José Cruz y Real de Catorce – Discografía y Canciones Parte VII

9. Nueve – 2000 (CDDP-1207) FONARTE LATINO S.A. DE C.V.

1. Déjame tranquilo
2. Agua con sal
3. El gárgaras
4. Sola
5. Un buen café
6. El misterio de las cosas
7. Al poeta
8. Adiós, partí
9. Mi Susy
10. No soy el hombre de tu vida

Letras y música: José Cruz Camargo.
Real de Catorce: José Cruz/ composición, voz, armónica, guitarra; Fernando Abrego/ batería; Jorge Velasco/ bajo; y Julio Zea/ primera guitarra.
Invitado – Carlos Torres, violín y teclados.

Déjame tranquilo, este buen disco inicia con un fabuloso blues lento, que yo describiría como un tema que refiere perfecto el estilo bluesero de la banda con una letra poética y muy bien hecha, con una instrumentación adecuada que resalta la armónica de José, el requinto de Julio, el apoyo en el piano de Carlos y la exacta sección rítmica de Fernando y Jorge; simplemente deliciosa.

Nunca ningún amante es perfecto, ni tiene la sonrisa adecuada.
No siempre dice la palabra dulce; a veces, ni siquiera sabe hacer el amor.
Pero la magia del momento, toca muy bien su blues.

Hay días en que me desmorono, como la sombra de una viuda arruinada.
Vivo el peligro de morderme las encías, de recordar que sólo soy un malherido.
Y ¿saben?, cómo deseo un cigarro que se consuma en diez años,
beberme mi vida a sorbitos como si fuera una cuba.

Y bueno, a ti, que me has visto con la reuma de esas noches,
no pagues por conocer cómo se fue tu pubertad en esos blueses.
Al final siempre vas a odiarlos.
No me sigas, no me tientes, no me pidas que te desvista, no…

No necesito una amante ahora, déjame tranquilo.
Quiero mirar mis propias dudas, desde el puente del valor,
Arrojarme hacia la noche, de la noche vengo yo.

Pude besarte la cintura, adorarte, pero no.
Cada palabra sería un incendio, una grave insinuación;
y me escondo en el silencio, en silencio vivo yo.
No necesito una amante ahora, déjame tranquilo.
Quiero mirar mis propias dudas, desde el puente del valor;
Despertarme con tu ausencia, ¡cuánta ausencia, digo yo!

Agua con sal, riquísimo ritmo de blues lento, con una estupenda guitarra principal y qué decir del piano sencillito pero carismático. Nuevamente en esta pieza se destaca el espírutu netamente bluesero de la banda. ¡Maravillosa!

¡Mama!, tengo un corazón muy oscuro.
¡Mama!, tengo un corazón pecador.
Llevo aquí en metal, un pedazo de carbón, Mamá.
Soy el perdedor en el póker de tu vanidad.

¡Oh, mama!, soy la oveja negra en tu nido.
¡Oh, mama!, prende una cerita por mí,
No me busques más, déjame vivir así.
Soy el perdedor en el póker de tu frenesí.

¡Oh Mama!, fíjate en mi boca, en mis modales.
¿Soy el que soñaste o un borracho más en las ciudades?
Besa mis heridas, dame de beber mamá.
¡Oh Mama!, no me des más agua con sal.

¡Mama!, tengo el corazón naufragando.
¡Oh Mama!, como un barco en la tempestad.
Besa mis heridas, dame de beber Mamá.
¡Mama!, no me des más agua con sal.
¡Oh Mama!, no me des más agua con sal.

El gárgaras, el swing en todo momento, con esplendor, y tintes de jump blues y jazz. Para disfrutar, bailar y ponerla en el lugar de las memorables de la banda. La armónica lo mejor de la rola, desde luego sin demeritar el trabajo instrumental de todos los demás.

Un hombre va vendiendo a fe su propia lluvia.
Cuán larga es la calle 10 no cabe duda.
El rey del swing saluda al sol, como un Hitler.

Lulú y alcohol 96, apura el hombre.
Navega a pie, los sueños cree, invertebrados.
El rey del swing saluda al sol, como un Hitler.

Sola, buen gran rock enmarcado con una sencilla y buena letra, destacada armónica y el órgano de fondo, la primera parte de principio a fin cuenta con estupendos arreglos. En la segunda parte, se presenta una interesante improvisación.

A pesar del amor que te sigue detrás, tú no quieres nada, nada tienes que dar.
Y estás sola, estás sola, estás sola en tu jaula, soledad.

¿Quién te dijo que no te dejaras hacer?
Tú deseas tocas que te toquen también.
Y estás sola, estás sola, estás sola en tu cama, soledad.

Nocturna, marea de hotel, si tú navegaras si te aventuraras tal vez…

A pesar del amor que te sigue detrás, tú no quieres nada, nada tienes que dar.
Y estás sola, estás sola, estás sola en tu jaula, soledad.
… estás sola en tu cama, soledad.
… estás sola en tu jaula, soledad.

Estás sola, estás sola, estás sola, estás sola, estás sola en tu jaula, soledad.

Un buen café, José y la banda dan cátedra en esta buena rola: boogie, ragtime, blues, jazz, rock; el género no es lo importante. Lo que sí, una corta pero buena letra, así como una instrumentación impecable poco usual, con un violín bien tocado por Carlos Torres.

A los globalifóbicos del mundo

Esta vida es rara en verdad, vivo tenso en la modernidad.
No hay remedio me voy a matar.

Lo he intentado y no lo puedo hacer (Lo ha intentado y no lo puede hacer).
Siempre traigo un terrón de fe, que me alcanza para un buen café.

Tus tacones, lápices de luz, escribieron love you en la pared.
Te seguí al salir y me extravié.

Lo he intentando háganme el favor, siempre traigo un terrón de honor.
Que me alcanza pa´ hacerte el amor.

Esta vida es rara en verdad, vivo tenso en la modernidad.
No hay remedio me voy a matar.

Lo he intentado y no lo puedo hacer (Lo ha intentado y no lo puede hacer).
Siempre traigo un terrón de fe, que me alcanza para un buen…

El misterio de las cosas, ¿un bolero?, bueno, se trata de una pieza lenta jazzeada, con una rica y sensual armónica, que da pauta al solo de guitarra y al solo de piano eléctrico.

Tienes esa risa maliciosa, ríete de mí.
Sabes el misterio de las cosas, bésame.
Tárdate en llegar, mójame en tu mar calmo.

Nunca he esperado nada más, de nadie.
Y he vivido para amar, solo a nadie.
Tárdate en llegar, mójame en tu mar, cólmame.

Tienes esa risa maliciosa, ríete de mí.
Sabes el misterio de las cosas, bésame.
Tárdate en llegar, mójame en tu mar cólmame.

Al poeta, un rock latino sabroso con una guitarra santanesca de principio a fin, y la participación del violín que le da un toque mágico a la rola.

A Jaime Reyes

No existen ciudades que lloren, a cada poeta que muere.
Si viven su vida en secreto, quién va a recordarlos jamás.

Arrojen la flema de fuego, blasfemen, espanten los buitres.
Enseñen amor en los sueños, escriban encima de Dios.

Sigan con su ruido eterno, no recobren la cordura.

No quiero ablandarme, no puedo.
Tu muerte me quema los dedos.
¿Por qué masticaste ese frío?
¿Por qué ese portazo infeliz?

No quiero ablandarme, no puedo.
Tu muerte me quema los dedos.
¿Por qué masticaste ese frío?
¿Por qué ese portazo infeliz?

Sigue con tu ruido eterno, no abandones tu bolero.
Sigue con tu ruido eterno, no abandones tu bolero.
Sigue con tu ruido eterno, no abandones tu bolero.
Sigue con tu ruido eterno, no abandones tu bolero.
Sigue con tu ruido eterno, no abandones tu bolero.

Adiós, partí, un gran blues lento enmarcado con un órgano en primer plano, buen requinto

A Esther

Adiós partí, y me llevé entre otras cosas.
Una pizca de tu magia, un pan, y una prenda con tu aroma.
El autobús dejó, nuestra ciudad llorona,
y me encontraron los recuerdos entregándome a la noche, como un cuervo que se va a morir.

No es justo hablar de esta forma, pero me duele la sombra.
Un tonto dijo: ¿por qué riegas las rosas marchitas?
Quizá no deba contarte, pues es quitarme la ropa.
Para enseñarte una herida que tú, que tú ocultas a solas.

Adiós, mi bien, dejé debajo de la tarde.
Mis deseos aún calientes, vibras de la buena suerte.
Una carta con mi nombre, firmada a fuego y sangre, y mi fe en el amor.

Adiós partí, y me llevé entre otras cosas.
Una pizca de tu magia, un pan, y una prenda con tu aroma.
El autobús dejó, nuestra ciudad llorona,
y me encontraron los recuerdos entregándome a la noche, como un cuervo que se va a morir.

No es justo hablar de esta forma, pero me duele la sombra.
Un tonto dijo: ¿por qué riegas las rosas marchitas?
Quizá no deba contarte, pues es quitarme la ropa.
Para enseñarte una herida que tú, que tú ocultas a solas.

Adiós, mi bien, dejé debajo de la tarde.
Mis deseos aún calientes, vibras de la buena suerte.
Una carta con mi nombre, firmada a fuego y sangre, y mi fe en el amor.

Mi Susy, cualquier semejanza con el “My babe” de Little Walter, es una acertada coincidencia. Que más da, éste rcanrolito tiene lo suyo y me gusta. Lo triste, es el tema de que trata la letra, en contraste con la alegre música.

Mi Susy no para de beber. Mi Susy no para de beber.
Apenas se despierta, se toma lo que encuentra.
Mi Susy no para de beber.

Mi Susy se viste pa´ beber. Mi Susy se viste pa´ beber.
Se arregla como reina, termina hecha una pena.
Mi Susy se viste pa´ beber.

No puede detenerse, tiene la noche enredada en todo el cuerpo.
No quiere entender, se va a acostar con cuanto extraño ha de ver.

Mi Susy se cura con tequila. Mi Susy se cura con cerveza.
De golpe se emborracha, y agarra otra racha.
Mi Susy no para de beber.

Mi Susy, mi Susy, mi Susy, mi Susy, mi Susy, mi Susy, mi Susy, mi Susy.

Mi Susy no para de beber. Mi Susy no para de beber.
Apenas se despierta, se toma lo que encuentra.
Mi Susy no para de beber.

Mi Susy no para de beber.
Mi Susy no para de beber.

No soy el hombre de tu vida, complicada de clasificar, esta bella pieza de jazz que contiene una larga suite instrumental, estupendamente bien ejecutada. Aunque rebasa los diez minutos de duración, no hay desperdicio. Con este tema se cierra, el que considero el álbum de Real de Catorce, que definitivamente, más me gusta.

Creo que nunca había odiado a nadie, como a ti.
Quizá podría evitarlo pero, me produce un gran placer.
El motivo es una simple tontería: no soy el hombre de tu vida.

Entre el cielo y el infierno escogí, esta guerra en las meras entrañas.
Que me incita a buscarte, dónde andas, con quién vives, con quién duermes
dónde estás.
El motivo es una simple tontería: no soy el hombre de tu vida.

Te recuerdo a cada instante, no me puedo concentrar.
En mis cosas, en mi vida, todo me resulta mal.
Y soy cliente de la angustia, tengo miedo de que seas feliz.
Si en el cielo estaba escrito, el destino me engañó.

Creo que nunca había odiado a nadie, como a ti.
Quizá podría evitarlo pero, me produce un gran dolor.
El motivo es una simple tontería: no soy el hombre de tu vida.
Y me consume esta ira, no soy el hombre de tu vida.

No soy el hombre de tu vida… No, no
No soy el hombre de tu vida… Oh, no

En una sesión de blues quisiera tocar con todos los muertos.
De la aguja, del alcohol y del amor.
Estar en el limbo así, perdiendo mi tiempo.
Sin los zapatos, sin la camisa, con el puro espíritu.

En una sesión de blues quisiera tocar con todos, los muertos.
Con el corazón, del corazón, no dejarme llevar más que por el viento…

 

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