La gira del “adiós” de los Rolling Stones… (otra vez)

The Rolling Stones, para muchos es el símbolo representativo y absoluto del rock & roll, para otros, son una banda que se formó con una visión muy interesante (en su momento), basada en el descubrimiento de los oscuros sonidos del blues, provenientes del Mississippi Delta en la región sureña de los Estados Unidos de Norteamérica (nunca me voy a referir al vecino país del norte como “América” ya que hasta donde tengo entendido, América sigue siendo un continente y no un país), y posteriormente perdieron el rumbo, haciendo algunos trabajos de calidad, especialmente a finales de los 60´s, cuando mezclan el blues con cósmicos pasajes de sicodélia.

Para otros, los Rolling son el trillado ejemplo de los excesos que imperan en el universo rocanrolero, con todo y los pasones de heroína, la botella de whiskey en mano, las groupies, los arrestos y las muertes por sobredosis y/o probables asesinatos. La verdad absoluta sobre esta banda legendaria, está llena de contradicciones y leyendas urbanas que con frecuencia están más que alejadas de la realidad, así que vayamos a los hechos concretos y de ahí cada uno de ustedes podrá sacar sus propias conclusiones:

Antes que nada, quiero dejar en claro que al igual que muchos de ustedes (chavos ya no tan chavos), crecí escuchando y admirando la música de este grupo, que debo confesar, hasta la fecha me trae buenos recuerdos, sin embargo, con muchos kilómetros recorridos alrededor del mundo, con una nutrida experiencia vivencial en materia de conciertos, y siendo un estudioso del rock, el blues, el jazz y muchos otros sub géneros que de ahí se deslindan en cascada, me atrevo a pensar que tengo los suficientes elementos para emitir un juicio crítico y objetivo sobre la evolución de los Stones al paso de los años (no han tenido mucha, pero hay que llamarla de alguna manera).

Esta banda –en toda su historia- ha tenido cuatro verdaderos músicos: el multi-instrumentalista y autentico fundador del grupo, Brian Jones, el baterista Charlie Watts, el guitarrista ex Bluesbreaker Mick Taylor, y el tecladista y road manager Ian “Stu” Stewart mejor conocido como el “sexto stone”, quién por cierto para muchos es desconocido, pero estuvo con la banda en sus mejores años y se alejó paulatinamente a principios de los 70´s cuando la música pasó a segundo término y los enredos de Brian, Mick y Keith con la ley, dominaban las primeras planas de los diarios y los tabloides.

El último trabajo que realizaron en un estudio fue hace 15 años con “A Bigger Bang” un material que se puede calificar como mediocre en el mejor de los casos. Las giras de “Steel Wheels” y “Voodoo Lounge” marcaron el regreso a los escenarios, de esta agrupación que a decir verdad ya estaba cayendo en el olvido. Habiendo tenido la oportunidad de presenciar conciertos de ambas giras, puedo decir que las presentaciones fueron de calidad, muy energéticas, pero básicamente con un toque de nostalgia que atrajo a nuevos seguidores, aunque fuese de manera efímera, pero siendo honestos, me pareció un acto de “oldies” muy bien montado claro está, pero sin nada nuevo que ofrecer.

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El problema es que después de eso, Mick Jagger decidió que la creatividad artística ya no era un elemento importante en el repertorio del grupo, sino más bien capitalizó en la oportunidad de convertir a los Stones en una máquina de hacer dinero… ¡mucho dinero! Y no es que esto sea malo, a todos nos gusta el dinero, pero la estética de creatividad artística, y la ética profesional de una banda que se debe a sus fieles seguidores, se extravió en el camino.

Rolling Stones – Under My Thumb:

Aquí entramos en el detonante que me motivó a escribir este artículo y a compartir mi perspectiva con todos ustedes amigos lectores. La Gira de los Rolling Stones 2016, la que dicen que “ahora sí” ¡será la última! ¿Pero que no dijeron eso después de “Voodoo Lounge”? y si mi memoria no me traiciona fue lo mismo que nos dijeron en el 2012, cuando hicieron un tour de ciudades “muy selectas” cobrando precios excesivos por los boletos para sus conciertos, ¿para tocar las mismas canciones que hemos escuchado una y otra vez durante décadas, pero cada vez con menos calidad?

Me vienen a la mente bandas que tienen los mismos, o más años en el camino, que los Rolling Stones, y se esfuerzan por seguir produciendo nuevas propuestas, con calidad, imaginación, creatividad, y sobre todo con ese ímpetu que lleva a una banda de cualquier género, a reinventarse cada noche en el escenario para cautivar a su audiencia, lo que denota algo muy relevante: el respeto y lealtad a su público, y a sí mismos.

Cuando las Piedras Rodantes anuncian que vienen a nuestro país (a tocar lo mismo de siempre), en el peor y más inadecuado foro de la Ciudad de México, cobrando hasta 10 mil pesos por un boleto, me parece no solo aberrante, sino una falta de respeto a un público que les ha sido fiel por siempre, a pesar de que Keith Richards toque fuera de tono, y no tenga la decencia de acordarse de las letras de las canciones que el mismo escribió, y a pesar de que somos un país que pasa por uno de los peores momentos en el aspecto económico y social, y creo yo, no merecemos que nos quieran cobrar las perlas de la virgen por escuchar a unas piedras rodantes, que tienen años rodando cuesta abajo.

El viejo truco de “esta será nuestra última gira” les ha funcionado de maravilla durante años, para jalar gente que nunca tuvo la oportunidad de verlos y ahora quizá están pensando si vale la pena pagar tanto, para ver un espectáculo que cae en lo desgastado, de una banda que hoy, es como una sombra de lo que alguna vez fue.

Sé muy bien que, a fin de cuentas, cada quien sabe en que gasta su dinero, pero ese no es el punto de este artículo, y quiero que se entienda bien la idea, los rock fans mexicanos somos muy fieles a nuestras bandas favoritas, pero el fan merece respeto.

Hace varios años, Eric Clapton iba a venir a México, pero cuando se enteró de lo que iban a costar las entradas para verlo tocar, se rehusó a incluir a la Ciudad de México en su gira. Eric Clapton, como uno de los principales responsables de dar a conocer el blues a las audiencias de jóvenes británicos e incluso norteamericanos en los 60´s, siempre se preocupó porque los artistas de blues recibieran regalías por la música que les era plagiada por bandas de la “invasión británica” que, en muchos casos, destrozaban las versiones originales de las canciones que interpretaban.

También creó el Crossroads Guitar Festival para ofrecer un foro a artistas creativos que eran ignorados por el monstruo comercial de la industria musical, y fundó una clínica de rehabilitación para músicos caídos en desgracia, en ocasiones sin cobrarles ni un dólar.

Siempre he creído que muchos artistas se intoxican con el poder que les brinda la fama, pero se olvidan de que todo el dinero que ganan, proviene de los bolsillos de aquellos que compran sus boletos, sus playeras y memorabilia, y sus discos, aunque en ocasiones estos no contengan material de buena calidad.

Hace unos días un reportero le preguntó a Keith Richards y a Mick Jagger sí traían algo nuevo que ofrecer a su público, y la respuesta fue que están “pensando” en hacer un álbum, pero que, si esto sucede, sería probablemente después de su gira por Latino América. Este es el caso de una banda que hoy regresa a “despedirse” sin dar nada a cambio a su leal ejército de seguidores, con precios fuera de nuestra realidad económica, para presentar el acostumbrado circo itinerante de refritos. El tema es intenso y seguramente polémico, pero nos da mucho que reflexionar.

The Rolling Stones – Washington 1994 – Voodoo Lounge Tour Opening Night:

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