Sean McDonald – Have Mercy!
Sean McDonald – Have Mercy! (2025)
Con una herencia musical que ha dado a luz a James Brown, Sharon Jones y J.B. Hutto, la ciudad de Augusta, Georgia, tiene muchos motivos para estar orgullosa. Pero el mundo de la música debería hacerle un hueco a otra voz potente: Sean McDonald. Desde las primeras notas de este CD: Have Mercy!, este joven de 24 años demostrará sin lugar a dudas que es un vocalista y guitarrista dinámico con un enfoque moderno y una sensibilidad clásica, capaz de alcanzar el estrellato.
Sean «Mack» McDonald es un joven y aclamado guitarrista y cantante de blues originario, en efecto, de Augusta, Georgia, y actualmente radicado en Murfreesboro, Tennessee. Es conocido por su estilo de blues tradicional y se está consolidando como una prometedora voz del género. Comenzó a tocar música desde muy pequeño, primero la batería a los 2 años y luego el piano a los 3, influenciado por su familia y su iglesia. Más tarde aprendió a tocar la guitarra, inspirándose en leyendas del blues como B.B. King, Muddy Waters y otros artistas menos conocidos.
Es reconocido por su enfoque tradicional del blues, demostrando la fuerza del género a través de sus electrizantes presentaciones. Ha sido descrito como un formidable cantante y guitarrista con una gran presencia escénica. Posee un tenor cálido y suave con un registro sorprendentemente amplio y un atractivo excepcional en los acordes sincopados. Además, su punteo, incluso en las notas individuales, tiene una fuerza arrolladora. Mack es un hombre de la vieja escuela en el cuerpo de un joven que ha fusionado la esencia del pasado en un sonido totalmente propio pero fiel a su herencia.
Sin duda, es un artista completo con un conocimiento enciclopédico de los estilos de blues clásicos y variados: desde los brillantes solos del gigante del góspel Howard Carroll de los Dixie Hummingbirds hasta el swing del gran Bill Jennings y los tres Reyes, B.B. Albert y Freddie, todo lo cual oculta el hecho de que es un recién graduado universitario de la Universidad de Middle Tennessee, donde obtuvo una licenciatura en producción de audio y una especialización en industria musical.
El álbum está coproducido con Kid Andersen en Greaseland Studios, el álbum cuenta con una formación estelar en cada posición, además de un par de sorpresas. Kid toca la segunda guitarra junto al baterista June Core, el tecladista Jim Pugh y los saxofonistas, Eric Spaulding y Jack Sanford, con D’Quantae “Q” Johnson (Snoop Dogg, Raphael Saadiq) al bajo. Los Morgan Brothers —antes conocidos como Sons of the Soul Revivors— y Marcel Smith aportan un toque góspel en los coros, y el trombonista Mike Rinta y la vocalista Lisa Leuschner Andersen también participan.
El material es una mezcla impecable de cuatro temas originales y cinco clásicos que Mack hace suyos: 01. My Soul; 02. Fakin’ It; 03. Killing Me; 04. Rocking in the Same Old Boat; 05. Shuffleboard Swing; 06. Angel Baby; 07. Don’t Let the Devil Ride; 08. That’s All I Need; 09. Let’s Call It A Day.
Arranca el álbum con el más puro sentimiento de las raíces del rock and roll, en el tema My Soul, voz, coros, instrumentación y un refinado solo de guitarra complementan el cuadro nostálgico. Fakin’ It, es una balada de rock and roll que sigue en el estilo, aunque en esta ocasión suena más modernizada, y presenta un solo de sax y de guitarra que son geniales. Killing Me, un estupendo blues lento que sirve para mostrar su habilidad en la guitarra, ¡magnífico!
Rocking in the Same Old Boat, una tonada lenta y sensual donde la sección de metales brilla, acompañando la vocalización y rasgueo de la guitarra de Sean. Shuffleboard Swing, es un alegre swing instrumental, en el que cada uno de los músicos se desborda en pasajes de virtuosismo total. Mack tiene, desde luego, su lugar especial en el tema. Angel Baby, el espíritu del rock and roll en todo su esplendor está de regreso… ¡yeah!
Don’t Let the Devil Ride, es un rhythm & blues lento y sensual, con coros integrados que le dan el toque vintage. Una tonada completamente alegre That’s All I Need, va dándole paso con firmeza al final de este disco que nos ha regresado por un poco más de media hora a aquellos tiempos de inicio del rock and roll. Una balada al estilo clásico de esa época dorada Let’s Call It A Day, da el cierre a este muy agradable material discográfico.
Calificación: 9.0 Excelente
