esta vez.
¿Quién lo soporta? esa duda maldita
esa pena de seda que envuelve la piel.

Dramas para piano y violín… a esas horas
quién se tolera el olor de existir, la madrugada sepulta sus restos
y uno se embriaga hasta el culo ¡qué lujo es vivir!

¿Quién lo soporta? esa pregunta me duele
y la respuesta prefiero ignorarla esta vez.
¿Quién la soporta? esa duda maldita
esa pena de seda que envuelve la piel.

El suicidio del cisne, otro poema musicalizado con un destacado solo de guitarra y un final de armónica magistral.

Yo tramé el suicidio del cisne yo manipulé decenas de cuerpos
yo me cansé de jugar con mi yo asesino yo gané cada apuesta y perdí.
Por eso te recuerdo sin más como quien se aprende de memoria
el perfume de la sangre.
Por eso quiero verte tal cual con ese cinismo desnudo, elegante.
¡Ay, Claudia! ¡Ay, Claudia!

Sé que te quitas el miedo con jabón y mariguana
como ladrón y gitano sé que de noche me extrañas.
Por eso no encuentro la paz, lo sé porque besé el diablo de tu boca.
Por eso te voy a buscar no importa si rompo la noche, si estrello mi copa.
¡Ay, Claudia! ¡Ay, Claudia!

En la paz que me da no andar drogado o convertido en animal, quiero descansar,
estar contigo y tu muerte y con tu aliento de suicida honestidad.
Por eso no encuentro la paz, lo sé porque besé el diablo de tu boca.
Por eso te voy a buscar no importa si rompo la noche, si estrello mi copa.
¡Ay, Claudia! ¡Ay, Claudia!

Mi piel, una suave balada-rock con una crítica ácida a ciertas canciones religiosas, al final música indígena con coros huicholes.

Creo en la virgen de Guadalupe, como en los santos de los pantanos
creo en la pasión de Cristo en vida, como en las putas iluminadas.
Mi piel… tiene cicatrices también. Mi piel… sirve para amarte también.

Creo en los poetas que cazan nazis, como en los hombres que no hacen nada
creo en los milagros de san peyote, y en las bondades de una cerveza.
Mi piel… tiene cicatrices también. Mi piel… sirve para amarte también.

Creo en la proeza de ser un vago, y caminar sobre una moneda
…en las mujeres que odian la luna, cuando están solas con tantos vestidos.
Creo en los suicidas que viajan en tinas, llenas de flores rumbo a su infierno.
Mi piel… tiene cicatrices también. Mi piel… sirve para amarte también.

Creo en las parrandas de mi exarcángel, como en los curas que violan siervos.
creo en las mentiras sobre el paraíso, como en el Diablo fumando miedo.
Mi piel… tiene cicatrices también. Mi piel… sirve para amarte también.

Creo en tu belleza desvergonzada, creo en la promesa de tus labios
creo en mi hombría expuesta a tu hambre, creo en ese brindis por tu orgasmo.
Mi piel… es como un tatuaje en tu piel. Mi piel… tiene cicatrices también.
Mi piel… sirve para amarte también.

Con la reseña y letras de este décimo y último disco de Real de Catorce en su primera etapa, concluyo la primera parte de estos artículos. Dejaré un tiempo para que los 10 discos sean escuchados de nuevo, para que los breves apuntes de cada una de las canciones les provoque dar sus propios puntos de vista sobre esta obra importante en el blues mexicano, y para que se vuelvan a leer y disfrutar las letras de unas canciones hasta cierto punto diferentes que hasta el momento marcan una vanguardia en cuanto a su estilo y contenido, con respecto a lo que se ha hecho en el blues-rock-jazz en México.  Próximamente concluiré este trabajo, en donde hablaré de los discos: Lección de Vida 2009, Una Razón Para Vivir 2012 y Real de Catorce: Recopilación 2012. ¡Hasta la próxima!

Un comentario sobre “José Cruz y Real de Catorce – Discografía y Canciones Parte VIII

  • el 21 agosto, 2018 a las 23:30
    Permalink

    Me da gusto encontrar este lugar para conocer mas del maestro Jose.

    Respuesta

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *