Blues a la Carta

Reseña del Festival de Blues en Chicago 2025 – b

Día 3: Sábado 7 de junio

La mañana de la tercera jornada, fue hasta cierto punto relajada. Un ligero desayuno con donas y café en Stan’s Donuts, un paso rápido por Ross a comprar algunas prendas para llevar a la familia y estar listo muy temprano en el Millennium Park y disfrutar de un día lleno de blues. Por cierto, de manera alegre, sin tristeza como algunos profesan absurda y metódicamente por ahí. Recientemente el jefe Buddy Guy comentó al respecto… «Inclusive, aunque el blues sea triste, convierte tu tristeza en alegría. ¿Y no es eso algo hermoso?«.

En fin, al mediodía ingresaba presuroso al Parque del Milenio. Tocaba ya en el escenario del Visit Mississippi 2 Blues for You, un interesante dueto de piano y batería, de Indianola, Mississippi, que recientemente había llamado la atención en el Desafío de Bandas en Memphis. Con ese fondo musical, hice un recorrido de doctor por los distintos stands de esa zona del parque destinada al Mississippi, obteniendo una buena cantidad de souvenirs.

Seguí mi paso por la tienda oficial del Festival para adquirir algunos artículos más. Crucé del corredor sur al norte, primero para recoger mi brazalete, en donde tuve la oportunidad de encontrarme con Bruce Iglauer, le entregué un libro y charlé por unos minutos con él. Luego, otra nueva visita a la Villa del Blues, en donde saludé y le dejé un libro a Elbio Barilari, director artístico de Delmark Records. ¡Gracias Elbio por tu grato recibimiento y valiosos regalos!

De ahí al escenario del Rosa’s Lounge para ver la actuación de Stefan Hillesheim y su banda, quien ha obtenido un merecido despegue desde su llegada a Chicago, la muestra fue su impecable actuación tocando temas de sus más recientes grabaciones. Al final, el saludo fue caluroso y sus regalos de playera y cd, un encantador detalle. También Ariyo, el tecladista, me dio un gran saludo e incluso me obsequió su hoja de set list… ¡gracias Stefan y Ariyo, aprecio mucho sus atenciones!

Después de Stefan Hillesheim Band, ocupó el escenario la banda del cantautor Michael Domani, tocando un blues muy especial con ciertas fusiones contemporáneas, en un estilo de música peculiar que la denomina como “cosmic blues”. De ahí, tomé unos momentos de calma en el Visit Mississippi para ver al legendario segundo guitarrista de B.B. King, Jesse Robinson.

Pero lo realmente destacable fue la conversación con Carlos Tortolero, quien vertió interesantes conceptos que desde su punto de vista como cabeza del gran Festival, ha propuesto a la mesa directiva de la organización, en el sentido de presentar nuevos artistas con propuestas frescas y permitir la evolución del género. También destacó que desde su punto de vista, los artistas son mejor disfrutarlos en vivo que en las propias grabaciones, que desde luego dejan un testimonio.

Así con la emoción del momento vivido, me fui a ocupar mi lugar preferido en las butacas del Jay Pritzker Pavilion y esperar la actuación de Mujeres en el Blues haciendo tributo a Denise LaSalle. Entre ellas estuvieron en el espectáculo: las sensacionales Thornetta Davis, Nellie “Tiger” Travis, Mzz Reese, y Nora Jean, acompañadas por Jonathan Ellis, quien fue en algún momento el guitarrista de la banda de gira de la homenajeada, Denise LaSalle.

A este espectacular acto de damas de blues, le siguió otro estupendo momento musical con lo que yo llamaría, el futuro del blues. Se trató de la presentación en trío de los talentosos jóvenes: Joey J. Saye, Stephen Hull y el inigualable: Harrell “Young Rell” Davenport. En manos de artistas como ellos, considero que la escena del blues universal tendrá asegurada su permanencia por muchos años más… ¡qué así sea!

Previo al gran final del día, el tecladista y cantante de Tennessee: Latimore, regresó al Festival de Blues de Chicago y de nuevo al escenario principal. Fue uno de los primeros músicos que vi allá en el 2019, en mi primer festival. Y nuevamente me agradó por su propuesta de soul, góspel y blues. Pero también, por su peculiar estilo de sus solos con el teclado imitando a la perfección el sonido de una guitarra eléctrica.

¡Y entonces el sueño se hizo realidad!… eso fue la actuación de Christone “Kingfish” Ingram. Aunque un día antes lo había visto tocando tres piezas en el tributo a B.B. King, su presentación estelar fue algo más de lo mejor en esta resplandeciente edición del Festival. El público y varios artistas de Chicago se rindieron ante quién podría considerarse el nuevo rey del blues, el nativo de Clarksdale, Mississippi.

Brillante ganador de premios, con estupendas grabaciones, pero que en vivo es sorpredente. Bien acompañado por una muy amarrada banda, Kinfish brilló y brilló, también puso a bailar a todo el respetable. Incluso al final invitando a subir al escenario a 10 damas, que finalmente fueron más de 50, logrando un gran momento, descontrolado, pero inolvidable.  



Día 4: Domingo 8 de junio

Muy temprano por la mañana, comenzaron mis aventuras por la Ciudad de los Vientos, en lo que sería el último día de Festival y de estancia en Chicago. Todo comenzó con una visita relámpago a la tradicional Maxwell Street, pero en el camino me topé con una gran sorpresa… la estación de policia que es la real donde se ha filmado por muchos años la serie televisiva Chicago P.D. ¡gran momento incluso con foto de un oficial real!

A unos cuantos pasos, llegamos al mítico lugar donde ya el DJ James Porter ponía buen blues en el sonido de la carpa donde habría algunas actuaciones como parte del Festival. Un breve recorrido por los puestos que apenas comenzaban a colocarse fue suficiente para sentir la emoción de la visita. Enseguida, comenzó la música programada con Marty “Big Dog” Mercer Duo, quien le dio continuidad al sentimiento positivo por estar ahí en vísperas de lo que seguiría por la tarde en el Parque del Milenio.

Y en efecto, arribando al parque, después de la obligada visita a la carpa de medios para recoger nuestro pase diario, me desplacé hacia el corredor sur al escenario del Visit Mississippi para ver a Stevie J and The Blues Eruption con Mike Wheeler. Después estuve en el escenario del corredor norte, el del Rosa’s Lounge, para contemplar una fastuosa actuación del joven maravilla: Harrell “Young Rell” Davenport, acompañado de una pléyade de estrellas con Kenny “Beedy Eyes” Smith, Billy Flynn, Johnny Iguana, y E.G. McDaniel.

Con la emoción de lo vivido, fui a ver a Nelly “Tiger” Travis, y comprobar su festiva actuación, al igual como lo fue en su participación en el tributo a Denis LaSalle en el día anterior. Ahí fue un gusto encontrarme con mis amigos de México, Yola y Roberto Dueñas, que en los días de festival coincidimos en varias ocasiones. La charla de lo que estábamos viviendo a varios kilómetros de nuestra tierra fue muy reconfortante. Coincidimos con la fortuna de estar ahí, y ya viendo el acto que siguió con Jonathan Ellison & The RAS Blues Band, también de gran calidad.

Unos minutos después, corrí a colocarme en mi lugar preferente del Jay Pritzker Pavilion a fin de difrutar lo que sería el final del festival en ese precioso recinto. Y entonces sucedió lo ineperado… se anunció en el sonido local que había una alerta de tormenta sobre el Millennium Park y deberíamos de evacuar el lugar. El público que ya también comenzaba a colocarse en sus lugares debió atender la petición del departamento de seguridad del parque.

En mi caso junto a mi nuevo amigo, Jiri Kulis periodista de la República Checa nos resguardamos cruzando la avenida en una plaza que tenía una banquita techada. Finalmente, pasado un fuerte chubasco por alrededor de 50 minutos, la lluvia amainó y permitió la reanudación del evento. Regresamos al lugar escogido antes de la alerta, para disfutar la celebración de 75 años de Chess Records por parte de la Blues Heaven Foundation de Willie Dixon, con actuaciones espléndidas de diversos artistas como: Rodrigo Mantovani, Mud Morganfield, Louisiana Al, Steve Bell, Dudley Owens, Charlie Berry, Charles Berry III; entre otros. Fue una actuación memorable, pero un tanto nerviosa, tal vez la fuerte lluvia y la posibilidad de cancelación del evento, los puso en situación de stress.

Al término de esta actuación me fui hacia el escenario Rosa’s Lounge para tratar de alzanzar algo de Sonia Astacio; sin embargo, su participación había concluido, ya se encontraba en la tarima 3 By 3 Crew: Freddy Dixon, John Watkins, Maurice Vaughan y Tim Taylor. No obstante, conseguí un par de fotos con Sonia Astacio y Don Vlcek, quienes compartiríamos varias actividades el siguiente fin de semana en tierras mexicanas, para asistir al Festival Internacional de Blues en Pozos (pero esa es otra gran historia).

Al regreso al Pavilion, esperaba encontrarme con la actuación de C.J. Chenier and The Red Hot Louisiana Band, pero me topé con que se había cancelado, para dar paso a los siguientes artistas y emparejar el horario que se había desplazado por el alerta de tormenta sobre los cielos de Chicago. Lurrie Bell y Frank Catalano tocaban de lo lindo diversos temas tradicionales de blues y jazz, en especial de su reciente álbum: Set Me Free.

Llegaba a su final la 41ª edición del Festival con la encantadora aparición de Mavis Staples en el escenario. Los sentimientos en mi interior eran encontrados, por una parte la alegría de haber tenido la oportunidad de presenciar por quinta vez el Festival en todo su esplendor y por otra la tristeza de que minuto a minuto se acercaba la meta. Góspel y blues de alto octanaje se escuchaba a todo vapor en ese grandioso escenario, con la banda de Mavis que interpretaba tema tras tema, mejor uno que el anterior.

El fin llegó, las luces se apagaron y comenzamos las despedidas con los viejos y nuevos amigos. Yola, Roberto, Chris y Jiri… y en especial con Esther ¡gracias por todo, nos vemos en la próxima edición!

A la salida del parque, me dirigí al Congress Plaza Hotel a recoger mi equipaje, después a la estación LaSalle de la Blue Line con destino al aeropuerto O’Hare, donde por cuestiones de logística pasé la noche. Una noche en la que poco dormí aún con los recuerdos y las vibras de lo vivido en los últimos cuatro días, y esperanzado de volver para el año siguiente. El vuelo a tiempo por la mañana me llevó a mi ciudad, a la Ciudad de México, y así desperté de un sueño para preparar que se haga realidad el siguiente, en tierras mexicanas asistiendo al Festival Internacional de Blues en Pozos… pero esa como dicen, es otra historia…

¡Viva el Festival de Blues de Chicago!