Entre Blues y Buenas Noches

Blues in White

Tenía veinticuatro años cuando inició mi recorrido por la senda del Blues. La inicié en «Blanco» frente a una «Telefunken» que de mala gana sintonizaba apenas la amplitud modulada y de vez en cuando ¡me pegaba cada susto! al captar alguna voz fantasmagórica y extraña que saludaba entre la estática de estaciones.

Una tarde de sábado, donde el sosiego era tanto que incitaba al hartazgo, reconocí la armónica de: Mark Farner, -además me fue inevitable no recordar la extraordinaria introducción del tema desde su guitarra-. La voz detrás del micrófono, después de las siete de la tarde, anunció «Time Machine» de Grand Funk Railroad; al entrar al aire, antes de terminar la melodía y al finalizar la emisión, se despidió como: Jorge Blanco.

Desde entonces, fue para mí como un pase de lista permanecer apoltronado frente a aquella «Telefunken» los sábados por la tarde. Así descubrí, -recuerdo, si mí memoria no me juega chueco- a mi primeros bluesmen, con los que habría de llevar la vida más ligera y al mismo tiempo, melancólica. Era casi religioso y terapéutico estar entre estática minutos antes de sintonizar la estación de radio de cada sábado.

Una tarde tuve la suerte de ser atendido por: Jorge, el locutor, quien tuvo a bien atender mi llamada al teléfono en cabina, mientras al aire sonaba: «The Blues done got me”, de Guitar Shorty. Tal comunicación fue el inicio de una amistad musical y de vez en cuando tuve el privilegio de compartir con él algunas bebidas espirituosas.

Con él vinieron: Clarence «Gatemouth» Brown, Eric Sardinas, Guitar Shorty, Kenny Wayne Shepherd, Alvin Lee, Buddy Miles, Eric Gales, Duke Robillard; algunos entre un sonido poderoso, eléctrico, groove, áspero, y otros se presentaron ante mi como la frescura que musicalmente deseaba digerir ante lo común. Compartiendo amablemente conmigo, de muy buena fe, lo mejor de su cava musical.

Un buen día nos premió con la celebración de aniversario de su programa de radio, presentándose acompañado de una banda regiomotana de Blues, mientras nos ofrecía una columna de opinión personal en un periodico local y tiempo después se mudó a otra ciudad, fuera de México, sitio en el que deseo, de corazón y con toda la buena vibra que un ser, más común que corriente, como yo, que todos sus sueños estén materializándose y se manifiesten en él todas las buenas venturas posibles.

Jorge fue el iniciador del fuego musical en el interior de su inseguro servidor, amo del buen gusto y de talante armonioso, a quien habré de recordar siempre que un riff poderoso se apodere de alguna melodía, o haga suya una tarde o una noche abandonada del deseo de ser y estar y con intenciones de dejar más espacio en «Blanco» y honrarlo como su categoría humana lo merece, me permito parafrasearlo, segun recuerdo su signatura, al final de su columna semanal:

Esta columna la escribí escuchando: Alligator Records 30th Anniversary Collection.