Blues a la Carta

Reseña del Festival de Blues en Chicago 2026 – 2

El viernes 5 de junio, de nuevo El Cafecito fue la opción de mi almuerzo. Fue un rico platillo consumido el que me complementó el deseo de iniciar con el pie derecho la aventura del día. Y así fue. La opción de actividad fue el Instituto de Arte de Chicago, el museo y escuela de arte norteamericano situado en la avenida Michigan junto al Grant Park, justo enfrente del lago. En el paso la bella fuente Buckingham tuvo su momento para la foto.

Visitar el Instituto de Arte de Chicago es una gran experiencia, tan solo reconocer que es uno de los mejores en el mundo garantiza el deleite. Su colección abarca más de 5,000 años de expresión humana de culturas de todo el mundo y contiene más de 300,000 obras de arte en 11 departamentos. El museo es famoso principalmente por sus colecciones de arte impresionista, posimpresionista y de autores estadounidenses, aunque cuenta también con importantes pinturas a partir de la Edad Media; entre muchísimas más obras para contemplar.

El tiempo pasó y sin muchas ganas de abandonar el museo, me trasladé hacia el Millennium Park para mi tradicional encuentro con el blues. Antes de la parada para disfrutar de la música realicé un paseo por los diversos pasillos de los escenarios del festival, observando los diferentes stands de los patrocinadores y expositores: Visit Mississippi, Delmark Records, Rosa’s Lounge, WDBC 90.9 FM y la tienda oficial de souvenirs; entre muchos otros.  

La primera actuación en el escenario principal, en el Jay Pritzker Pavilion, estuvo a cargo del guitarrista, armonicista y cantante de St. Louise, Marquise Knox, con una actuación sorprendente y muy prendida. Digna de una apertura de festival. Sin duda, Knox es uno de los sobresalientes representantes del blues contemporáneo que seguramente seguirán manteniendo vivo el espíritu del género en el futuro cercano.

La tarde siguió con C. J. Chenier & The Red Hot Louisiana Band, con su característico sonido enmarcado en el estilo zydeco. C. J. es el hijo del llamado rey del Zydeco, Clifton Chenier. El acordeonista y cantante junto a la banda recrearon con acierto un espectáculo que mantiene el ritmo y produce de manera constante a llevarlo con los pies y manos e incluso a culminar con un inevitable baile. Esta banda había pospuesto su presentación en la edición pasada, ya que en esa ocasión una alerta de tormenta eléctrica sobre el parque obligó a cancelar su participación… ¡qué bueno que ahora se pudo disfrutar, vale la pena!

Aparecieron enseguida dos leyendas del blues sobre el escenario acompañados de un tecladista. Elvin Bishop & Charlie Musselwhite, quienes derrocharon calidad y calidez interpretativa en cada uno de sus números. Un escalofrío muy especial recorre el cuerpo al escucharlos actuar. Varios de sus temas que interpretaron fueron tomados de su exitosa grabación que simplemente se titula “100 Years of Blues”, y con ello lo dicen todo. Armónica, guitarras y voces que se convierten en un pasaje inolvidable del festival.

Pero la jornada continuó con uno más de los principales números de esta edición del festival con la celebración de los 55 Años de Alligator Records, donde se rindió tributo a este sello discográfico legendario que ha sido uno de los pilares para que el Chicago Blues se haya convertido en una música universal. Para ello su presidente y propietario Bruce Iglauer, presentó a cinco artistas de su extenso catálogo: Lil’ Ed Williams & The Blues Imperials, Ronnie Baker Brooks, Toronzo Cannon, Nick Moss y Tinsley Ellis.  

Lil’ Ed Williams efectuó una actuación muy emotiva, firmemente apoyado por su experimentada banda tocando cinco temas de su reciente material, para dar paso a Tinsley Ellis quien hizo un impecable set acústico logrando una pequeña pausa entre la vorágine de sonidos. Enseguida, Ronnie Baker Brooks, se presentó con la calidad de ser uno de los más activos y reconocidos artistas de Chicago que ha ido tomando un lugar muy especial en la comunidad bluesera.

Ronnie tomando en todo momento la batuta, le cedió el escenario a su colega Toronzo Cannon para continuar el número con una dosis importante de festividad. Al final, Nick Moss se unió a la celebración para que definitivamente todos en una comunión armónica lograran dar un cerrojazo de oro a la jornada, que al menos para mí, ha logrado quedar en mi memoria como una de las mejores.