Editorial

¡Siempre hay otra opción!

En el transcurso de estos duros días de confinamiento, he tenido, como creo que muchos, la oportunidad de repasar extenso material de rock y blues de mi colección y mucho más.

Libros, revistas, textos, páginas web, videos en dvd, blu-ray, en archivos, en los sistemas de tv; audios en casete, vinil, cd, y en streaming. Conciertos y audiciones online, etc. Colecciones completas, obras tradicionales y especiales de artistas clásicos, que forjaron, sin duda, el camino a lo que hoy en día escucho y comparto en este proyecto de difusión del blues en México.

Pero principalmente, lo que más he disfrutado son los más recientes proyectos de blues y rock, las colecciones de nuevos discos que me comparten: Frank Roszak Promotions, Blind Raccoon, Delmark Records y en mínima cantidad, lo que se hace en el país.

He revisado la discografía y material visual de los últimos personajes nominados a premios de blues en las diferentes instancias. Me he dado la oportunidad de recorrer todos los caminos posibles que se abren a través de los nuevos medios de comunicación, es decir, dándole oportunidad al blues contemporáneo y a lo novedoso de los géneros cercanos a él. Actividad provechosa y excitante, y muy poco socorrida.

Con este ejercicio, recuerdo que cuando inicié en el ambiente del blues en México, siempre reflexionaba, acerca del por qué el género se encontraba en un bache de reconocimiento y difusión, que me comentaban se encontraba desde muchos años antes.

Prácticamente, de siempre. Qué si en la época del rock de los 60, no hubo un desarrollo porque todo lo que hacían eran covers, que si en los 70 posteriores al Festival de Avándaro, que porque el gobierno prohibió las tocadas, en los 80 que porque se le dio prioridad al rock en tu idioma, en los 90 que porque comenzaron a autorizar los grandes conciertos, en los 2000, y 2010 que porque bla, bla, bla.

En fin, muchos seguirán atrapados en pretextos y falta de autocrítica. Cuántos años de culpar a todo, cuántos años desperdiciados, cuántos años de lo mismo, pero lo bueno, es que…

¡Siempre hay otra opción!