Blues a la Carta

Reseña del Festival de Blues en Chicago 2025 – a

Introducción

La cita anual con el original blues de Chicago ya es una fecha imperdible en mi agenda. Y en esta ocasión, el anuncio oficial de las días a realizarse y la programación se retrasó hasta la mañana del 16 de abril. Me enteré mediante un comunicado que recibí via correo electrónico enviado por DCASE (Department of Cultural Affairs and Special Events).

En el encabezado de la detallada información decía: “La ciudad de Chicago anuncia el cartel del Festival de Blues de Chicago 2025, del 5 al 8 de junio, con Mavis Staples, Christone “Kingfish” Ingram, Bobby Rush y más. Cuatro días de actuaciones gratuitas por toda la ciudad, incluyendo el Parque del Milenio, el Teatro Ramova y la calle Maxwell”.    

Después de la minuciosa revisión del comunicado, comencé el proceso de las acciones necesarias para cumplir con un deseo más… asistir por quinta vez consecutiva al festival gratuito de blues más grande del mundo. Sin duda, sería fantástico estar ahí, ya que, como dice el dicho… ‘no hay quinto malo’.

Y así fue, como a tan solo 50 días de llevarse a cabo, inicié con las reservaciones de vuelos y hospedaje, y con un bosquejo de itinerario. La aerolínea seleccionada fue Volaris y el hotel resultó el tradicional y viejo conocido Congress Plaza Hotel. Debo mencionar que, desde ese momento de las reservas, la aventura comenzaba esperanzado a que nuevamente resultara un viaje inolvidable como lo han sido las ediciones anteriores.  

Día 0: Miércoles 4 de junio

Todos los preparativos para el viaje, estaban concluidos. La maleta y mochila, contenían lo necesario, y desde luego, llevaba conmigo algunos ejemplares de mis libros: Blues a la Carta y Blues a la Carta. De Colección, así como también el que recién se ha publicado y participé en la edición: Huella Azul. Primera Parte de María Luisa Méndez.

De estos libros, la idea era compartirlos con personajes importantes de la capital del blues para que se siga el vínculo con ellos y conozcan un poco de lo que hacemos en México con respecto a nuestro género consentido. Por ahí también cargué con un par de playeras de Blues Demons para compartir al igual con algún bluesero de por aquellos lares.

Al filo de la medianoche, ya me encontraba con el nervio y las ilusiones a flor de piel, en la sala de espera del Aeropuerto Internacional Benito Juárez. El avión despegó a tiempo cerca de las 2:00 am. Curiosamente, estaba a tan solo 14 horas del inicio de la 41ª edición del Festival. Así que era tiempo de descansar durante el vuelo y cargar baterías para la intensa actividad que me esperaba.  

Día 1: Jueves 5 de junio

Muy temprano por la mañana (5:00 am hora de Chicago) a unos minutos del aterrizaje, desperté y comencé a recorrer mentalmente lo que haría, desde la salida del avión, el trasaldo al hotel, el recorrido express por las calles de Chicago, etc. Todo esto previo a dirigirme al Teatro Ramova, sede del primer día de Festival.

La primera parte de estas actividades fueron sin contratiempos: el paso por migración, el camino hacia la estación O’Hare de la Blue Line del tren hacia el hotel, así como el resguardo de la maleta. Y listo para el recorrido por las concurridas calles del Downtown de la Ciudad de los Vientos.

La parada inicial fue para tomar un rico desayuno en el legendario restaurante Lou Mitchells situado en el 585 W. Jackson Boulevard. Enseguida, tomar una fotos en la nueva placa de la ruta 66 en la Michigan Avenue, y en el Parque del Milenio, aún con pocos visitantes un día antes del Festival.

Para luego ingresar por primera vez al mismísimo Instituto de Arte de Chicago y admirar pinturas de reconocimiento mundial, de Van Gogh, Salvador Dalí y una exposición especial de Frida Kahlo; entre infinidad de obras y objetos únicos e invaluables que se exhiben temporal y permanentemente en el precioso lugar.

Todavía quedaba un poco de tiempo antes del check in, así que atendiendo al pie de la letra los tips y recomendaciones de nuestra amiga Esther, residente en esa ciudad, tomamos un almuerzo (o ya comida) y una refrescante bebida en la exclusiva terraza enclavada en el piso 21 del London House Hotel, que tiene una vista espectacular hacia el río Chicago.

El ingreso al Congress Plaza Hotel fue un trámite rapídisimo, para correr literalmente a la Red Line del tren a fin de llegar a tiempo a la cita en el Teatro Ramova, lugar que ya conocía del año pasado donde también iniciaron las actividades en el primer día de Festival. Antes de llegar, por el camino aproveché un rápido vistazo por fuera y foto del estadio de beisbol, Rate Field donde juega el equipo de las Medias Blancas de Chicago.

Finalmente, al llegar realicé una visita a la mesa de acreditaciones de prensa para cubrir el evento en el Teatro, y al entregármela, de inmediato ocupé mi lugar correspondiente para disfrutar la programación del día…

Antes de las actuaciones musicales, a partir de las 4:00 pm se presentaron las llamadas ‘Sesiones de Blues’; primero fue una mesa de discusión de la revista Living Blues con la participación de uno de sus fundadores: Jim O’Neal, además con Scott Barretta, Brett Bonner, Bruce Iglauer y Deitra Farr, moderada por Dick Shurman. Se trató de comentar la importancia de la revista establecida en 1970, por lo tanto, ha llegado a sus 55 años de vida. Y por supuesto, se encargaron, principalmente Deitra Farr, en recordar a la audiencia de que el Blues es una aportación a la cultura del mundo de los afroamericanos.

En el intermedio, la música de blues tradicional y contemporánea con grabaciones comenzó a sonar en el lugar por parte de Tom Marker, el asiduo maestro de ceremonias del Festival, pero que hoy fungió solo como DJ. Entonces se dio paso a la segunda actividad de la tarde, a una interesantísima entrevista de Julia A. Miller (Presidenta/CEO de Delmark Records) con el multipremiado y veterano bluesman Bobby Rush. Bobby contestó las preguntas con su acostumbrada picardía, pero Julia siempre encontró la manera correcta de encauzar las respuestas de Rush para cumplir con el objetivo de conocer más y en persona al distinguido personaje más allá de su papel como músico.

El concierto con programa doble arrancó espectacularmente con Billy Branch & The Sons of Blues, que hoy contó con músicos agregados a su alineación habitual, una sección de metales, y una de coristas, quienes recorrieron de manera espectacular un repertorio compuesto por una serie de éxitos de la banda. Y el gran final, se dio con la nueva grabación recientemente publicada, Begging For Change, a la que se sumó al escenario un número de jóvenes entusiastas para interpretarla. El calor en el recinto comenzó a sentirse a pesar del aire acondicionado que trabajaba a todo vapor desde el inicio del evento.

Durante el intermedio tuve la fortuna de platicar brevemente con Billy Branch, para cumplir con la primera misión de entregarle un par de libros… ¡gracias Billy por atenderme aunque me brinque la fila! También, me encontré en el lobby del teatro con el director ejecutivo del Festival, Carlos Tortolero, a quien le entregué libros y le comenté algunos aspectos del proyecto de Cultura Blues y en general del blues en México. Carlos fue quien finalmente me apoyó para las acreditaciones de prensa correspondientes a los siguientes días de Festival en el Millenium Park… ¡muchas gracias Carlos!

Acto seguido, Bobby Rush con su gran banda y coristas, hicieron una actuación impecable con blues, soul, y funk que puso al rojo vivo al público. Rush de 91 años cuenta con una vitalidad inusitada, recorre el escenario una y otra vez cantando y en algunas ocasiones tocando la armónica. Desde luego también, con sus historias cómicas entre, y durante las canciones de su variado repertorio, inclusive se da un tiempo para bromear con sus coristas y el público… todo un entretenedor de primera.

El largo día llegó a su fin, casi a la medianoche ingresé a mi habitación para descansar y como dije al principio recargar batería, porque seguramente el siguiente día estaría lleno de actividades y por supuesto, de disfrutar actuaciones en los tres escenarios del Festival.

Día 2: Viernes 6 de junio

La fresca mañana del segundo día en Chicago la inicié con un suculento almuerzo en el Pittsfield Café, uno de los lugares al que he asistido en años anteriores. De ahí me dirigí a pasar la mañana hacia el Zoológico Lincoln Park, un paseo agradable y muy tranquilo por los bellos jardines, para admirar los edificios desde ahí; y por supuesto, algunos ejemplares de la fauna que se encuentra en el lugar. Un parque gratuito sumamente limpio y con muchas especies que se ven muy bien cuidadas. Definitivamente, una buena opción para iniciar la jornada.

De regreso hacia el Millennium Park, se me sugirió una parada por la Magnificent Mile para conocer el esplendoroso Starbucks más grande del mundo, llamado Starbucks Reserve Roastery. Se dice que este local de 5 pisos ocupa una superficie de más de 3,200 metros cuadrados. Y a unos pasos de ahí, visité una enorme nueva tienda en esa zona de la Avenida Michigan, la Harry Potter Shop, definitivamente, otra divertida visita. Después de esto, quedé listo para el blues de hoy.

La visita a la primera jornada del Festival en el Millennium Park, la comencé en el stand de medios para solicitar mi brazalete que distingue a la prensa autorizada a cubrir el evento. De ahí, una visita rápida por los distintos stands de la Villa del Blues Ya sonaba en el escenario con gran potencia un blues rock estridente con una guitarra puntillosa y una banda que le seguía con prestancia. Se trataba de Jamiah “Dirty Deacon” Rogers and The Dirty Church Band, quienes realizaban una muy aparatosa actuación, para el disfrute del público reunido en el escenario: Rosa’s Lounge.   

Al final de su actuación, me dirigí con tiempo al Jay Pritzker Pavilion, escenario principal del Festival, a fin de encontrar mi lugar, saludar a la pandilla de los fotógrafos conocidos en ediciones pasadas y esperar unos minutos para disfrutar a las cuatro sensacionales actuaciones programadas para esa tarde-noche. La primera sorpresa de la tarde fue encontrarme con mi entrañable amigo de la ciudad de México, Roberto Dueñas. En diferentes momentos y espacios dentro del Festival nos encontramos y saludamos al igual que con su esposa Yola… ¡qué agradable encuentro amigos!

La primera actuación fue la del guitarrista D.K. Harrell, indudablemente, resultó una de las más destacadas presentaciones de todo el Festival. Harrell tiene todo el toque guitarrístico de B.B. King, y algo más. Originario de Ruston, Louisiana, cuenta la historia que se inició tocando la armónica al estilo de Little Walter, pero a los doce años se interesó por la guitarra. Y qué bueno porque con este tipo de artistas el blues seguirá vivo y sano. Recientemente ha publicado su segundo disco Talkin’ Heavy, su primero para Alligator Records.

Le siguió a D.K. una nueva sorpresa la vocalista de Manchester, Inglaterra, pero ahora viviendo en Canadá: Dawn Tyler Watson. Con un repertorio fresco y original, dictó cátedra durante su presentación impecable. Se nota a leguas, su estudio de jazz en cada una de sus candentes interpretaciones. La banda se destaca aparte, logrando junto a la cantante una amalgama sobresaliente… ¡qué gran tarde de sorprendentes actuaciones!

La tercera actuación, bajo un poco la intensidad pero de ninguna manera la calidad, se trató del dueto conformado por John Primer y Steve Bell. Ambos artistas recorrieron su repertorio con una serie de temas clásicos, algunos de ellos plasmados en el más reciente álbum de Primer: Grown in Mississippi. La voz y guitarra de John lució con majestuosa determinación, y de igual manera, lo fue la armónica de Steve, haciendole los honores, como no, a su legendario padre Carey Bell.

El último show de la noche fue el esplendoroso Tributo por el Centenario de B.B. King, realizado por The B.B. King Centennial Band y la actuación especial de los guitarristas: Jonathan Ellison, D.K. Harrell y Christone “Kingfish” Ingram. Uno más de los actos destacados de esta edición. Curiosamente, tres de los mejores en un solo día. La intensidad y excelente interpretación de cada uno de los guitarristas y cantantes que ofrecieron este merecido homenaje al Rey del Blues fue creciendo de tema en tema. Pero para mi gusto, los más sobresalientes fueron D.K. Harrell y el fuera de serie “Kingfish”; para culminar con un trío espectacular que interpretó The Thrill is Gone… ¡vaya forma de cerrar la jornada! Gracias a D.K. Harrell por su tarjeta, plumillas y foto… ¡muy buena cosecha de souvenirs!