Robert Johnson – ¿A la velocidad del diablo?

Primero una coda

Quisiera aprovechar este espacio para agradecer a todos los que se tomaron el tiempo de responder a mi nota del mes pasado. ¡Muchísimas gracias! Sus comentarios fueron muy luminosos para mí.

En la última parte de la conversación, agregué: “Quisiera aclarar que no soy purista, ni -mucho menos- estaba sugiriendo que no se debe cantar blues en otro idioma que el inglés. En breve, lo que sugería era que a mí me parecía imposible adecuar el ritmo del español a una canción de blues. Los ejemplos que dan de cantantes mexicanos que sí lo hayan logrado, me ha sido educativo. Ahora los tengo que buscar y escuchar.” Retomaré la cuestión de no ser purista en el futuro. Hoy quisiera dirigirme a otra controversia.

Recientemente me topé con la siguiente conjetura: que escuchamos a Robert Johnson a la velocidad incorrecta. Por haberme hecho llegar esta idea, estoy endeudado –como lo estoy tan frecuentemente– con el lutier A J Lucas que lo mencionó en su página de Facebook.

En breve la teoría es que las grabaciones de Robert Johnson que conocemos no suenan a su velocidad natural, sino demasiado rápido, y en consecuencia las canciones suenan demasiado alto. (Curiosamente, según lo que he leído, esta teoría está muy fuerte en Japón.)

De ser cierto, hay una variedad de posibles explicaciones: tal vez fueron grabadas accidentalmente a eso de las 72 rpm y no a las 78 rpm en que están reproducidas; o la posibilidad –que mencionó Dave Van Ronk reportando lo que había hablado con Mississippi John Hurt–, de que era la única manera en que un disco de 78 rpm hubiese suficiente espacio para una canción demasiado larga; o bien, tal vez, se hizo deliberadamente para dar cuerda a la leyenda.

¡Y qué leyenda! ¿Ha habido una leyenda del blues más conocida y duradera que la de Robert Johnson que vendió su alma al diablo en una encrucijada a medianoche, a cambio de convertirse en el mejor guitarrista de blues de todos los tiempos?

Sin duda es una leyenda que aún perdurará, hay los que de ninguna manera la van a abandonar. En los comentarios en YouTube hay quien asevera que la razón por el timbre curioso y único de la voz de Robert Johnson es precisamente una consecuencia del contrato con el diablo y sugiere que cualquiera que no esté de acuerdo con su teoría venda su alma también para ver ¡cómo queda su voz!

En contraste, leí otras reacciones que me parecen acercarse más a lo creíble. Uno escribe, refiriendo a las grabaciones a menor velocidad: “Definitivamente suena más como la velocidad correcta. Incluso los zumbidos y traqueteos en la guitarra suenan bien. Además, cuando uno oye al vibrato en su voz a la velocidad tradicional, simplemente no suena a nada que una laringe humana normal podría producir.”

Personalmente, hay una cosa que me parece clara… las grabaciones ‘corregidas’ ni me suenan lentas, ni me suenan graves. ¿Qué opinan ustedes?

Pueden encontrar algunas de las grabaciones con la velocidad ‘corregida’ en estos links:

“Hell Hound on my Trail”

“They’re Red Hot”

“Preaching Blues”

“Love in Vain”

“Sweet Home Chicago”

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