Tuve un sueño
Esta mañana sonó el despertador. Era necesario, porque habría que arreglarse con tiempo y estar listo para algo tan importante que estaba por suceder. Al fin, intentaríamos tener una escena del blues en México, como no se ha tenido antes. Después de mucho tiempo de pláticas y negociaciones, acordamos varios conceptos que ayudaron a encontrar una tregua. Los grupos ‘legendarios’ seguirán con su trayectoria de manera autogestiva, no estarán en esta nueva organización. Muchos otros con ideas extremas tampoco figurarán, pero han acertado en dejar ser, es decir, en aplicar varios de los puntos alguna vez comentados en el concepto de ‘el respeto al bluesero ajeno es la paz’. En pocas palabras… ‘cada quién su blues’.
Subí a mi auto con la emoción a flor de piel, con una sonrisa pocas veces vista en mi rostro. Un rostro que pronto cambió al pasar por dos o tres baches en el camino, ¡caray!, esto no debía pasarme pues como decía, lo que estaba por suceder debería hacerme sentir bien y cambiar mi percepción de las barreras cotidianas. A manera que seguía mi camino por el tráfico pesado de la ciudad, repasaba en mi cabeza los acuerdos positivos a los que habíamos llegado. Algunos con las instancias gubernamentales, otros con la iniciativa privada, incluso teníamos ya algunos patrocinios importantes para comenzar con el primer festival de la ruta trazada por diversas ciudades del país, también arrancaría en la capital y en algunos locales de provincia los fines de semana de blues.
El proyecto comenzaría de menos a más, primero en las ciudades, después se extenderá a las regiones y poco a poco hacia la internacionalización. Los vínculos con las organizaciones más importantes en otros países se habrían logrado: por supuesto, en Estados Unidos, Europa, pero también en Centro y Sudamérica. Las actividades desde luego incluyen la parte musical, pero también van de la mano de diversos aspectos culturales: cursos, clases magistrales, conferencias, cine club, teatro, exposiciones pictóricas y fotográficas, etc.
Cuando estaba recordando los aspectos relativos a los apoyos para la realización de grabaciones, obras literarias, materiales y objetos de mercadotecnia, mi pensamiento fue interrumpido nuevamente, ahora era la clásica sirena de algún auto policial o ambulancia, queriendo pasar por los pequeños espacios, que se van creando entre los coches. Y brincando los obstáculos, por un lado del camino por los trabajadores de limpieza y mantenimiento, siempre muy hacendosos en las horas pico. Y por el otro lado, las eternas obras, de la infaltable ciclovía, del metrobús, del drenaje, de la compañía de cable o internet, y del disque bacheo. O ya el colmo, los cierres de calles por la manifestación, la peregrinación o cualquier pretexto como el de la patrulla que se atraviesa sin razón.
Pero bueno, con esta nueva organización los medios de difusión tendrían espacios para nuestro blues, incluso estaremos en posibilidades de inaugurar una estación con blues las 24 horas, se tiene planeado la intercomunicación con los programas de radio e internet especializados actuales a lo largo y ancho del país, también tendremos en breve la publicación en papel de la revista digital, y mucha sorpresas más para cumplir con algo que ha estado apagado en cuanto a la divulgación del género musical consentido.
Algo importantes es que en nuestras reuniones hemos aceptado reconocer los distintos niveles de los artistas y las agrupaciones, no como había sido siempre, que con el clásico cartel ese de siempre debe haber un pago justo hacia los artistas, en el que se suben al tren cualquiera, desde músicos de clóset hasta fanáticos frustrados que siempre reclaman porque sus proyectos nunca han resultado exitosos, y siempre culpando a terceros: a las instituciones, lugares, caimanes, grupos tributo, a los que tocan covers, los que cantan en inglés, etc. siempre haciendo reflexiones de que todos los externos son culpables de su fracaso.
Ahora hemos hecho reflexiones internas y llegamos a la conclusión de que en nosotros está el ser mejores y con éxito, mejorar constantemente en nuestras interpretaciones, composiciones musicales, letras de canciones, en ser puntuales, tener buena presencia escénica, etc, en generar vínculos, nuevos públicos y espacios, en actualizar nuestros contactos, redes sociales, en tener un press kit básico que contenga la información de la banda, nombres de los integrantes, requerimientos técnicos, fotografías, etc. En resumen, de ser y actuar con real profesionalismo, no sólo de palabra.
Ha pasado más de hora y media de mi trayecto, estoy por bajar del auto tomar mi portafolio con toda la documentación, llegar a la oficina asignada para hacer realidad todo esto y más con respecto a esta digna escena del blues en México… cuando de repente, se escuchó un fuerte tronido, los perros ladraron, el zumbido de un taladro fue imponente, la puerta de un clóset se abría y cerraba una y otra vez, la escoba de la señora de la limpieza se sacudía en mi cabeza, al igual que las uñas sobre el piso de un perrito… abrí los ojos, estaba ahí postrado en mi cama. Los ruidos eran los acostumbrados de casi todas las mañanas de mis queridos vecinos… ¡Oh no es posible!… triste realidad… ¡sólo tuve un sueño!
En la edición de septiembre 2025, correspondiente al número 172 de nuestra revista, tenemos entrevistas exclusivas con John Primer, Kid Ramos, Tony Mangiullo, David Pedraza, César Valdomir, José Ramírez y Marco A. Rangel. En la revisión de grabaciones nuevas se incluyen: Larry McCray, Joe Bonamassa, Lisa Mann, Brad «Guitar» Wilson, Blind Lemon Pledge, Stevie Silver, Rodrigo Eberienos, The Dead Daises, Kip London, Evelyn Rubio, y Estación Monrovia. También se revisan grabaciones históricas de Eddy «The Chief» Clearwater, Lurrie Bell y Los Souls. La completísima reseña es en esta ocasión del 11° Festival Nacional Queretablues 2025. Además, como de costumbre, publicamos recomendaciones de cds, videos destacados, listas musicales, y mucho más.
¡Que siga el Blues… por siempre!
