Desierto Blues

Una cruzada por el blues III

Una cruzada por el blues III. El blues y rock de nuestra frontera mexicana

Border Song

Santo Moisés, he sido eliminado / He visto el espectro que ha estado aquí también /

Primo lejano desde el final de la línea / Marca de gente que no es de mi clase.

Santo Moisés, he sido engañado / Ahora el viento ha cambiado de dirección y tendré que irme /

Por favor, disculpe mi franqueza, pero no es mi taza de té.

Voy a volver a la frontera / Donde mis asuntos no son abusados /

No puedo soportar más agua mala / He sido envenenado desde mi cabeza hasta mis zapatos.

Santo Moisés, viviremos en paz / Luchemos por encontrar una manera de hacer cesar todo odio /

Hay un hombre ahí, ¿cuál es su color? No me importa / Él es mi hermano, déjanos vivir en paz.

(Elton John/ Bernie Toupin)

Breves apuntes. De Javier Bátiz, pasando por Lalo Guerrero, Jaime López y más…

«Jaime López tiene un ensayo en el que dice que el rock no es urbano, el rock es fronterizo, y que el rock mexicano tiene su momento clave cuando Carlos Santana cruza para el norte y Javier Bátiz baja al sur, a la Ciudad de México«.

Y apunta: «A mediados de los sesenta Javier Bátiz y sus Famous Finks, llegan al D.F. a cultivar negroidemente al personal rockerondero. Y mientras ciertos cronistas en Estados Unidos le consideran con orgullo un jerarca del blues de la frontera, aquí se le toma como un ajolote de estanque.

Pero, bueno, Bátiz es el eslabón perdido entre el norte y el sur de ese cuerpo de animal mitológico que es el rockerondero. Cuando Toño de la Villa había muerto y las voces líderes de los principales grupos capitalinos de rock se volvieron baladistas, es, pues, Javier Bátiz quien genera en la capital del país un modo de vida en el ya de por sí pintoresco mural diegorrivereño«.

Este es parte del legado del Brujo que llegó para inyectar el blues, el alma (soul) y ese sentimiento negro al rock que empezaba a crecer en la capital; algo que en definitiva ayudó a fortalecer las raíces de esta escena, para que al llegar el «Avandarazo» que cortara el árbol, este pudiera renacer para seguir dando frutos.

Así de Baja California a Tamaulipas el rock, el boogie, el blues llegó de muchas maneras y formas como bien apunta el conocedor, Lalo Martínez. Los grupos norteños empezaron a proliferar a lo largo del río Bravo desde Tijuana hasta Matamoros, inspirados en las agrupaciones del centro del país como: Los Locos del Ritmo, Black Jeans, Teen Tops, Los Rebeldes del Rock, pero con una propuesta musical más fresca y renovada.

Además, surgieron grupos como Los Tj´s con Javier Bátiz (con el estilo negroide en la interpretación yendo directamente a las raíces del rock), Los Moonlights, Los Jets de Nogales, Los Apson Boys (con una larga cadena de éxitos), Los Matemáticos (con su cantante de estilo muy peculiar Juan Garza), Los Seven Days, Wence Ponce y Los Supremos de Nuevo Laredo (Los Four Seasons mexicanos), Los Johnny Jets de Reynosa (que incorporaron al rock la redova psicodélica), Los Ángeles Azules (que luego se transformarían en Los Yaki) de Matamoros y un largo etcétera.

Mención aparte para dos personajes pioneros del rock and roll en español: Eduardo Guerrero originario de La Paz, Baja California y Concepción Aguilar de Santa Ana, Sonora. El maestro Eduardo ‘Lalo’ Guerrero, internacional compositor, músico y cantante, llamado “El Padre del Rock Chicano”, hijo de padres mexicanos. Es importante destacar las aportaciones de Lalo Guerrero, que en 1945 forma el grupo Los 5 Lobos y graban para discos Colonial distribuido por la RCA Víctor, este grupo inspiró a Los Lobos del este de Los Ángeles, un grupo que surgió en los 70.

Existen discos, hasta cierto punto históricos que guardan los sonidos vueltos música de la época dorada de los pachucos primigenios a través de la disquera Arhoolie Records,; por ejemplo, hubo uno que se lanzó bajo el título de Pachuco Boogie con distintas agrupaciones y estilos que giran alrededor del boogie.

Este disco es una compilación que forma parte de la serie Historic Mexican American Music (Volumen 10) y presenta diversas grabaciones históricas de música jump blues y latin jazz de artistas mexicano-americanos de finales de los años 40, como el Cuarteto Don Ramón Sr. y Don Tosti y el Propio Lalo Guerrero y sus 5 Lobos.

El álbum Pachuco Boogie, publicado por Arhoolie Records, fue lanzado originalmente en el año 2002, pero ojo son temas de los años 40. Algo más de información de este gran disco que hace algún tiempo distribuyó Ediciones Pentagrama en México, es que se trata de una compilación de «Varios Artistas» (Various Artists), pero se destaca principalmente por las contribuciones de dos figuras centrales: Don Tosti y Lalo Guerrero.

Don Tosti, es el artista más prominente del disco, apareciendo en 9 de las 21 pistas con sus diferentes agrupaciones, como Don Tosti’s Pachuco Boogie Boys, Don Tosti y Su Trío y el Cuarteto Don Ramón Sr. Su tema homónimo de 1948 da título al álbum. Lalo Guerrero, conocido como el «Padre de la Música Chicana», es el otro artista principal, y aparece en tres canciones clave con su grupo Lalo Guerrero y Sus Cinco Lobos.

Además de estos dos pilares, el álbum incluye grabaciones históricas de otros intérpretes representativos del género pachuco y el jump blues mexicano-estadounidense de finales de los años 40 y principios de los 50, tales como: Las Hermanas Mendoza (con el corrido «Los Pachucos»); Los Chucos; Conjunto San Antonio Alegre; Dacita and Her Orquesta; Jorge Córdoba; Dueto Taxco; Conjunto Alamo; y Los Hermanos Yañez (con el acordeonista Pedro Ayala).

Así la música como la vida misma abrió distintos caminos como lo platicaba con el músico y compositor Luis Monroy de Ciudad Valles, de la huasteca potosina que colinda con Tampico. Luis es todo un conocedor de cómo llega el jazz y blues por el puerto tampiqueño perteneciente a Tamaulipas. Pero eso será materia de otra entrega en esta… Cruzada por Nuestro Blues.

Fuentes: Blog ‘Enciclopedia del Rock Mexicano’; Blog ‘Viaje al Espacio Visceral y Wikipedia