Black Sabbath regresa al origen
Black Sabbath regresa al origen. En recuerdo de Ozzy Osbourne
Al despedirse de los escenarios, Black Sabbath deja como legado una experiencia cuyos efectos en el mundo entero apenas se están asomando.
El grupo nació en 1968, en Birmingham, Inglaterra; y se retiró 57 años después en la misma ciudad, o mejor sería decir: en su terruño, por la marca afectiva de su despedida, el 5 de julio en el estadio de fútbol Villa Park, ante 40 mil asistentes.
Geezer Butler, Bill Ward y Tony Iommi, tres de los fundadores de la agrupación, aceptaron que el proceso de preparación y realización del megaconcierto se enfocara en su compañero Ozzy Osbourne, también fundador, a quien le diagnosticaron la enfermedad de Parkinson en 2020. No le es posible seguir en los escenarios debido a los problemas de movilidad que trae consigo ese padecimiento que afecta el sistema nervioso. Canta en períodos cortos, pero ya no puede caminar.
La promotora del concierto fue la empresa Live Nation, con Andy Copping como productor y Sharon Osbourne ‒esposa y mánager de Ozzy Osbourne‒ en la concepción y organización. El espectáculo involucró a los participantes ‒músicos, público, personal del producción, todos‒ en una celebración grandiosa, dirigida musicalmente por Tom Morello, guitarrista de Rage Against the Machine.
El tiempo no hizo mella en la música de Black Sabbath, interpretada con una dignidad total por hombres avejentados, cerca de los ochenta, pero no acabados.
Se sabe que la trayectoria del cuarteto no transcurrió en línea recta sino en zigzag, con altas y bajas, afectada por las adicciones, con múltiples cambios de formación, en medio de conflictos internos que hacían parecer como imposible la reunión de sus integrantes originales, cuya última actuación juntos tuvo lugar 20 años atrás.
Pero para llevar a cabo el concierto de despedida, apropiadamente titulado De regreso al origen, todas estas dificultades fueron superadas. Y es en este punto donde sitúo el tema central de este comentario. Que la música de Black Sabbath ha sido un legado para varias generaciones, y que seguirá siéndolo, es indiscutible.
Pero ahora, a raíz de su actuación final, ese legado se amplía a un plano cultural más amplio al haber hecho una demostración masiva de lo que es un cierre acertado de un ciclo vital, y lo que significa, superando los inconvenientes que dejan las tan comunes rupturas traumáticas, como la frustración, el desánimo y la pérdida de una perspectiva de futuro. Black Sabbath recibió a cambio toneladas de gratitud.
Su despedida ‒y en específico la de Ozzy‒, está asociado con un sentimiento de satisfacción, no de pesimismo desesperado. Creo no equivocarme al pensar que el concierto era considerado como una ceremonia de transición hacia la muerte ‒a eso nos remite un último adiós‒, transformada mediante los procedimientos de producción en una ceremonia de júbilo por la vida.
Resultado: una experiencia llena de poder espiritual por activar las ganas de vivir. Dándole una lectura al concierto desde una perspectiva religiosa, una experiencia exultante como ésta implica agradecerle a Dios por la vida concedida. Es irónico que esta situación esté asociada con músicos considerados “satánicos” por un sector conservador de la sociedad. Recordemos que por este motivo fueron prohibidos sus conciertos en León y en San Luis Potosí, en octubre de 1989.
Resulta fascinante que el megaconcierto haya involucrado a millones de personas ‒a través de la transmisión electrónica‒ con ese significado de recuperación de experiencias para el cierre de un ciclo, su impacto ha sido inmediato e inmenso.
En las redes sociales se han publicado innumerables testimonios de personas de distintas edades que han hecho el repaso de sus vidas a partir de su relación con la música del Sabbath. Destacan en especial los testimonios de músicos que a su vez encontraron inspiración en el cuarteto para formar sus propias bandas, pasando a formar parte de una cadena evolutiva en el rock.
Seguramente, el adiós de Black Sabbath provocará que en el futuro se escriba la historia del rock de otro modo, dándole más importancia al heavy metal, alrededor del cual se ha integrado la comunidad roquera más grande en el mundo.
En cualquier etapa de nuestro desarrollo, completar ciclos vitales asociados a sentimientos de satisfacción y esperanza es algo que debemos aprender. Y para eso el concierto De regreso al origen ha sido toda una lección.
